Las dos grandes apuestas culturales del Concello de Ourense para el casco histórico de la ciudad acumulan ya más de año y medio de retraso sobre el plazo previsto. La apertura de puertas de la Casa da Maxia y el museo del escultor Arturo Baltar se retrasa, pese a que ambas actuaciones llevan ya tiempo finalizadas. En la misma situación se encuentra el Centro de Nuevas Tecnologías.
En el caso de la Casa da Maxia, que se ubicará en un edificio rehabilitado de la plaza de A Ferreiría, su inauguración se ha ido retrasando desde el Concello de Ourense sin motivo concreto. La última fecha oficial que se dio fue la de primavera del 2010. Sin embargo, sus puertas siguen cerradas a cal y canto y su responsable, el mago Antón, ha declinado en varias ocasiones dar explicaciones sobre el retraso del proyecto. La versión municipal es que se han producido problemas de «procedemento», aunque la actuación está concluida en su exterior.
Fondos europeos
La intervención, que está financiada con cargo a fondos europeos, supuso una inversión económica superior a los 400.000 euros. La futura sede de los magos estuvo marcada por la polémica desde el comienzo, ya que un grupo de magos locales, encabezados por Camilo Castro Tanito , acusó a los promotores de la Casa da Maxia ourensana de copiar un proyecto que la Diputación prevé en el municipio de Os Peares.
El proyecto inicial, que fue presentado oficialmente a finales del 2008 por el ex teniente de alcalde, Alexandre Sánchez Vidal, y el mago Antón incluía una división del inmueble de la plaza de A Ferreiría en cinco plantas. La previsión municipal era crear un museo de la magia, en el que los turistas podrían realizar visitas guiadas desde la cuarta planta a la primera. También se incluía una escuela de magia para los jóvenes aprendices.
Otra de las infraestructuras culturales pendientes en el casco viejo es el museo de Arturo Baltar, que tendrá su ubicación en un edificio que ha sido rehabilitado en la plaza de San Cosme. La intervención en este edificio tuvo un coste de 430.912 euros y, según las previsiones que manejaba el gobierno local, tenía que estar abierto desde principios del año 2009.