Presos y militares son dos de los colectivos que pasan la noche del 24 de diciembre ?sin la compañía de sus seres queridos. A pesar de todo, reconocen que será especial
24 dic 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Miles de kilómetros o unos gruesos muros de hormigón y metal les separan de los suyos, pero aún así esta noche será especial. Tanto los militares pontevedreses desplegados en el exterior, ya sea en la Antártida o en Afganistán, como los reclusos del centro penitenciario de A Lama tienen previsto celebrar como se merece la Nochebuena.
En el caso de los presos, estos cuentan con la complicidad de la dirección del penal pontevedrés y de los responsables de la cocina. De cara a la cena de una de las más emblemáticas noches del calendario navideño, se ha previsto un menú en el que cobran protagonismo dos productos típicos de la gastronomía gallega: el bacalao y el cordero.
De este modo, los reclusos que esta noche no puedan disfrutar de un permiso y tengan que permanecer en su celda podrán degustar un menú que abrirán unos pimientos de piquillo rellenos de bacalao, al que seguirá una ensalada tropical. Antes de los postres, entre los que no faltará el tradicional surtido navideño, a los internos se les servirá una ración de pierna de cordero al horno acompañada con patatas parisién.
Eso sí, dadas las restricciones en materia de alcohol que imperan en las prisiones españolas, los reclusos de A Lama tendrán que limitar sus brindis a vasos llenos con refresco. Nunca con agua, que da mala suerte.
El espíritu que presidirá esta noche la cena del penal pontevedrés continuará mañana ya desde primera hora. No en vano, está previsto servir un chocolate con berlina de crema, mientras que, a la hora de comer, la intención es la de abrir el apetito con una tabla de ibéricos, donde el embutido de cerdo será sustituido por otro en el caso de los internos de religión musulmana.
El plato fuerte de este sábado, Día de Navidad, será conejo al horno con guarnición.
De Asia a la Antártida
Y si menús especiales salpicarán la dieta de los presos de A Lama, otro tanto ocurrirá con los militares pontevedreses que, a día de hoy, están participando en misiones internacionales.
Es el caso de José María Facenda Bejarano, el brigada de la Brilat que está embarcado en la misión antártica del Ejército de Tierra. En su caso, no solo tenían intención de preparar un menú diferente y que se saliese de lo habitual, sino que además no descartaban la posibilidad de disfrazarse para dejar claro que no es una noche cualquiera, tal y como apuntó el brigada asentado en Marín en una entrevista a La Voz poco antes de partir hacia el continente helado.
A diferencia de los reclusos de A Lama, el brigada Facenda, al igual que sus compañeros de la Brilat desplazados a Afganistán, tiene a las nuevas tecnologías de su lado para mantener, en lo posible, el calor familiar. No en vano, ya sea mediante comunicaciones telemáticas en las que se simultanean audio e imagen procedentes de una web-cam, el teléfono móvil o el correo electrónico, los soldados pueden mantener contacto cercano casi diario con sus seres queridos, pese a la distancia que les separa.
En el caso de los efectivos de la Brilat, estos quisieron compartir la felicidad propia de estas fechas con la población que les acoge en Afganistán. De este modo, días atrás, miembros del Equipo de Reconstrucción Provincial acuartelado en Qala-i-Naw entregaron material escolar y lotes de alimentos a los vecinos de Jafari, una localidad muy próxima a Ludina, donde está desplegado el destacamento que vela por la seguridad de la ruta Lithium.
Los militares pontevedreses y asturianos repartieron, además de un centenar de bolsas con carpetas para los pequeños, un total de setenta lotes de comida. El objetivo es cubrir las necesidades de doscientas familias en cuanto a arroz, aceite y garbanzos.