Se trata de la reforma de los jardines de la plaza de la Libertad y del acondicionamiento de una rotonda
22 abr 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Una vez más, el concejal de Facenda del Concello de Pontevedra, Raimundo González Carballo, tuvo que comparecer públicamente ayer para justificar lo aparentemente injustificable: esta vez, el intento de adjudicar una obra cuando ya está totalmente ejecutada. Es más, el propio concejal y el alcalde, Miguel Anxo Fernández Lores, inauguraron el resultado de los trabajos que ahora se quieren contratar el 18 de julio pasado, es decir, hace nada menos que nueve meses.
La voz de alarma la dio el concejal del PP Jacobo Moreira. Este acudió a las nueve de la mañana de ayer a la convocatoria de una mesa de contratación para el proyecto «acondicionamento de rotonda en Loureiro Crespo e xardíns da praza da Liberdade». Explicó que el grupo de la oposición ya sospechaba que se trataba de sendos proyectos ya ejecutados, pero acabó de confirmar sus sospechas con la apertura de las ofertas económicas.
Cuatro ofertas
El presupuesto de licitación era de 121.000 euros, y se presentaron cuatro empresas. La oferta más cara, de 120.000 euros, la formuló la firma Naturgalia, que es precisamente la empresa que ya ha ejecutado los trabajos, como se puede comprobar en el cartel instalado en la rotonda entre Loureiro Crespo y la calle San Mauro. Las otras empresas aspirantes al contrato son Indeza, Sercoysa y Roymer, que presentó una oferta económica de 95.000 euros.
Toda esta relación de hechos dio pie al concejal del PP a denunciar «que se comete un claro fraude, ya que la obra fue adjudicada verbalmente, sin expediente de contratación alguno y ahora quieren ejecutar el teatrillo de la adjudicación. Se adjudicó a dedo cuando se pudo haber hecho mucho más barato». Moreira hizo especial énfasis en la diferencia de 25.000 euros entre las ofertas económicas de la empresa que ejecutó los trabajos y la que presentó la propuesta más baja. Ante esta situación, señaló que su grupo «no descarta nada» y apuntó a que este aparentemente fraudulento concurso «puede llegar a tener tintes penales».
Por su parte, Raimundo González Carballo admitió la existencia de una «irregularidade administrativa» motivada, explicó, por una burocracia administrativa excesivamente lenta. El concejal, que ya anunció hace meses en el pleno que no paralizaría la ejecución de ningún proyecto «pola falta dun papeliño», admitió que «parte da obra xa está executada» e insistió en que la mesa de contratación «adxudicará o proxecto á empresa que presente a oferta máis ventaxosa para o Concello». Garantizó que «nin se vai facer unha trapallada para adxudicar a obra á mesma firma que executou parte dos traballos [Naturgalia, que hizo la oferta más cara], nin a resolución deste contrato vai supor un despilfarro para as arcas municipais».
Raimundo González explicó que el concurso se resolverá siguiendo el trámite normal -la mesa de contratación quedó ayer en suspenso, a la espera de determinar si la oferta de Roymer incurre en baja temeraria-, «e a empresa que resulte adxudicataria executará o que reste dos proxectos».
Queda poco por que hacer
Es decir, nada en la plaza de la Libertad, ya que el proyecto está totalmente rematado y fue inaugurado hace nueve meses; y en la rotonda de Loureiro Crespo, solo queda la instalación de un sistema de riego automático. Lo que no explicó el concejal es cómo harán para pagar a Naturgalia -si no se le acaba adjudicando la obra- el trabajo ya ejecutado. La respuesta parece obvia: por medio de un reconocimiento extrajudicial de deuda en el que se reconocerá la factura que pase la empresa.
«Fomos un pouco deprisa na execución do proxecto, é certo. O procedemento administrativo retrasouse en exceso; é irregular, pero non ilegal», insistió el concejal de Facenda, que además también es el responsable de Medio Ambiente Urbano, por lo que los proyectos de la plaza de la Libertad y de acondicionamiento de las rotondas dependen directamente de él.