Un partido a vida y muerte

SANTIAGO

Hoy se cumplen sesenta años del accidente del Iberia Sporting de Santiago, en el que diez prostitutas del Pombal se jugaron la vida para rescatar a quince personas

29 ene 2010 . Actualizado a las 11:09 h.

Tal día como hoy, hace exactamente sesenta años, un gravísimo accidente ocurrido en pleno centro de Santiago sobrecogía a toda la ciudad. El 29 de enero de 1950, tres de los 28 ocupantes de un destartalado autocar de la empresa Manolito -el mismo que figura en las imágenes que ilustran este texto- morían después de chocar violentamente el vehículo contra un platanal de indias. Los demás, miembros del club de fútbol Iberia Sporting de Santiago, salvaron sus vidas gracias a la intervención espontánea y desinteresada de diez prostitutas del Pombal.

Una comisión ciudadana, encabezada por Santiago Losada Paletó y Quico Fernández, delegado del comité local de la Federación Galega de Fútbol Sala, han convocado una misa para recordar tanto a las víctimas como a aquellas mujeres salvadoras que, cubiertas únicamente con mantas mojadas, se metieron dentro del autocar en llamas y consiguieron salvar a buena parte del pasaje de una muerte segura.

Será mañana a las 18.30 horas en la capilla del Pilar de la Catedral de Santiago. El canónigo Jesús Precedo Lafuente será el encargado de recordar un suceso que conmocionó a Compostela y que tuvo ecos en toda España.

La misma comisión viene reclamando al Ayuntamiento de Santiago que se coloque una placa en el edificio que hoy se levanta en el lugar donde ocurrió la tragedia, y que antes estaba tal y como se aprecia en la segunda imagen que ilustra esta página, con platanales de indias plantados a ambos lados de una calle irreconocible pero que, a fin de cuentas, no deja de ser la actual Galeras, justo frente al antiguo edificio de Fenosa.

Aquel 29 de enero de 1960, domingo, todo salió mal. El autocar de Manolito tenía capacidad para dieciocho personas y salió con retraso de Sar, hacia las tres de la tarde, con veintiocho personas a bordo. El destino del equipo era Carballo.

Tan apretados iban que el encargado del material, Juan Arcos, un chaval de diecisiete años, decidió viajar encima del autobús, en la parte destinada a la carga. Se sumaron a la expedición el vecino de Vimianzo, Luciano Lafuente, que regresaba de encargar que le carrozasen un coche en A Estrada. Como iban tarde, Manolo, el conductor, decidió no perder más tiempo. Uno de los supervivientes del fatal accidente, Juan Santos Barreiro, conocido en su faceta de delantero del Iberia con el sobrenombre de Chucho, dice que, nada más salir, el desvencijado autocar a punto estuvo de llevarse por delante a una moto. Momentos después se estrelló Pombal abajo. Lo que se vivió a continuación fue un capítulo dantesco pero que sacó lo mejor de unas mujeres que fueron públicas de verdad.