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El objetivo es que la formación sea completa. «Lo que pretendemos es que en el curso, que va de octubre a mayo, aprendan a llevar una empresa de restauración, desde la gestión al servicio de sala pasando por la cocina», destaca Andrea Díaz, gerente de la Escuela Álvaro Cunqueiro que pertenece a la Asociación Provincial de Empresarios de Hostelería de A Coruña. Lo más llamativo del programa es que a partir de febrero ofrecerán un servicio de comidas abierto al público en general. Solo de lunes a jueves al mediodía y para un máximo de 12 o 14 personas. Sirven un menú degustación de entre cinco y siete platos elaborado por los alumnos tutelados por el profesor. El año pasado, me cuentan, cobraban 20 euros para cubrir gastos, con una copa de vino y agua incluidas. «La gente va a divertirse porque, además de probar platos de gran nivel, intentamos que sea una fiesta y en ocasiones los chavales que saben tocar algún instrumento amenizan la sobremesa con alguna pieza. Lo más importante es que sientan que están como en un restaurante de verdad con clientes reales. Es la experiencia perfecta, por eso nos gusta que se cubran todas las plazas para que vean que lo que hacen genera interés. Se trata de llenar, no de ganar dinero, no somos la competencia de restaurantes, sino todo lo contrario», explican desde la asociación que preside Héctor Cañete. El teléfono para apuntarse es el 981 29 54 00, y las comidas tienen lugar en la propia escuela.
GALLEGA E INTERNACIONAL
Los clientes ejercen un poco de conejillos de indias, pero el nivel de cocina es alto. «Son alumnos que dedican muchas horas al día a prepararse y colaboran con actividades como Peixe da Lonxa de A Coruña en las que elaboran servicios de cátering con pescados para 150 personas». En octubre empiezan de cero. Se apunta gente de Galicia, de otros puntos de España y algunos proceden de otros países. Internacional también es la cocina que aprenden. «Desde febrero a mayo confeccionan tres cartas, una de recetas gallegas, otra de platos nacionales y una tercera internacional. Se aprende cocina de otros países y confección de ofertas gastronómicas, sin olvidar las bases tradicionales. Desde el primer día; con clases totalmente prácticas», destacan. Diez alumnos de cocina que ahora buscan clientes que prueben sus platos. «Insistimos mucho en el tema de la gestión para que ellos puedan ser sus propios jefes y en el futuro sepan llevar las cuentas de su negocio, el escandallo de costes y todo lo necesario. Pero también es imprescindible el apartado de sala, conocer las bases para que se pueda coordinar con la cocina y que el local funcione como un reloj. Saber preparar los platos es clave, pero estos dos últimos aspectos son fundamentales de cara a su futuro profesional», insisten desde la escuela que lleva el nombre de un gran gastrónomo y un gallego universal. Es curioso, nació en Mondoñedo, donde es más que aconsejable visitar su casa enfrente de la catedral, y falleció en Vigo, donde da nombre al hospital de referencia y a un instituto. Hay calles Álvaro Cunqueiro en las principales ciudades, con lo que su recuerdo se extiende por todos los rincones de la comunidad. Seguro que le gustaría probar los platos de los alumnos de su escuela.