Concepción Aramburu, correctora de la PAU: «Lo que más dicen al terminar el examen es que no era para tanto»

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Concepción Aramburu, correctora de la PAU
Concepción Aramburu, correctora de la PAU MARCOS MÍGUEZ

La coruñesa forma lleva más de una década corrigiendo exámenes de Matemáticas y forma parte del grupo de trabajo. «Es imposible que haya alguna filtración», confiesa

25 may 2026 . Actualizado a las 12:00 h.

Concepción Aramburu (A Coruña, 1966) cumplirá este año 15 años como correctora de pruebas de acceso a la universidad en Galicia. Licenciada en Matemáticas, profesora e inspectora de educación, forma parte del grupo de trabajo de las materias de Matemáticas Aplicadas a las Ciencias Sociales y Matemáticas II.

—¿Cuántos exámenes se pueden llegar a corregir?

—Depende de los alumnos que se presenten y la materia, porque hay alguna que es más tediosa de corregir. En Matemáticas II, que son los que yo corrijo, son alrededor de 120 o 130 exámenes. También varía la convocatoria, porque en la extraordinaria se presentan menos alumnos y también hay menos correctores que en la ordinaria.

—¿Se intenta favorecer al alumno en la corrección?

—Siempre intentamos ayudarles. Además, los criterios de corrección son muy claros y concretos para que la evaluación sea lo más objetiva y homogénea posible.

—¿Cuáles son los errores más frecuentes en el examen de esta materia?

—Abundan los errores de cálculo, que son los que nosotros llamamos errores de despiste y que ocurren por los nervios de esos días. Esos apenas penalizan en la corrección, porque vemos claro que no es un error de concepto. Lo que hacemos nosotros es seguir corrigiendo el ejercicio con él y si llegamos hasta el final y el proceso está bien hecho, lo damos por bueno o como mucho se restan 0,25 puntos. Por otro lado, están los errores de concepto, de no saber hacer bien el ejercicio o de aplicar mal el procedimiento que sí penalizan mucho más.

—¿El proceso es más importante que el resultado?

—Mucho más, aunque se valora que el resultado sea coherente. Para que tengas una idea: en estadística, la probabilidad tiene que dar entre 0 y 1. Si a un alumno le da 4, sería un error gordísimo, porque tiene que saber que no puede ser mayor que 1. Ahí se penaliza muchísimo.

—Para corregir, Matemáticas no es tan subjetiva como Historia o Filosofía...

—Cada materia tiene sus propias peculiaridades. A lo mejor hay un ejercicio que se puede hacer de diversas maneras, pero siempre llegas al mismo resultado. En otras materias puede ser más subjetivo y, a lo mejor, un alumno lo aborda de una manera dándole mucha importancia a unas cosas y en otro le da un enfoque distinto. De todas maneras, las pruebas versan sobre el currículo de 2.º de Bachillerato y en septiembre los grupos de trabajo publican directrices y modelos de exámenes que sirven de orientación para el profesorado. No se presta tanto a la subjetividad como puede parecer.

—¿Todavía se puede escoger entre la opción A o B el día del examen?

—Durante muchos años hubo eso. Las características de la PAU han cambiando en muchas ocasiones. Ese modelo es anterior al covid. Con la pandemia se suavizaron las condiciones. Ahora, en muchas materias, solo se puede escoger dentro de la propia pregunta y otras son obligatorias, no tienen opción. Por ejemplo, en Matemáticas II, hay cuatro preguntas. Una obligatoria de Estadística y Probabilidad. Después, dos de Álgebra y Geometría, en las que deben elegir un apartado entre dos propuestos en cada una. Y, en la pregunta de Análisis, hay tres apartados de los cuales deben responder a dos. De esta forma, se obliga a hacer como mínimo un ejercicio de cada bloque y no descartar ninguno.

—¿Se debería plantear un mismo examen para toda España?

—Poner el mismo, lo veo complicado, porque el currículo no es igual en todas las comunidades. La Conferencia de Rectores y Rectoras de las Universidades Españolas ha constituido grupos de trabajo por cada materia con la intención de hacer el mismo modelo de examen en toda España. Que se haya llegado a un consenso en cuanto al modelo, a la optatividad... Me parece muy positivo. El de Matemáticas será así en casi todas las comunidades autónomas.

«Poner el mismo examen en toda España, lo veo complicado, porque el currículo no es igual en todas las comunidades»

—Siempre hubo esa queja de que en unas era más fácil que en otras...

—Como estoy en el grupo de trabajo, un año me molesté en mirar los exámenes de acceso a la universidad de todas las comunidades y aprecié bastantes diferencias. Durante el covid, se establecieron unas características especiales, pero después se debía volver al modelo anterior. Sin embargo, algunas comunidades continuaron con ese modelo más tiempo del que estaba pautado, con lo que las pruebas resultaron más sencillas. Con esta iniciativa del mismo modelo de examen, que ya se trabaja desde el curso pasado, se tiende hacia la convergencia entre todas.

—¿Cómo se gestiona cuando hay un error en una prueba?

—El grupo de trabajo está formado por un profesor universitario, que es el director del grupo de trabajo, un miembro de la Inspección Educativa, otro miembro designado por la Consellería de Educación y algunos profesores. Por lo menos en Matemáticas, las pruebas las hace el director del grupo de trabajo, al que le piden que elabore cuatro propuestas de exámenes y que las entregue. Nosotros lo que hacemos es reunirnos con mucha frecuencia, dar orientaciones sobre contenidos... Pero las pruebas no las conocemos. El grupo de trabajo y el resto del profesorado nos enteramos al mismo tiempo que el alumnado. Lo vemos allí en directo y lo que hacemos es ponernos a resolverlo rápidamente para ver si detectamos algún error, que suelen ser erratas sin importancia.

«El grupo de trabajo y el resto del profesorado nos enteramos del examen al mismo tiempo que el alumnado»

—¿No conocéis el examen?

—No. Y ni siquiera el que lo elabora sabe qué prueba va a salir. Unos días antes se sortean esas cuatro propuestas, se escoge una prueba al azar y la otra que salga se queda de reserva. Por eso cuando dicen: «Es que la extraordinaria salió más difícil que la ordinaria». Pero es que el que las pone no decide para qué convocatoria son. Aunque se intenta calibrar la dificultad, es algo subjetivo. Lo que a ti te parece más difícil a otro le puede parecer más fácil.

—Pero todos los cursos aparece la leyenda de que hay institutos a los que se les filtra y por eso siempre sacan buenas notas...

—Creo que es uno de los sistemas más limpios que puede haber. Te aseguro que es imposible que haya alguna filtración, los directores de los grupos de trabajo son personas muy serias. Además, los alumnos tienen un código, no es posible identificarlos y se tiene la precaución de que a ti nunca te van a dar para corregir los de la comisión en la que estuviste vigilando ni a un profesor le darán los de sus alumnos. Si un colegio saca mejores notas es porque, a lo mejor, son una buena promoción o justo trabajaron esas mismas cosas en esos días previos.

«Es uno de los sistemas más limpios que puede haber. Te aseguro que es imposible que haya alguna filtración»

—¿También vas a vigilar los exámenes?

—Sí, y quizás es lo que más me gusta. Además de vigilar, yo voy a estar con ellos y a acompañarlos. Los veo tan preocupados que me gusta pasar esos días intentando relajarlos, ayudarlos en lo que se pueda y que vean una cara amable. No sé si lo consigo, pero esa es mi intención. Siempre les digo: «En cuanto os den el primer examen ya veréis como se os pasan los nervios». O hacerles saber que si uno sale mal no pasa nada, porque hacen media con el resto. La frase que más dicen cuando acaban es: «No era para tanto».

—¿Algún consejo que les darías?

—Que vayan descansados para dar lo mejor de ellos mismos, porque son tres días y acaban agotados. Que intenten hacer los exámenes con cierta limpieza y rigor, pero que estén tranquilos porque la mayor parte del alumnado la supera. Que lleven el DNI y el material necesario y que comprueben el lugar donde se hace el examen, porque ya no es el primero que aparece en una facultad donde no le toca realizarlo.