Esperando a Bruce, tremendo Gozo

CULTURA

Springsteen, el roquero familiar, regresa al mismo escenario que lo vio triunfar en 1993. A su repertorio de clásicos se han sumado varios temas desde entonces.

31 jul 2009 . Actualizado a las 14:11 h.

¿A cuántos hombres públicos reconocemos usando solo su nombre de pila? Si hablamos de John, ¿a quién nos referimos? ¿Lennon?, ¿Travolta?, ¿McCain? ¿Y Martin?: ¿Scorsese?, ¿Luther King?, ¿Amis? ¿Y Frank?: ¿Gehry?, ¿Sinatra? En cambio? Bruce es Bruce. No hay otro. No es ni Willis, ni Lee. Solo hay un Bruce capaz de hacerse tan cercano. Como si fuera nuestro amigo, desde niños. Como si lo hubiéramos visto crecer, desde que se declaró nacido para correr en 1975, pura energía el hombre, rabia roquera, hasta hoy, 60 tacos casi, aún trabajando en un sueño, voz rasgada como siempre, piel curtida como nunca, perilla canosa, colgante modernillo, tantos kilómetros en la mochila y todavía tantas ganas?

Es muy americano, pero plenamente universal. Lo subraya su permanente éxito internacional, disco tras disco, gira tras gira, siempre en estadios atestados, ansiosos de recibir la energía del Boss. Su retrato de un sueño americano con rincones oscuros, sus personajes, perdedores, trabajadores, gente común, lo han acercado a tantas personas en tantos países.

Una generación después

Galicia abre los brazos para acoger de nuevo, el domingo, a Springsteen en el monte del Gozo. Ya han pasado 16 años, una generación entera, desde el inolvidable primer concierto en el mismo escenario. Quienes nacieron en aquel 1993 ya casi tienen edad para ir a la universidad. Es probable que Springsteen no aparezca entre sus referencias musicales. Tal vez no conozcan el contenido emocional de The River o de Born In the USA, quizá les pilló muy niños el grito orgulloso de The Rising y todavía ajenos a la política el mensaje esperanzado de Working On a Dream.

Pero puede que algunos de ellos tengan la suerte de que alguien, el domingo, los lleve a conocer al Jefe. Y vivirán el milagro de energía del hombre nacido para el rock.

Dieciséis años van desde aquel concierto, y 36 ya desde que Bruce arrancó su carrera enviando al mundo saludos desde Asbury Park, Nueva Jersey. En ese lugar tan significativo en su carrera comenzó en marzo la gira mundial de presentación del disco más reciente de Bruce, Working On a Dream, un tour con principio y fin en su país y un exhaustivo recorrido por Europa en medio. El de Santiago será el show número 56 de 82 previstos en la agenda actual de Bruce Springsteen y la Legendaria E-Street Band, que así se llama ahora el combo que arropa al Jefe.

Como es costumbre, Bruce ofrecerá en Santiago un concierto extenso, probablemente en torno a las 3 horas, con un repertorio de entre 25 y 30 canciones. La mayor parte de los temas, claro está, son familiares. Muchos de ellos sonaron ya en el 93; un buen puñado se han añadido desde entonces. La cosa empieza habitualmente con un clásico (Badlands) y una canción reciente (Outlaw Pete), a menudo utilizadas para romper el hielo, si bien en ocasiones puntuales los conciertos han comenzado con canciones a medida para el público local, como London Calling, de The Clash, en el reciente directo en Hyde Park. Más humorístico fue el guiño a la cultura autóctona en el concierto de San Mamés, en Bilbao, el fin de semana pasado. La llegada de Springsteen a escena fue saludada por el acordeón de uno de sus músicos haciendo sonar la melodía de Desde Santurce a Bilbao. Quién sabe si en el Gozo se animarán con una muiñeira.

Antes de la catarata de clásicos, Bruce y su banda interpretan algunos temas del último álbum, de los que dos prácticamente fijos son Working On a Dream y My Lucky Day. El repertorio de éxitos incluye temas de todas las épocas de Springsteen: entre los más antiguos, The River, Working On the Highway o Hungry Heart, y entre los recientes, Lonesome Day, Waitin? On a Sunny Day o The Rising son canciones que han estado presentes en casi todos los directos de Bruce y que probablemente lo estarán también en Compostela.

Ausencias y versiones

En la lista de temas ausentes, quizá muchos aficionados echen de menos Born In the USA, si es que finalmente no suena en este concierto, como es costumbre en la presente gira. Igualmente, los temas de álbumes como Tunnel Of Love o Human Touch y Lucky Town raramente forman parte de la selección. Está claro que no cabe todo: Bruce acumula un repertorio oficial publicado de 270 canciones, más las versiones de otros artistas con las que ocasionalmente se atreve. En este gira han aparecido, entre otras, Who?ll Stop the Rain, de Creedence Clearwater Revival, y You Never Can Tell, de su admirado Chuck Berry.

En la mayoría de los shows de esta gira, Springsteen ha cerrado el set principal con Born To Run, probablemente una de las favoritas de los seguidores más veteranos. A poco que se caliente el público, que se calentará, y a poco que se deje querer el Jefe, que se dejará, caerán bises. Ahí suelen sonar Glory Days, Rosalita o Dancing In the Dark. En los conciertos más recientes, Bruce y su banda han terminado de liarla con el clásico Twist & Shout como fin de fiesta. Es el último latigazo de energía de un héroe tan, tan familiar que podemos llamarlo simplemente Bruce.