La expropiación solo pone a disposición de las constructoras un 21% del suelo necesario para ejecutar el edificio
28 mar 2008 . Actualizado a las 02:00 h.El Consejo de Ministros prevé declarar esta mañana la ocupación urgente de casi 12 hectáreas distribuidas en 39 fincas vecinas del aeropuerto de Compostela, avanzaron ayer fuentes de la Administración central. Se trata de todo el terreno de titularidad privada preciso para la ejecución de la nueva terminal de pasajeros. No obstante, respecto al global del suelo necesario, apenas representa un 21%. La absorción de ese 79% complementario, que pertenece a Defensa pero gestiona el Real Aero Club de Santiago, continúa pendiente de que se resuelva el culebrón surgido en torno al traslado del campo de golf de la citada entidad.
Durante su reunión ordinaria y a instancias de Fomento, el gabinete de José Luis Rodríguez Zapatero planea aprobar la inmediata incorporación al patrimonio del Estado de 119.764 metros cuadrados de parcelas. Fundamenta dicha decisión aduciendo que así lo requiere la construcción de las tres patas del Lavacolla del futuro: un edificio principal preparado para 77.000 viajeros semanales y 27 operaciones en pista cada hora, un párking anexo con 3.665 plazas de capacidad y una completa red de accesos y servicios.
Con este paso que el Ejecutivo pretende dar hoy concluye en tiempo récord la tramitación de un expediente de expropiaciones forzosas que Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (Aena) había instado a incoar hace nada, el 22 de diciembre del 2007. Por término medio, las propiedades afectadas por la actuación ocupan 3.070,9 metros cuadrados, si bien en el listado que las relaciona todas se pueden distinguir algunas mínimas, de solo 8, y otras mucho mayores, de hasta 10.514.
Sorteado este obstáculo, la alianza de empresas seleccionada para levantar la terminal (Corsán-Corviam, Copcisa y Teconsa) aún deberá aguardar para empezar los trabajos. Porque el departamento de Magdalena Álvarez no ha puesto a su disposición las restantes 45 hectáreas que completan la superficie de obra. Sobre ellas (y sobre otras siete) viene explotando el Aero Club un complejo deportivo y de ocio desde 1933, aunque como dueño de las mismas figura el Ministerio de Defensa.
Otra salida para el Aero Club
El desalojo ordenado de la zona pasa por un convenio multibanda en virtud del cual la entidad recreativa se mudaría al antiguo polígono de tiro de Bando (San Marcos), también de titularidad castrense. Además, recibiría una indemnización, inicialmente cifrada en ocho millones de euros, como compensación por sus inversiones en Lavacolla a lo largo de las últimas siete décadas.
Pero ese pacto depende de que la Consellería de Política Territorial, el ministerio que aún pilota José Antonio Alonso y el Ayuntamiento acuerden los términos de una operación urbanística en Bando concebida como fuente de financiación de todos los movimientos. Después de cinco meses de sucesivos desencuentros entre las partes, el alcalde, Xosé Sánchez Bugallo (PSOE), remitirá hoy a Madrid un nuevo borrador de concierto que la Xunta no tumbaría. Si no convence a Defensa, dada la demora acumulada ya en el desarrollo del nuevo Lavacolla, la opción de imponer al Aero Club un abandono de los terrenos, alternativa antaño descartada, cobraría mucha fuerza.