EN EL DRAE aparecen tres acepciones de aroma: flor del aromo de olor muy fragante; cualquier goma, bálsamo, leño o hierba de mucha fragancia; perfume de olor agradable. Fragancia es un olor suave y delicioso. No hay ninguna referencia a los empleados en alimentación, en donde se consideran aromas las sustancias aromatizantes y sus preparaciones. Se obtienen por procedimientos físicos (destilación, extracción con disolventes) o por reacciones químicas de síntesis o de otra índole. Los aromas están presentes en muchos de los alimentos envasados, ocupando los lugares finales de las listas de ingredientes, porque se añaden en pequeñas cantidades Los aromas se rigen por normas distintas de los aditivos. Así, en las etiquetas alimentarias, no es obligatorio identificar el aroma que se emplea y se pueden incluir como aromas. En ocasiones los identifican y nos enteramos de que existe: aroma de sal (en patatas fritas), aroma de humo (en chorizos), aroma de langosta (en croquetas de marisco), aroma de vainilla, vainillina, (en chocolates), aroma de trufa, de limón, de fresa, de anís, etcétera. Un ejemplo claro del uso de aromas son los llamados yogures de sabores. Son yogures de olores (aromas), asociados a colores (de colorantes). Se tiene la sensación de tomar un yogur de fresa, cuando en realidad se consume un yogur de color rosa, que se perfuma con aroma de fresa. Los aromas son una de las aportaciones positivas de la Química y tienen gran importancia en cosmética y perfumería, con fragancias envolventes, cautivadoras, sensuales y atractivas. Constituyen la parte perceptible de cada perfume, en los que se asocian aromas naturales y fragancias sintetizadas por la Química. Está empezando a ponerse de moda el logotipo olfativo, con un aroma que identifica, diferencia y caracteriza a una empresa.