La caravana que durante estos días pretende captar turistas en Galicia con destino a la isla de Fuerteventura, promocionada por el Patronato de Turismo y el Cabildo de la isla canaria, usó un gancho muy peculiar en su escala coruñesa: premiar con sendos viajes dobles a las dos primeras personas que se presentasen para posar en bañador. Los jardines de Méndez Núñez se convirtieron así en un improvisado plató playero para que Gonzalo Álvarez y Héctor Rodríguez, los dos únicos que acudieron a la cita, se hicieran las fotos de rigor.
«Buff, cuando me vea mi madre va a alucinar», decía Gonzalo tras el cheque gigante que los acreditaba como ganadores del viaje. Junto a ellos, dos esbeltas azafatas posaban en bikini, pareo y zapatos de tacón. Para no desentonar, los chicos recurrieron al truco de meter barriga. «Venga, que ya no puedo más», apremiaba Héctor a los fotógrafos.
El clima benigno que se disfrutó ayer en la ciudad ayudó a que la estampa veraniega de estos dos estudiantes de Administración y Dirección de Empresas fuera más creíble. «Menos mal que no fue ayer, que llovía e iba a ser duro», comentaba Gonzalo, que ya tenía claro quién iba a ser su acompañante. «Voy a ir con mi novia», señalaba. «Yo no sé a quién voy a llevar», añadía Héctor. «Llévame a mí, así voy dos veces», sugería su compañero.
Pero el acto no estaba completo con la tumbona, el sol y los bañadores: las azafatas les trajeron dos plátanos, símbolo máximo de las islas Canarias y ni lo dudaron. En tres mordiscos solo quedó la piel.