«Perder el anonimato fue como si me faltase un brazo»

ANGÉLICA MARTÍNEZ

CULTURA

El oscarizado actor neoyorquino protagoniza «Radio encubierta», un filme que relata el cambio generacional de los años sesenta a través de la música.

28 may 2009 . Actualizado a las 19:50 h.

Una buena historia no es suficiente sin un gran elenco interpretativo. En el caso de Radio encubierta, filme que se estrena este viernes, los actores son tan pintorescos como cada uno de los personajes que interpretan. Los divertidos presentadores de Radio Rock forman un colorido y extravagante equipo. Entre ellos se encuentra El Conde, encarnado por Philip Seymour Hoffman, uno de los pocos estadounidenses en el filme y ganador del premio de la Academia por su actuación en Capote. Se trata de un ególatra amante de la música que vive obsesionado con retar a las autoridades diciendo palabras altisonantes por las ondas. «Todos tienen el derecho a escuchar la música que les gusta, cuándo y dónde quieran, comenta un Hoffman convencido de que este deseo generó la proliferación de radios ilegales durante los años sesenta. Dirigida por Richard Curtis y con un reparto encabezado por el oscarizado Seymour Hoffman, Radio encubierta relata el cambio generacional que sufrió el mundo durante los años sesenta y donde la música fue su gran locomotora.

?¿La interpretación siempre formó parte de su vida?

?No, no. La interpretación me empezó a interesar siendo yo adolescente, aunque reconozco que el teatro siempre me ha gustado. Mis padres me llevaban constantemente. Luego empecé a actuar en obras del colegio, en la universidad, y a partir de ese momento decidí que quería ser actor.

?Usted, además, es director de teatro de la compañía Labyrinth en Nueva York.

?Sí. Organizamos obras de teatro con nuestra compañía. Tenemos nuestros propios escritores y un grupo de actores. Hemos producido varias obras en Nueva York y ya llevamos casi catorce años juntos.

?¿Considera la posibilidad de dirigir una película?

?Tal vez sí. Pero antes tengo que madurar un proyecto que tengo en la mente. Le tengo que dar la forma definitiva, prepararlo bien, antes de lanzarme.

?¿Qué impacto tuvo en su carrera ganar un Oscar?

?Perdí el anonimato. Ese ha sido el mayor impacto. Ahora soy un actor conocido, pero no ha cambiado mi carrera dentro de la industria. Nadie pone ni más ni menos dinero porque yo aparezca o no en una película. Los directores que me contratan me conocen y tienen confianza en mí. No depende de que haya conseguido un Oscar. Pero cambiar mi estatus de actor anónimo a actor conocido sí ha tenido un gran impacto en mi vida. El Oscar es un regalo que pasa una vez en la vida y por el que te sientes agradecido, pero no es ni bueno ni malo para la carrera de un actor.

?¿Le sorprende su fama?

? En la vida ocurren cosas y te vas adaptando a ellas. Al principio, cuando eres joven, acudes a muchos casting. Si te va bien, los directores empiezan a contratarte. Después, a los treinta, te das cuenta de que la gente te mira en los restaurantes y piensas que tal vez no les gustas y te entran ganas de pelearte con ellos. Por fin descubres que eres famoso y te miran porque te reconocen. Eso para mí fue un shock. Perder el anonimato fue como perder un brazo.

?Lo cuenta como si fuera un drama...

?No. Es divertido. He leído el libro Hype and Glory, de William Goldman. Habla de cuando fue jurado en Cannes durante un concurso de belleza. Es un escritor fabuloso. Relata cómo los actores, al principio de sus carreras, no tienen ni idea de dónde se están metiendo. Y es cierto. Conozco a muchos que solo querían participar en el cine para convertirse en estrellas, y otros que solo querían actuar, aunque fuese en obras de teatro regionales. Esa era mi vida hasta que llegué a la gran pantalla. Eso lo cambió todo.

Haciendo de DJ

?Su nuevo filme trata sobre las radios ilegales de los sesenta. ¿Qué tal la experiencia?

?Richard Curtis, el director, es maravilloso, un tipo que me cae muy bien. La película la rodamos en un bote, en mitad del océano. Fue algo único. Salíamos cada día una milla o dos al mar a grabar. Lo pasamos muy bien.

?¿Qué destacaría de su personaje?

?Me toca interpretar a un DJ americano. Destacaría todo lo que sabe de música y su lucha por la libertad.

?¿Alguna vez ha sentido que actuar es un trabajo rutinario, como cualquier otro?

?Todos, por mucho que amemos nuestro empleo, llegamos a un punto en que decimos: «Uf, tengo que ir a trabajar». Últimamente me he quemado mucho. Hay fases en esta profesión que necesitas retirarte por un tiempo. Es la única manera para poder mejorar en tu trabajo.

?¿Qué le exige a un director con el que va a trabajar?

?Que sea capaz de inculcar a todo el equipo la sensación de estar creando algo único, porque rodar una película es bastante complicado. Pienso que si un director no infunde ese entusiasmo, fracasará. Cuando un director tiene empatía con el actor y entiende su personalidad, se agiliza mucho el proceso de rodaje. En realidad, es complicado ser un buen director porque esas cualidades no son tan fáciles de desarrollar y solo pueden mejorarse con el paso del tiempo.