«A irmá da miña moza casa en Francia e vou perder a voda, o aluguer dun coche e o hotel que paguei»

La Voz

SANTIAGO

05 jul 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Entre las aproximadamente 1.150 personas que se vieron afectadas en mayor o menor medida por la caótica tarde de ayer en Lavacolla destaca una, no tanto por su identidad como por la historia que escondía tras una angustia comprensible. Natural de Cerceda, se llama José Roberto Lamas y reside en Santiago. Acompañado de su novia y otros tres amigos, llegó en tiempo y forma al aeropuerto, facturó y, cuando se disponía a embarcar, escuchó una noticia que jamás habría querido oír. El vuelo que pensaba tomar con destino a la capital francesa, cuya salida estaba prevista para las 14.55 horas, no despegaría, quedaba cancelado. Y lo que ese avión representaba para él era algo importante, la pasarela de acceso a una cita ineludible: el desposorio de la hermana de su pareja sentimental.

El aparato que iba a transportar al grupo de Compostela a París, propiedad de Vueling, era el mismo asignado al servicio Málaga-Santiago, que, en lugar de tomar tierra aquí a las 14.20, debido al mal tiempo y a la desconexión del ILS II/III, acabó haciéndolo en Oporto, desde donde posteriormente regresó a Andalucía. A Lamas y compañía les ofrecieron dos alternativas: la devolución íntegra del dinero invertido en los cinco pasajes o bien aguardar en un hotel cercano hasta el domingo para entonces poder realizar el viaje contratado.

«Ningunha das opcións é valida porque mañá [por hoxe] ás doce é a voda da irmá da miña moza, teño unha imperiosa necesidade de ir hoxe ou a perdo. Ademais, xa temos pagado un aluguer de coche durante tres días en Francia e máis unha casa de turismo rural na Bretaña, onde se celebrará a cerimonia», denunció desconcertado. «Para máis -prosiguió-, estannos mareando de Vueling para Aena e de Aena para Vueling. É unha vergoña».

Desde luego, nadie podrá acusarlo de falta de colaboración, pues hasta se brindó a ser recolocado en butacas de otras aerolíneas y a completar el trayecto con escalas, por ejemplo, vía Madrid o Barcelona. «Pero nin con esas... Non hai ninguén con potestade de aceptar a oferta. Ata lle estou dando voltas á cabeza de facer a tolemia de tirar co coche para alá e conducir toda a noite», relató.