El temporal provoca cientos de emergencias en toda la comarca

L. Penide / M. Gago PONTEVEDRA/LA VOZ.

PONTEVEDRA

Inundaciones, bolsas ?de agua, árboles tirados y carreteras cortadas, consecuencia de las fuertes precipitaciones

07 ene 2011 . Actualizado a las 02:00 h.

El fuerte temporal aguó ayer el Día de Reyes a los vecinos de Pontevedra y del resto de ayuntamientos de la comarca. Los servicios de emergencias tuvieron que atender a centenares de incidencias, lo que en algunos casos llegó a desbordar la propia capacidad de los cuerpos de seguridad municipales y de Protección Civil.

En el caso de la capital provincial, las decenas de llamadas particulares recibidas en un corto período de tiempo pusieron en jaque tanto a la Policía Local como a los bomberos. De hecho, en algunos momentos, tal era la cifra de incidencias que no había personal para hacer frente a todas ellas de manera simultánea, por lo que se optó por utilizar la misma táctica que se empleó para combatir la oleada de incendios del verano del 2006. Esto es, policías locales se desplazaron hasta el lugar de la alerta y valoraban la prioridad con la que los bomberos, Protección Civil o Aquagest tenían que intervenir.

Asimismo, los agentes locales verificaron que, en algunos puntos, lo único que se podía hacer era esperar a que el temporal escampase y la situación se normalizará.

Lo cierto es que Pontevedra fue un fiel reflejo de lo que ocurrió en otros puntos de la comarca. Así, las fuertes precipitaciones dejaron tras de sí inundaciones de bajos y comercios, bolsas de aguas en calles y carreteras, caídas de árboles, alcantarillas desbordadas y tapas de arquetas fuera de sitio. En algunos casos, hosteleros, comerciantes y particulares volvieron a repetir la pesadilla del miércoles con el anegamiento de sus negocios o de sus viviendas por segundo día consecutivo.

Amenaza abortada

Una de las cuestiones que más preocupó a las autoridades municipales pontevedresas era la posibilidad de que la pleamar, prevista para las cuatro de la tarde de ayer, pudiese agravar los daños causados durante la mañana. Finalmente, la meteorología se alió con los servicios de emergencia y llovió con menos intensidad, con lo que se abortó la amenaza, tal y como reconoció Demetrio Gómez, concejal de Seguridad.

El edil nacionalista formó parte del gabinete de crisis que se habilitó para dar respuesta al temporal, que ayer causó mayores problemas que el día anterior pese a lo que, en un principio, podría parecer.

Al cierre de esta edición, permanecía cortada la carretera vieja a Marín, en las inmediaciones de donde se están llevando a cabo las obras de la variante, así como el vial de la parroquia de Tomeza que confluye en el lugar de Lusquiños. Asimismo, se registraron problemas en el entorno de beiramar, pero se pudieron solventar, aunque la incidencia más grave constatada en la capital provincial vino derivada del desbordamiento del Gafos. No solo anegó buena parte del paseo en Campolongo, sino que obligó a cortar durante varias horas la calle Otero Pedraio.