Castromao volvió a representar el pacto de paz entre celtas y romanos

David R. Seoane OURENSE/LA VOZ.

CELANOVA

Celanova vivió ayer uno de sus grandes fines de semana del verano con la celebración del Folión Castrexo

09 ago 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Celanova vivió ayer uno de los días más destacados de su calendario veraniego con la celebración de su tradicional Folión Castrexo.

La de ayer fue ya la decimosegunda edición de una conmemoración que año tras año sigue congregando a centenares de personas que se embarcan por un día en un viaje en el tiempo hacia el año 132 d. C. En aquel entonces, los «coelernos», la comunidad celta que habitaba la comarca, firmó con los conquistadores romanos un pacto de amistad para evitar el derramamiento de sangre entre ambos pueblos. Casi dos mil años después de aquello, los celanovenses siguen recordando sus orígenes instaladas en un pasado remoto.

Para festejar tan notable efeméride, el grupo de animación Troula representó, primero en la Praza das Pitas y después en el yacimiento arqueológico de Castromao, diferentes aspectos de la negociación del tratado pacífico que, pese a los habituales abucheos proferidos por los clanes celtas disidentes, terminó una vez más por sellarse con una comida de confraternización en la que los componentes de ambos bandos compartieron empanada, raciones de pulpo, churrasco y bica en una taberna habilitada para la ocasión en el entorno natural del «castro» en donde se desarrolló el Folión a partir del mediodía.

La jornada se completó con la práctica de varios juegos y actividades castrexas con las que los participantes pudieron disfrutar intercambiando risas en un caluroso domingo de verano.