CLEANER | EE.UU., 2007 | Director: Renny Harlin | Intérpretes: Samuel L. Jackson, Ed Harris, Eva Mendes | Thriller | 88 min
11 jun 2009 . Actualizado a las 19:49 h.Tan mala prensa tiene el director finlandés Renny Harlin (admirador confeso de Sam Peckinpah y de Grupo salvaje), que ruede lo que ruede, lo van a poner pingando. Acomodado en la industria de Hollywood desde finales de los ochenta, domina el oficio a la manera de la tradicional serie B, y eso es bueno. Se lució con La jungla 2: la alerta roja (1990) y facilitó al saco de testosterona Stallone uno de sus grandes éxitos comerciales previos a su decadencia profesional, la agradable Máximo riesgo (1993). La filmografía de Harlin está plagada de películas que veinte años antes habrían pasado por muy aceptables serie B a la manera de su también venerado Don Siegel, salvando las naturales distancias. Tampoco tiene suerte en la cartelera. Sus filmes acaban llegando a las pantallas europeas, pero lo hacen casi en plan relleno y algunas tarde. Como Cleaner, producida hace un par de años y que ahora asoma precedida del habitual chorreo de críticas negativas. Aunque no todas. Haber contado con Samuel L. Jackson, Eva Mendes y el gran Ed Harris es suficiente garantía para hacer de la película un plato interesante pese a que no suene a novedosa la propuesta de un ex policía especializado en dejar los escenarios de un crimen limpios como los chorros del oro? Evidentemente estamos ante un thriller que no renuncia al humor negro y sin mayores pretensiones que las de agradar a forofos y derivados. Arranca con una secuencia de las que hacen afición y enamoran. Un mano a mano entre Jackson y Harris que eleva el entusiasmo a límites no previstos aunque finalmente la trama opte por lugares y situaciones comunes. Ahora bien, el planteamiento es honesto. No toman el pelo a nadie. El thriller policial tiene muy difícil sorprender al espectador y una alternativa es la de centrarse en su periferia. El personaje del limpiador ofrece los suficientes matices para soportar una trama. Harlin lo intenta. ¿Fracasa? Tampoco es eso. Su cine busca algo más que satisfacer a adolescentes?