Los rectores del club callan tras la acusación de racismo
21 abr 2011 . Actualizado a las 06:00 h.«Sé lo que dije y por qué lo dije», con esas taxativas palabras, Rafa Sanz, el entrenador que perdió la categoría con el COB, se manifestó sobre la fallida rueda de prensa en la que su plantilla volvió a mostrarse dividida, para contestar al técnico.
A simple vista, la actuación de buena parte de los jugadores cobistas, que optaron por no acompañar a su capitán Sony Vázquez y a Lucho Fernández en la convocatoria a la prensa para contestar a Sanz, certifica una división a la que también aludió el máximo responsable de la dirección deportiva del equipo. Más teniendo en cuenta que hasta cinco integrantes del cuadro ourensano se personaron minutos antes en las instalaciones deportivas.
El técnico cordobés optó por no darle más vueltas, recordando que ya se había explayado lo suficiente el pasado lunes, pero volvió a ser tajante: «Lo que tenía que decir lo dije en mi comparecencia en el Pazo, para mí, el círculo está cerrado, cada quien puede valorar lo que ha sucedido, lo que yo dije y como han actuado los jugadores, para sacar sus propias opiniones».
Por otra parte, cabe recordar que Rafa Sanz ya había protagonizado más de una aparición pública en la que había cargado con fueza contra parte de la plantilla y, aún sin apuntar nombres, había situado en el disparadero tanto a Sony como a Lucho Fernández, de los que prescindió por completo en el tramo final de la temporada liguera.
Silencio en la cúpula
Y si el responsable de entrenar al primer equipo de la entidad se despachó a gusto, aunque parece dispuesto a no menear más los detalles de su paso por la entidad, en la opinión pública ourensana sigue sorprendiendo el hecho de que el club -por medio de sus dirigentes- hubiera optado por el mutis total.
Desde la acusación de racismo a la puesta en duda de la profesionalidad de varios deportistas, las acusaciones que se han vertido son de una gravedad llamativa y nadie ha asumido responsabilidades. De hecho, el comunicado que leyó Sony Vázquez solo se centró en negar las actitudes xenófobas, sin entrar en otras que también son poco deseables dentro de un recinto deportivo. El descenso en la cancha vino acompañado de una pesadilla.