La ausencia de nuevos permisos de explotación (Permex) para mariscar en el fondo de la ría de Pontevedra está provocando que no se produzca un relevo generacional. Así lo expusieron ayer los presidentes de las cofradía de Pontevedra, Lourizán y Raxó a Agustín Reguera Ocampo, alcalde de Soutomaior y presidente de la Comisión de Pesca e Asuntos Marítimos da Deputación, al tiempo que le expresaron su temor por la mala situación por la que atraviesa el sector.
Miguel Pazos, patrón mayor de San Telmo, reseñó que, en términos globales de los tres pósitos, hay listas de espera que pueden alcanzar las seis mil personas que aguardan obtener, ya no un permex, sino el poder realizar el cursillo de marisqueo. Precisó que son listas muy antiguas, que abarcan los últimos diez años, por lo que muchos de los inscritos pueden ya no interesarles esta labor o han fallecido o tienen otro puesto de trabajo.
En todo caso, reiteró que, pese a las bajas laborales, no están entrando nuevos profesionales, mientras que aumenta la edad de los que sí disponen de licencia: «Sempre digo que non hai canteira como a nosa. Mentras no mar a xente abandoa, aquí non. Morren por traballar».
Paradigmático de esta situación es el hecho de que la cofradía de San Telmo, que hace unos años tenía más de medio millar de profesionales adscritos, en la actualidad el número asciende a trescientos y pico. O el de Raxó, que de un tiempo a esta parte ha pasado de más de cien mariscadores a no llegar al medio centenar.
A esta situación se une la crisis económica que atraviesan los pósitos del fondo de la ría y que Ramón Portela Carballa, presidente de la cofradía de Raxó, expresó con un contundente: «Estamos sen un duro. Non hai ventas».
Además, recordó que esto se agrava con el hecho de que el banco marisquero de Os Praceres está cerrado «non sabemos ata cando», mientras que el de Combarro aún no se ha recuperado totalmente de las riadas de finales del 2006.
Frente a este cúmulo de noticias negativos, dos iniciativas buscan reflotar el sector y que este vuelva a vivir tiempos mejores. Se trata de la ampliación de la lonja de Campelo y de la puesta en marcha de una batea de preengorde.
Batea de preengorde
Ramón Portela estimó que en octubre podría estar operativa la ampliación, donde se procederá a la subasta de pescado. No obstante, aún se tiene que dotar a este espacio de mesas de acero inoxidable, mientras que para el área de marisqueo se entiende que se necesita una nueva calibradora similar a la que disponen algunas depuradoras.
El problema es que la actual tiene demasiada caía y muchas piezas de marisco se rompen cuando entra en funcionamiento.
En cuanto a la batea de preengorde, Miguel Pazos precisó que la cría de almeja que viene de criaderos es muy pequeña: «A única forma que se está conseguindo sacar adiante esta cría é metela nestas bateas».
Aunque ya se dispone de una zona de reserva en los polígonos de bateas, el proyecto sufrió un revés cuando la Xunta acordó únicamente sufragar el 80% del coste del armazón de la batea. Los pósitos tendrían que asumir, a mayores, el equipamiento, el técnico y la compra de la cría de almeja.