Begoña Vila, astrofísica gallega en la NASA: «Siempre estamos intentando responder a si estamos solos en el universo»
YES
La viguesa, que será protagonista de un documental sobre el telescopio Nancy Grace Roman, hace balance de los retos en su carrera. Además, nos cuenta cómo pasará el eclipse del 12 de agosto. «Este será especial, porque lo veré en Galicia junto a mi familia», confiesa
09 ago 2026 . Actualizado a las 05:00 h.«Las estrellas son como nosotros: nacen, crecen y se mueren». Quizá que estas esferas de gas se parezcan tanto a nuestra especie es la explicación a que muchos encontremos refugio en ellas, ya sea observándolas por su belleza o mirándolas para recordar a alguien que ya no está y poder reconfortarnos. A Begoña Vila (Vigo, 1963), las estrellas la conquistaron cuando tan solo era una cría, pero todavía continúa pidiéndoles deseos. La curiosidad de esta astrofísica gallega es como el cielo: infinita. Por eso, cuando habla de su profesión, no deja de sonreír. Soñando y trabajando, consiguió aterrizar en la NASA. Sin embargo, todo su camino hasta cruzar el charco, está basado en el esfuerzo. «Sobre quién me inspiró de niña, tengo que decir que, en aquel momento no había astrónomos que yo tuviera como referentes. Siempre menciono que fueron mis profesoras de Física y de Historia, dos mujeres increíbles», confiesa Begoña. Poco después, aparecieron más modelos a seguir. «Una vez me adentré en el mundo de la Astrofísica, empecé a conocer a las astrónomas de antes como Vera Rubin, que fue la primera que demostró que había materia oscura en la rotación de las galaxias. Es ahí cuando comencé a buscar a las mujeres que siempre habían estado y que sí son inspiración», añade. Begoña trabaja ahora como ingeniera de sistemas del telescopio Nancy Grace Roman, el cual ayudará a observar grandes regiones del universo, a resolver cuestiones relacionadas con la energía y la materia oscura y a encontrar exoplanetas. Pero también es el primero en llevar nombre de mujer. En este caso, el de la primera jefa de astronomía de la NASA e impulsora del telescopio Hubble.
«De niña, no había astrónomos que yo tuviera como referentes. Siempre menciono que fueron mis profesoras de Física y de Historia las que me inspiraron»
«Todavía queda mucho»
Tener un modelo a seguir, puede ser una vía para motivarte. «Lo que he notado es que te inspiras un poquito más cuando ves a alguien que se parece a ti. Sin darnos cuenta, todos tenemos sesgos. Al ver a personas haciendo cosas que nos gustan y que se parecen a nosotros por dentro, eso nos anima», afirma. Cuando ella se trasladó de Vigo a Santiago para estudiar Física en la universidad, la presencia femenina era escasa. Aunque ahora el panorama es alentador, Begoña cree que queda camino por recorrer. «De 100 alumnos en la carrera, éramos tres chicas en clase. Al irme a hacer mi tesis a Inglaterra, era la única mujer en el programa y los profesores eran todos hombres. Ahora pienso que en el ambiente dentro de la NASA somos en torno a un 25 %. Si voy a una reunión, no soy la única, suele haber dos o tres mujeres más. En ese sentido, considero que sí hemos avanzado, pero todavía queda», indica.
Con el tiempo, se ha familiarizado a coincidir con más mujeres en los entornos en los que trabaja. «Yo creo que ahora estoy tan acostumbrada a ver siempre por lo menos a alguna en cualquier proyecto, que en las raras ocasiones en las que me enseñan algo o voy a una reunión y todos los que están allí son hombres, me decepciono por dentro de alguna forma. Porque estoy 100 % segura de que hay mujeres que tienen valía», añade. «Vi hace poco el documental de una empresa aeroespacial y apenas salen mujeres y yo sé que están allí. No quiero que las pongan a propósito y que añadan a alguien que no lo merezca, pero yo sé que en ese equipo, las hay», confiesa. Para Begoña, no añadir retos extra es importante. «Claramente, no estamos ahí, porque si lo estuviéramos, tendríamos una representación mucho más equitativa. Sin quitarle mérito a ninguno de los chicos que lo están haciendo fenomenal, hay que seguir avanzando. Pienso que si a las chicas les gusta hacer carreras de ingeniería o de ciencia, que muchas son muy duras, van a tener ya retos de por sí sin que nadie les ponga más. La clave está en no ponerles ninguno a mayores», explica. También recuerda cómo en una reunión, fue a ella a la que le tocó ir a por café. «Viví una anécdota hace muchos años en la que, efectivamente, eso sí que pasó. Me dijeron: “Begoña, tú traes el café”. No me importa traerlo, pero en aquel momento éramos 25, y tenía que ser yo...», cuenta entre risas.
«Estoy tan acostumbrada a ver siempre por lo menos a alguna mujer en cualquier proyecto, que en las raras ocasiones en las todos los son hombres, me decepciono por dentro»
La astrofísica, además de trabajar en el telescopio Nancy Grace Roman, también lo hizo en el James Webb, el más potente y sofisticado jamás enviado al espacio. Fue en el 2021 cuando le pidieron hacer la cuenta atrás en español para retransmitir el lanzamiento del mismo. «Fíjate, cuando me lo dijeron, yo no pensé: “¡Oh, qué bien que soy mujer y me lo piden!”. Pero sí que pensé: “Qué bien que es en español y mi familia, mis amigos y mi mamá me van a entender”», confiesa. Porque la valía es algo que de lo que uno es consciente a medida que avanza .«Es algo que aprendes con el tiempo. Con la experiencia, tú ya te vas conociendo y vas sabiendo lo que vales», añade.
«¿Llegamos a la Luna?»
Aunque vivamos en pleno siglo XXI, todavía hay escépticos que se cuestionan si hemos llegado a la Luna. «Claro que hemos ido a la Luna... ¡Hemos ido seis veces!», recalca entre risas. «Los humanos somos un poco raros. La gente que quiere tener teorías de conspiración, pienso que no se les puede convencer. Pasa lo mismo que con los terraplanistas. Algunos de los que dicen que la Tierra es plana, han hecho experimentos donde se pone una luz a distintas distancias. Según ellos, si la Tierra es así, esa luz se vería desde cualquier punto, aunque estuviera lejos. Ellos comprueban que no se ve, pero en lugar de pensar que quizá no sea plana, dicen: “Algo estaremos haciendo mal”», explica.
«La gente que quiere tener teorías de conspiración, pienso que no se les puede convencer»
En muchas otras profesiones, la materia que uno investiga puede estar delimitada. En su caso, ¿cómo es estudiar el universo sabiendo qué es infinito? «Son conceptos tan inmensos que es difícil entender lo que significa que haya miles de millones de galaxias, miles de millones de estrellas... Pero al mismo tiempo, te ofrece cosas muy bonitas. Creo que lo que estamos buscando también es responder a si estamos solos», afirma. Begoña es de las personas que le da importancia a vivir las pequeñas cosas, porque realmente, los humanos somos insignificantes. «Cuando los astronautas suben al espacio y ven la Tierra, lo que dicen es que es un pequeño punto azul. Ahí se dan cuenta de lo pequeños que somos y lo bonito que es nuestro planeta», confiesa.
Y llegó el documental
Despois da eclipse (Rumbo ás estrelas), es el largometraje documental en el que Begoña será protagonista. «Para mí es muy especial. La grabación ha estado muy bien, han venido hasta aquí para ver un poquito el proceso. Tuvieron la suerte de verlo aún en nuestra cámara limpia antes de que lo guardáramos y lo lleváramos a Cabo Cañaveral (Florida), desde donde lo vamos a lanzar. También pudieron ver el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA, que es donde estaba el telescopio, y venir a Baltimore», explica. La presentación de su rodaje se hará el 11 de agosto en Santiago. «Iré yo a hablar un poquito, pero ellos son los que están llevando este proyecto. Estos son trabajos que necesitan de un montón de gente muy buena. Por mi parte, estoy muy agradecida de que pensaran en mí como gallega y como mujer para ser el hilo de la historia», confiesa.
Siendo astrofísica, el fenómeno de un eclipse puede parecer algo cotidiano o sin emoción, pero para Begoña, este será muy diferente. «Es mi tercer eclipse total y será diferente porque iré a verlo a Galicia junto a mi familia. También he visto uno anular. Muchas veces la gente te dice: “Donde yo estoy se ve un 98%”. Y no es lo mismo, porque el Sol es muy brillante, y con ese porcentaje todavía hay luz. Creo que el buscar esa totalidad es muy especial. Se puede ver la corona, se va a notar una bajada de temperaturas... Si te fijas en las sombras de las hojas de los árboles en el suelo, se forman como las medias lunas a medida va tapando el Sol», indica. ¿Algún consejo para verlo además de utilizar gafas homologadas? «Si estás cerca de la costa, tienes la ventaja de poder verlo con el mar. Será muy bonito con la puesta de sol, en Galicia siempre son preciosas cuando el cielo está despejado», concluye.