Telmo Martín pedía explicaciones sobre las gestiones para obtener terrenos para el nuevo edificio judicial
23 ene 2010 . Actualizado a las 02:00 h.La tensión política que se vive durante el actual mandato municipal en la corporación pontevedresa dio ayer un nuevo giro de tuerca al abandonar los doce concejales de oposición el pleno, dejando con la palabra en la boca a la teniente de alcalde, la socialista Teresa Casal.
La polémica surgió cuando el portavoz de la oposición, Telmo Martín, interpelaba al alcalde, Miguel Anxo Fernández Lores, sobre los trámites que está realizando el gobierno local para poner a disposición de la Xunta los terrenos necesarios para la construcción de un nuevo edificio judicial. Tras una primera intervención, Lores cedió la palabra, al tratarse de un asunto de índole urbanística, a su teniente de alcalde. El regidor se saltaba así el reglamento orgánico del pleno, que en su artículo 121.4 especifica que «as interpelacións deberán ser contestadas polo membro do Goberno Municipal interpelado».
Martín apeló a esta normativa que rige el pleno para pedir que se le quitara la palabra a Casal; Lores se mantuvo en sus trece y ni siquiera quiso consultarlo con el secretario del pleno, como le sugería el portavoz del PP; y la teniente de alcalde acabó encendiendo el micrófono para dar respuesta a la interpelación.
Mirando al público
Hubo entonces movimiento en las filas del PP. Los concejales se mantuvieron en sus lugares, pero se produjeron consultas entre ellos. Tanto, que Teresa Casal, ante el poco caso que le estaba haciendo la oposición, optó por girarse e hizo toda su intervención mirando hacia el patio de butacas del Teatro Principal.
Una vez que finalizó Casal, volvió a tomar la palabra Telmo Martín, quien de nuevo reprochó al alcalde su actitud. «Lores non respeta nada, nin siquera o regulamento», enfatizó.
A continuación, el alcalde volvió a dar la palabra a Teresa Casal para que diera la réplica en el asunto sobre el que versaba la interpelación. Cuando la socialista empezaba a hablar, los doce concejales del PP se levantaron de sus asientos, recogieron sus abrigos y efectos personales y enfilaron la puerta de salida del Teatro Principal.
Lores dio por terminada la interpelación y dejó paso al siguiente punto del orden del día. Ante la falta de ruegos o preguntas -el gobierno no se pregunta a sí mismo-, se levantó la sesión plenaria más tensa de los últimos tiempos.