Sufrido triunfo de un Pontevedra que acaricia la clasificación para el play off

Diego Espiño

PONTEVEDRA CIUDAD

05 may 2008 . Actualizado a las 11:13 h.

El Pontevedra huele a play off, y lo hace después de una trabajada y sufrida victoria ayer en El Guiniguada. Volvían los granates una semana después a un escenario similar al de la derrota ante el Universidad, con idénticos condicionantes. En esta ocasión los de Javi Gracia supieron imponer su juego para batir a un rival con el agua al cuello, y ya desde el primer minuto demostraron que certificar la fase de ascenso, aunque fuese solamente de manera virtual, era un objetivo prioritario y no se podía escapar de las islas.

El de ayer fue un encuentro abierto, intenso, con mucho en juego para ambos conjuntos, pero entretenido. Y es que a pesar de lo que pueda parecer por el marcador, las ocasiones se sucedieron prácticamente desde el inicio, en mayor medida para el Pontevedra, pero con alguna aproximación peligrosa para los locales.

Fiel a su estilo, los granates comenzaron mandando en el partido e intentando combinar todo lo posible, eso sí, sin olvidar una buena dosis de pelea imprescindible en estos campos. Las armas del rival se basaban en gran medida en balones largos y presión en las segundas acciones, aunque el mayor peligro de los de Claudio Morera se encontraba en la estrategia.

La primera llegada con peligro llegó tras una prolongación de Dani hacia Víctor que, tras recortar, estrella el cuero en el lateral de la red. Era un aviso de la intención visitante que pronto fue contrarrestado por los canarios, en especial en un loco minuto 15 cuando un centro de Orlando desviado casi sorprende a Bonis y el posterior saque de esquina es rematado por Álex fuera en posición inmejorable. El choque se abría por momentos, hasta el punto de parecer inverosímil que el empate sin goles permaneciera en el electrónico.

Antes del descanso pudo adelantarse el Pontevedra en varias ocasiones. Fran Rico bota una falta directa por encima de la barrera que impacta en la cruceta izquierda de un Lisandro petrificado, y poco después Dani tira la pared con Javi Rodríguez para servir un balón al segundo palo que golpea Charles de manera defectuosa cuando se cantaba el tanto.

La llegada del descanso dejaba una sensación en el ambiente de superioridad visitante, sin que ello se tradujese en el marcador. Los granates empezaban a evidenciar la falta de acierto que tanto preocupó en otros encuentros. Afortunadamente todo cambió tras el paso por vestuarios.

Gol de Javi Rodríguez

Los temores tras el primer acto pronto se esfumaron en la reanudación. Sin que el ritmo del encuentro descendiese ni un ápice algo había cambiado. El Pontevedra acertó en su primera aproximación para encarrilar una cita complicada, ningún equipo de los calificados como favoritos había conseguido vencer en El Guiniguada. Corría el minuto 50 cuando Víctor, tras recoger el balón en campo propio, lanza una contra con velocidad endiablada, abre hacia Charles y el brasileño centra al punto de penalti para que aparezca la cabeza de Javi Rodríguez, cómo si no, para adelantar a los suyos.

Lo más difícil estaba hecho, pero quedaba un mundo por delante, tiempo suficiente para el posible empate del Villa, como en sendos remates de cabeza de Checa y Álex, o para la sentencia de los lerezanos. El segundo pudo llegar tras un robo de Víctor al central Álex, pero el argentino falló en el mano a mano ante Lisandro. Tocó sufrir por lo corto del resultado más que por el peligro real, ya que el Pontevedra controló a la perfección los últimos minutos, pensando incluso en limpiar tarjetas de cara a la fase ascenso.