El equipo catalán es un histórico del baloncesto español venido a menos pero que ha realizado una fuerte inversión
29 oct 2010 . Actualizado a las 03:40 h.La fiesta de Halloween debe instalarse solo en las gradas. El COB afronta esta noche (21 horas) en el Pazo otro choque con la necesidad de sumar un triunfo ante un rival directo en la categoría como Lleida.
Como sucedía ante Tarragona y después de que el equipo sumase otro traspiés fuera de casa, los de Paco García son conscientes de que el Pazo debe convertirse en un fortín en todo lo que queda de primera vuelta, ya que en la segunda recibirá a todos los candidatos al ascenso, salvo Murcia. Además el equipo, y sobre todo algunos jugadores, deben dar un paso al frente y comenzar a sumar para ser competitivos el máximo de minutos posible, sin ir a tirones, como viene haciendo en lo que llevamos de temporada.
Enfrente estará un histórico del baloncesto español, venido algo a menos por sus dificultades económicas, pero que afronta una temporada en la que confía en volver a instalarse entre los mejores de la LEB Oro por el esfuerzo económico realizado. A pesar de ser un equipo construído a última hora, la apuesta económica permitió acceder a jugadores de superior categoría como Manzano, Guzmán, Oscar García o Corey Brewer y sobre todo configurar una plantilla compensada en todos los puestos y de similar nivel en sus componentes.
Los de Raventós llevan dos victorias como locales y tampoco conocen la victoria como foráneos; practican un baloncesto similar al de los cobistas en lo que al dinamismo del juego se refiere, aunque confían más en la calidad y talento individual en ataque que en trabajo colectivo a la hora de anotar.
A priori parece que el choque tendrá varias claves: impedir que Guzmán y Dani Pérez marquen el ritmo de juego que quiere Lleida y anoten con fluidez, que ni Marc Rubio ni Corey Brewer tengan una buena racha anotadora desde el 6,75 o que Mohammed pueda hacer de sus buenas acciones de uno contra uno el mejor recurso en ataque de los ilerdenses.
El control del rebote volverá a ser clave para dominar el choque y ahí no solo Kale y Onyekwe tendrán que aportar sino que tanto los jugadores de banquillo como el resto de los que estén en pista deben ayudar para compensar una de las deficiencias más claras que está teniendo el COB actualmente.