El elevado peso del sector público en la economía local explica que Compostela encabece la lista
06 jul 2008 . Actualizado a las 02:00 h.La radiografía que cada año elabora el Instituto Galego de Estadística (IGE) sobre las condiciones de vida de los hogares de esta autonomía revela que las familias de Santiago y de su entorno son las que tienen los ingresos netos medios mensuales más altos. La última encuesta, relativa al año 2007, los sitúa en 2.498 euros mensuales, un 30% por encima de la media de Galicia y hasta un 70% superiores a los de las áreas con rentas más bajas, como es el caso de algunas zonas del interior de Ourense (1.300 euros). El liderazgo en el ránking gallego -algo que Compostela ostenta desde que se inició la serie estadística en 1.999- no obedece a un comportamiento diferencial por un mayor dinamismo industrial y empresarial (A Coruña y Vigo aventajan a Santiago) sino al elevado peso que tiene la economía del sector público.
Profesiones vinculadas a la docencia, a la sanidad y a la gestión pública - la ciudad es sede central de la Xunta -hacen que el 25% de la población trabajadora en la ciudad y en su área de influencia esté ocupada en el sector público. Es decir, en Compostela y comarca hay pocos sueldos que sea muy altos, pero también existen escasos salarios muy bajos. Los municipios de Ames y de Teo están a la cabeza de Galicia por renta media familiar y no son precisamente ejemplos de liderazgo industrial. Albergan en su territorio a una gran cantidad de trabajadores del sector público.
La otra lectura
De hecho, el nivel de vida que existe en el entorno de Compostela por los salarios contrasta, en cambio, con el atraso tecnológico, donde hay zonas sin banda ancha. En el extremo opuesto a la capital gallega se sitúan las áreas interiores de Lugo y de Ourense, que tienen rentas medias familiares muy bajas como consecuencia de la crisis de la actividad agraria y el envejecimiento poblacional, lo que hace que la principal fuente de ingresos sean las jubilaciones (siempre inferiores en cuantía a las rentas del trabajo).
El liderazgo de Compostela, en cambio, tiene otra lectura: su primera posición viene determinada por el peso del sector público y no de la iniciativa privada, lo que suscita críticas sobre cuál es el modelo de desarrollo sobre el que pivota la economía local.
Compostela solo concentra el 3% de las grandes empresas industriales de toda Galicia. Solo Finsa, la firma transformadora de la madera, genera el 10,4% del valor añadido bruto de toda la comarca santiaguesa. La estructura productiva está dominada en exceso por las microempresas. Datos recientes incluidos en un informe del Consello Económico e Social (CES) muestran que seis de cada diez negocios tienen dos o menos asalariados y casi ocho de cada diez menos de cinco. Este minifundio explica gran parte de la dinámica económica local que se mueve al margen del sector público.
Existe un mercado dominado por microempresas, con déficit tecnológico, que hacen negocio fundamentalmente en el espacio local y cuya estrategia para hacer dinero es competir en base a costes.
En esta dinámica operan buena parte de las firmas del sector servicios y de la construcción, las otras dos actividades con un mayor peso en la economía compostelana y de los municipios de su área de influencia, en los que la actividad agroganadera tiene cada vez menos relevancia.