El Banco de Tiempo crea una red social en la que 65 usuarios de seis ayuntamientos intercambian diversos servicios y comparten conocimientos y experiencias
09 oct 2009 . Actualizado a las 10:33 h.Lleva menos de un año funcionando de manera efectiva y ha cumplido las expectativas que se había marcado para esta etapa inicial. El Banco de Tiempo que puso en marcha la Asociación de Desenvolvemento Rural (Proder II) en la comarca de Pontevedra ha conseguido que sesenta y cinco personas de los municipios de Barro, Marín, Poio, Ponte Caldelas, Pontevedra y Vilaboa, conecten entre sí para intercambiar puntualmente tareas, servicios e incluso aficiones de una manera sencilla y natural, sin ningún interés económico. No hay dinero de por medio, sino una medida de tiempo. La moneda de cambio es la hora.
En una sociedad tan mercantilizada, en la que ya no se practican los favores de vecindad, el BdT potencia la socialización, las relaciones interpersonales, la solidaridad, la confianza y la comunicación, frente al aislamiento.
Los socios y socias de este banco comarcal, que coordina Juan Manuel Cernadas, han intercambiado hasta ahora 68 servicios y tareas, con un total de 159 horas. Tienen entre 23 y 70 años, la mayoría son mujeres, y como nota positiva destaca la presencia de inmigrantes que ven favorecida su integración a través de esta red social.
El catálogo genérico de intercambios incluye la atención a las personas (mayores y niños), el cuidado del cuerpo y la salud (técnicas de relajación, yoga, nutrición y dietética), tareas domésticas, decoración y bricolaje, informática, idiomas, formación y educación, gestiones administrativas, actividades de ocio y divertimento y transporte. Pero, la oferta y la demanda se ha ido ampliando a medida que se han ido incorporando nuevos socios.
Entre las actividades lúdicas que se ofrecen y demandan figuran desde un paseo en barco y aprender a bailar, hasta compartir aficiones (cine, teatro, conciertos, caminar, pintar) o simplemente conversar y comentar la prensa tomando un café.
Se da el caso de un ciudadano extranjero, residente en Vilaboa, que invita a navegar en su velero por la ría y aprender a manejarlo, a cambio de ayuda en las tareas de mantenimiento del barco (electricidad, pintura, carpintería y limpieza). Y esta misma persona se presta a enseñar malabares con mazas y monociclo, al tiempo que le gustaría que alguien le enseñara a tocar el trombón.
La práctica de los idiomas, más que el aprendizaje, es una de las actividades que destacan. Los intercambios se realizan entre personas que se juntan para hablar en inglés, francés o gallego. Y en el caso de los emigrantes, su objetivo es mejorar su castellano, posibilitando a la vez el acercamiento a la lengua árabe.
Si hablamos de informática, son muchos los que demandan asesoramiento en el manejo de ordenadores, configuración de equipos, diseño de blogs o simplemente aprender a navegar por Internet.
En el ámbito más doméstico, hay quien enseña a planchar y, por supuesto, a cocinar, además de otras tareas del hogar. Pero en esta red social se puede encontrar también acompañamiento para personas mayores y ayuda para los hijos en los estudios o para llevarlos al colegio.
Y si el problema es el transporte, siempre hay quien está dispuesto a compartir el coche para ir al trabajo.