Al igual que el Lanzarote hace quince días, los madrileños lograron llevarse al final los tres puntos de Pasarón
29 oct 2007 . Actualizado a las 17:52 h.Eso de que el humano es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra sigue vigente. Los jugadores del Pontevedra cometieron ayer los mismos errores que hace quince días contra el Lanzarote en Pasarón y el Alcorcón, cuyas aspiraciones son las de habitar en la zona media de la clasificación, aprovechó también los minutos de descuento para llevarse la victoria (0-1). Una falta ejecutada por Rubén Sanz desde el vértice izquierdo de la portería defendida por Bonis en el minuto 90 acabó en el fondo de las mallas cuando ya se veía venir el empate. Es el quinto encuentro consecutivo que los granates no han conseguido ganar.
El triunfo de los madrileños se sentenció en el descuento pero comenzó a gestarse cuando el árbitro asturiano Nanclares Centeno indicó el comienzo del partido. El Alcorcón juntó mucho sus líneas, fue muy solidario en las ayudas defensivas y en las salidas hacia el área del Pontevedra fue descarado a pesar del ímpetu que trataba de ponerle el conjunto granate.
Cierto que la decoración pudo cambiar si Gato consigue batir a Raúl en el minuto 22 en un balón que le llegó de Igor y que sacó bajo palos Alcalá con el guardameta Raúl ya batido.
Fue una jugada que reactivó a una afición local apagada, que parecía esperar otro capítulo de la misma serie de hace quince días. Pero la cuerda sólo les duró 15 minutos. Los de Óscar Garro, que parecían tener la lección bien aprendida, se sacaron de encima como pudieron la presión local y volvieron a colocar al gigantesco David Sanz en ataque esperando contactar con él en alguna acción ofensiva. Poco a poco volvieron a inquietar a los granates cerca del descanso a la que respondió el Pontevedra con dos a cargo de Óscar Guimeráns e Igor, éste con un lanzamiento lejano.
El equipo salió con mayor vigor tras el descanso y, por momentos, acorralaron a los de Garro, pero como si éstos fuesen conscientes de que eso ya lo esperaban se fueron sacudiendo poco a poco la presión y alejar el balón del centro del campo, que era la zona que menos le interesaba en el arreón de mantenían los locales.
Y ahí, en el centro del campo, fue donde los de Javi Gracia comenzaron a perder el control de la situación. Fran Rico se encontró sin la movilidad de sus compañeros para buscar los pases interiores y en las bandas sólo el canterano Óscar Guimeráns lo intentaba, aunque sin acierto.
Llegado a este punto, fue el argentino Víctor Ormazábal el que sacó el balón de atrás y trató de recomponer una situación que, poco a poco, iba deteriorándose.
El gol no llegaba, los aficionados cada vez estaban más nerviosos y los jugadores también. Gracia, que sólo se levantó una vez del banquillo para darle una instrucción a un jugador, echó mano de Bianchi y posteriormente de Xavi Moré, pero quedó claro, una vez más, que ninguno de los dos están sobrados de recursos para resolver los encuentros cuando éstos se tuercen.
Cuando el Alcorcón, que ya desde hacía mucho tiempo daba por bueno el empate, se encontró con un disparo de David Sanz que puso en serio peligro al meta local Bonis, pareció resurgir el fantasma de Lanzarote. Y efectivamente, cuando el cronómetro marcaba el minuto 94 el propio David Sanz, de falta directa, dejó de nuevo a los granates con cara de tontos.