El legado del doctor Cabaleiro

OURENSE CIUDAD

07 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

«Yace aquí el Hidalgo fuerte que a tanto extremo llegó de valiente, que se advierte que la muerte no triunfó de su vida con su muerte. Tuvo a todo el mundo en poco; fue el espantajo y el coco del mundo, en tal coyuntura, que acreditó su ventura morir cuerdo, y vivir loco». El epitafio de Don Quijote preside junto a una espléndida escultura en bronce la entrada a la exposición La huella de un psiquiátrico del artista Florencio de Arboiro que hasta finales del mes de septiembre se puede disfrutar en uno de los claustros del Parador de Santo Estevo.

La muestra nace de la relación de Arboiro con el hospital psiquiátrico Cabaleiro Goás, en donde trabajó como maestro del taller de Laborterapia de Artes Plásticas y que el insigne psiquiatra -que le dio nombre- abrió hace ahora 50 años. Muchas personas han pasado por esta exposición desde su apertura, pero ningún grupo como el de ayer.

Recuerdo emocional

Cuatro de los hijos de Manuel Cabaleiro Goás (Manuel, Antonio, Fernando y Francisco Javier) -tres de ellos trabajan fuera de Ourense-, sus nietos, bisnietos y otros familiares se acercaron ayer a la exposición para reencontrarse con el Manuel Cabaleiro Goás profesional, padre, abuelo y bisabuelo.

El busto que de su figura preside uno de los pasillos del claustro sirvió de escenario para la fotografía de grupo y para el inicio de un periplo histórico y emocional por cada uno de los recuerdos. Miraron las fotos, intentaron descubrir a pacientes e instrumental allí presentado. Recordaron y compartieron con los presentes sus historias familiares, las vivencias de los entonces unos niños que observaban con admiración el trabajo de su padre y que los siguieron con total vocación.