Centenares de coches circularon sobre cables de alta tensión en Villestro

La Voz

SANTIAGO

26 ene 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Las secuelas del temporal son aún perceptibles en el municipio compostelano y en los ayuntamientos del entorno. Se divisa en las calles y en las vías públicas, llenas de objetos esparcidos por la fuerza del viento, y en las empresas y domicilios, que en muchos casos no han podido disfrutar de energía eléctrica. Y es que, si algo ha puesto en evidencia el temporal que asoló estos pagos, es la endeblez del suministro eléctrico. Muchas son las quejas surgidas desde distintos puntos de Santiago y su entorno.

Ayer por la tarde, numerosas áreas periféricas de Santiago y prácticamente la totalidad de municipios de la comarca todavía no disponían de luz, y los vecinos afectados se las veían y deseaban para poder sobrevivir sin corriente y con el temor a serios estropicios o averías. Y a veces con claro riesgo para la la integridad física de las personas.

Un claro ejemplo es lo que ocurrió en Feáns-Villestro. Unos cables de alta tensión se vinieron abajo, tras quemarse y quedar cortados, y permanecieron extendidos sobre la vía pública y otras propiedades del lugar con claro peligro para los residentes y para quienes circulaban por allí. Centenares de vehículos pasaron por encima de los cables de alta tensión y muchos vecinos saltaron sobre ellos para acudir a misa o a otros sitios.

Pero aparte del peligro externo, existía un riesgo dentro de los hogares. El contacto de los cables hizo que hiciesen masa unos sobre los otros, y los 220 voltios se convirtieron en 410, tal como recogieron los aparatos de medición. Es un dato del que tiene constancia gráfica este medio. Los vecinos de Feáns y Carlexo que se percataron al observar una luminosidad demasiado acentuada, y actuaron a tiempo, no tuvieron problemas. Pero quienes no lo hicieron sufrieron la pérdida de frigoríficos y aparatos diversos. Una muchacha se levantó temprano para ver la televisión, y ésta se le quemó ante sus ojos.

«Chamamos 15 ou 16 veces e non nos fixeron caso, pese á gravidade do asunto, porque podía morrer xente», dice Javier, un vecino afectado. Ayer por la tarde llegó por fin un equipo de reparación de averías, tras ocho horas con los cables estirados en el suelo.

La carencia de energía trajo de cabeza a muchas personas y a muchos negocios. El establecimiento hostelero regido por José Manuel Fraga, en Ames, es un ejemplo de pérdidas provocadas por la falta de corriente desde el viernes. Comentan los propietarios que el pulpo, los pescados, los helados y otros productos se fueron al garete. Hubo en la zona alguna gente que había matado cerdos y optó por repartir la carne entre los vecinos para evitar su pérdida.

En una reunión celebrada durante la tarde de ayer por el vecindario afectado por el problema se estudió la posibilidad de formular una denuncia comunitaria.