Cumplía condena por atentado a agente de la autoridad y su enfrentamiento con tres funcionarios del centro penitenciario de A Lama le ha valido una nueva condena por este delito. Ocurrió el 11 de agosto del 2007 cuando uno de los empleados públicos accedió al interior de la celda en el que descansaba el recluso.
En este punto, la sentencia, que impone una pena de dos años y un día de cárcel por el delito de atentado y 270 euros de multa por una falta de lesiones, recoge que, «al ir a darle el desayuno, el acusado comenzó a insultar a los funcionarios». Sin casi tiempo para reaccionar, uno de los trabajadores observó como el preso se le abalanzaba, le agarraba por el brazo y se lo retorcía, al tiempo que le rompía la camisa que vestía.
Para los jueces, la única motivación que movía al interno fue la de «menoscabar el principio de autoridad», así como la integridad física de la víctima. Esta última terminó con la camisa rota y, lo que es más grave, un esguince en la muñeca izquierda y erosiones en el brazo del mismo lado.
Rechazan ser indemnizados
La reacción de los compañeros del funcionario no se hizo esperar. Los empleados públicos lo redujeron y lo condujeron hasta una celda de aislamiento, donde se produjo el segundo de los incidentes.
Desde el interior de estas dependencias, el ahora condenado manifestó al persona del centro penitenciario de A Lama su intención de autolesionarse. Dos funcionarios se vieron obligados a intervenir. Entraron en la celda y se produjo un nuevo forcejeo, en el transcurso del cual los dos trabajadores públicos terminaron con sus camisas rotas.
Los tres miembros de la plantilla del penal pontevedrés renunciaron a cualquier indemnización por parte del preso, que cumplía tres años de cárcel por un delito de atentado.