Los párkings más céntricos son los que tienen plazas más pequeñas

N.M.

SANTIAGO

La normativa ha permitido exprimir al máximo el subsuelo compostelano, en detrimento del usuario

15 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Los compostelanos sufrirán durante muchos años unas normas que, hasta que se aprobaron el Plan Xeral del 2007 y las Normas do Hábitat de la Xunta, en el 2008, permitían exprimir al máximo el metro cuadrado construido, dando prioridad al beneficio económico de constructores y promotores sobre las necesidades del comprador y del usuario.

Pero no todas las iniciativas que tienen que ver con la explotación del suelo han sido cicateras; basta un repaso por los aparcamientos públicos de la ciudad, pensados y construidos en distintas épocas -aunque ceñidos casi todos a las mismas normas- para ver cómo ha ido evolucionando la oferta.

El aparcamiento de la Praza de Galicia lleva la honra de haber sido el primer subterráneo de Galicia. Hoy, y tal como está el tráfico en el centro, a nadie se le ocurriría construir hacia abajo en una plaza tan pequeña y saturada. Y, aunque se ha ido adaptando, se nota que fue pensado en otros tiempos, para coches más pequeños, sin ascensor, con una única entrada y una única salida... En una medición hecha hace dos años, cada plaza tenía una superficie de 10,24 metros cuadrados, con 4,70 metros de largo por 2,18 de ancho.

Por delante en tamaño está el aparcamiento de Galeras, en el que se nota la influencia venezolana de sus promotores, acostumbrados a conducir coches grandes: 5,50 de largo por tres metros de ancho, una superficie nada despreciable de 16,5 metros cuadrados.

Y para demostrar que las dimensiones de un aparcamiento público tienen que ver más con el interés en sacarle provecho que con la época en la que se haya construido, ahí van otros dos ejemplos en los que queda claro que, cuanto más céntrico es un párking, más se ajusta el tamaño de las plazas: el de la praza de Vigo ofrece 9,67 metros cuadrados por hueco (4,54 por 2,13), mientras que el de la praza Roxa, mucho más reciente, le anda a la zaga, con 9,46 metros cuadrados (4,38 por 2,16).

Y aunque los coches han ido creciendo y en las calles se deja ver la fiebre de todoterrenos y monovolúmenes, el espacio tiende a mermar. Un Seat 127 de los años setenta, coche medio, tenía un ancho de metro y medio casi justo; hoy, el equivalente, que sería un Seat Ibiza, tiene 20 centímetros más y llega al metro setenta. Un Volkswagen Passat actual mide de ancho 1,82, con lo que la apertura de puertas se complica seriamente en muchos párkings públicos.