«Soy fan del cómic y por eso, cuando vi la cartelera, no dudé en comprar una entrada de la preview para mi sobrino como regalo de Navidad, explicaba a La Voz Tony, un residente en Long Island. Como Tony, cientos de turistas abarrotan desde hace días el Foxwoods Teather, donde tienen lugar las representaciones, atraídos por el morbo que rodea a la superproducción y por el bajo coste de las entradas de los pases previos al estreno, cuya fecha oficial volvía a ser pospuesta esta semana, esta vez hasta febrero. Será entonces cuando Spiderman pase su otra prueba de fuego y tenga que demostrar que es capaz de llenar el aforo o, lo que es lo mismo, que vale los 111 dólares que costará la entrada. Si lo consigue, la supervivencia en cartel de la obra tampoco está asegurada.
Dados los gastos semanales, que exceden el millón de dólares, la economista Catherine Campbell aseguraba esta semana en su blog que para poder recuperar su inversión inicial los productores deberán aguardar aún cuatro largo años.
Dos posibles salvavidas
Para aguantar el tirón durante ese tiempo, los empresarios detrás de la telaraña se encomiendan a dos salvavidas. Por una parte, el guión de la obra, que muestra el lado más vulnerable del hombre araña, espera trascender el público infantil y convertirse en un icono para todas las edades. Y, por otro lado, la directora del musical, Julie Taymor, cuya varita mágica convirtió El rey león en el musical más visto de la historia, con 4.500 millones de dólares recaudados desde su estreno en 1997.