Los vecinos exigen que la Administración intervenga ante una familia conflictiva
29 jul 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Vecinos de Volta do Castro explican cómo padecen los comportamientos nada cívicos y hasta peligrosos de una familia que se instaló, hace seis meses, en una vivienda de protección autonómica sita en el número 1 de esa calle. En diversos escritos remitidos desde el mes de marzo a la Consellería de Vivenda y a la concejala de Benestar Social solicitaron -hasta ahora sin resultados positivos- la inmediata actuación de los servicios sociales para protegerles de las amenazas y agresiones de esta familia realojada por la Administración.
El último escrito, presentado por la Asociación de Veciños Doutor Maceira el pasado día 24, también hace referencia a las denuncias que dos de los vecinos de la zona interpusieron en relación a las amenazas sufridas el 20 de julio, sobre las 14 horas. Una de las denuncias fue presentada por una mujer que, tras llamar a la policía porque dichos vecinos estaban tirando huevos a su vivienda, recibió una amenaza de la beneficiaria de la vivienda de protección oficial, quien, además de insultarla, le dijo a gritos y en presencia de la policía: «Te voy a dar una paliza. Me echarán de aquí pero me voy a ir a gusto ya que te voy a dar una paliza». Dos días más tarde se celebró un juicio rápido al que la denunciada no acudió, «como acostumbra a hacer, según explican los vecinos. Aún tiene más juicios pendientes», dicen. La familia de la denunciada afirma que esta no acudió porque no se enteró de la citación. La otra denuncia interpuesta fue contra un chico que, según supone el denunciante, tiene una relación de parentesco con la anterior acusada. Este, al encontrarse con el denunciante sin haber cruzado palabra previamente le dijo, según consta en la denuncia: «Esta tarde te voy a pinchar, sea la hora que sea te voy a linchar».
Requerimientos
Tras la reunión que mantuvo Luis Matos, presidente de la asociación Doutor Maceira, con la edila de Benestar, Mar Martín, después de los escritos y las 300 firmas recogidas en el vecindario, el Concello dirigió dos requerimientos a la beneficiaria de la casa, explicándole que si no modificaban su comportamiento se verían obligados a abrirles un expediente sancionador y a llevar a cabo la resolución de su contrato de arrendamiento. El último requerimiento se les entregó el 21 de mayo, pero de nada ha valido porque la familia denunciada no ha modificado su comportamiento, según la entidad vecinal.
Otro de los problemas considerados graves por los vecinos son los hijos de esta familia. «Son niños de unos 10 años aproximadamente, que también están llegando a intimidar al barrio», explican. «Entre otras cosas, dejaron llorando a un niño en un parque de la paliza que le dieron, le pegaron una torta a una mujer por no darles un euro y una señora de 70 años y recién operada se vio obligada a llamar a la policía, para que le dejaran de agredir», cuentan.
Según explican los vecinos, han tratado de hablar con los padres, quienes argumentan que «solo son niños». «Y cuando a las quejas sobre el comportamiento de los niños se unen las referidas al resto de la familia -añaden los afectados- la primera acusación que utilizan para defenderse es la de racismo, ya que son una familia de etnia gitana, de hecho una de las muchas que hay en el barrio y la única con la que tenemos problemas ya que la convivencia con las demás es impecable, incluso también han tratado de ayudar para solucionar el problema».
Lo que los vecinos no entienden es por qué se empeña tanto la Administración en integrar a una familia que ha dejado muy claro en A Coruña, Vite y Fontiñas, que no quiere ser realojada puesto que en todas mantenían el mismo comportamiento.