Aunque algunos foros en la Red se muestran incendiarios ante la terna elegida por la Academia para aspirar a los próximos Goya, lo cierto es que las cuatro finalistas no admiten objeción por tratarse de películas notables y homologables, aunque no alcancen la perfección. Conviene, no obstante, recalcar la coherencia de los académicos al hacer coincidir las obras seleccionadas, con el mejor director y el mejor guión (en algún caso, justamente lo que les impide tocar la gloria), aunque dejar fuera a Biutiful evidencia la necesidad de ampliar la nómina de aspirantes a diez títulos, algo que su homónima de Hollywood ya se atrevió a implantar. De ser así, la película de Iñárritu, incluso la muy digna 18 comidas y alguna más no se habrían quedado fuera.
Sin entrar a valorar el resto de las categorías, lo mejor de esta edición es que las cuatro finalistas (que suman un total de 45 nominaciones) podrán disfrutar durante un mes de una promoción extra que les supondrá un plus de visibilidad y de taquilla al movilizar a espectadores que no han podido (lo más probable?) o no han querido verlas. También, porque todavía no están disponibles en DVD y eso ayuda. Buried se consumió de manera rápida porque encontró su nicho entre el target más joven sin acceder al restante. Pan negro se benefició del bendito boca-oreja, pero sin apenas copias en las pantallas por la impaciencia de los exhibidores. Balada triste de trompeta se dio de morros con un amplio sector de la crítica, divergente con el guión de Álex de la Iglesia y ya se encontraba en retirada. Finalmente, la más beneficiada será También la lluvia , recién llegada a las pantallas y todavía con aires de estreno.
Es lo bueno de los Goya, que por unos días contrarrestan la desidia de una exhibición todavía reticente hacia el cine español.
Desde Galicia, los motivos para la satisfacción son escasos. Tenemos, entre otros, a Rodrigo Cortés (ourensano de Pazos Ermos), una vez más a Luis Tosar (en una categoría muy reñida) y a la animación de La tropa de trapo , pero son representantes que saben a poco en un año de numerosos estrenos y muy dignos. Quizá se deba a que la carrera a los Goya también requiere de gastarse una pasta en promoción de los académicos, de la que nuestras productoras no disponen. Tómese nota para el futuro.