Los organizadores de la Semana de Galicia en París sufren el relevo en San Caetano
14 may 2009 . Actualizado a las 23:25 h.La Xunta los ha olvidado, los ayuntamientos no contestan. Esta semana, los turistas y parisinos que se acercan a los jardines de Trocadero encuentran acentos gallegos a pesar de las instituciones. «Estamos asfixiados», reconoce el periodista coruñés Eduardo Cuña, presidente del Círculo Cultural Gallego en París que ha comprometido su solvencia personal en esta aventura.
La idea surgió con Touriño y el relevo les complicó la vida. El presidente socialista prometió ayuda oficial con el esquema de la Semana Andaluza como referente: todo el apoyo del Ayuntamiento de París para atraer al público a este escaparate mundial dominado por la torre Eiffel y plena colaboración autonómica para transmitir las inquietudes culturales del país como gancho turístico.
El cambio en San Caetano no parecía afectar a la organización de una actividad puramente cultural y así lo dio a entender Antonio Núñez Feijoo en la entrevista que mantuvo hace un mes con Eduardo Cuña. «Se comprometió con la Semana Cultural, pero con los nombramientos de los directores generales? a día de hoy no tenemos nada de nada. Todo el dinero que hay aquí invertido es de los miembros del Círculo Cultural». Hablamos de noventa mil euros de los que responden personalmente los doce miembros de esta asociación.
Los ayuntamientos dieron marcha atrás en el último minuto, «después de meses de contactos». A Cuña le duele especialmente que la Diputación de A Coruña respondiera hace solo un mes que no participaría en la organización. El Ayuntamiento de París y la Cámara de Comercio han sido los únicos en mantenerse firmes. No sin amargura, Cuña reconoce que la Semana se celebra «a pesar de Galicia y gracias a los gallegos de París».
Empezaron el domingo. Las gaitas bajaron los Campos Elíseos para seguir la fiesta a los pies de la «dama de hierro» apadrinadas por el actor Jose Garcia, que renunció a los acentos ortográficos para adaptarse a la televisión y el cine francés. A pesar de sus dos Cesar (equivalentes al Goya), no olvida que creció como hijo de inmigrantes ourensanos.
Tampoco renuncian a sus raíces los socios fundadores de la coral Compañeros de Montmartre, que organizaron la marcha conmemorativa del 500.º aniversario de la construcción de la torre de Santiago, que marca el kilómetro cero del Camino Francés hasta Compostela. Ni José Díaz Fuentes, que llamaba ayer la atención de los curiosos mientras daba forma a un tronco de madera. Junto a su caseta, dos esculturas salidas del taller que dirige en la cárcel de Monterroso, siempre a caballo entre Sarria y la capital gala: «Me siento obligado a estar aquí para transmitir la cultura de mi país».
Lo mismo sienten María Josefina Bogel y su hija Anne-Sophie, que pintan y esculpen en gallego desde la ciudad medieval de Provins.
La actividad no es desenfrenada. Las casetas abren a ratos a la espera de que el fin de semana y la conmemoración el domingo del Día das Letras Galegas levante la moral.