Fernando se independizó completamente justo antes de cumplir los 23 años: «Soy ingeniero, vivo solo y pago 680 por el piso»

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Fernando Suena lleva más de un año viviendo solo.
Fernando Suena lleva más de un año viviendo solo. XOÁN CARLOS GIL

Este estudiante de Ingeniería de Telecomunicaciones compagina la universidad y el trabajo en Vigo. «Comencé en una residencia, pero al año de llegar me fui a un piso», narra

12 ene 2026 . Actualizado a las 14:58 h.

«Creo que independizarte te da un grado de madurez mayor. Yo lo noto cuando me comparo con algunos amigos míos que siguen en casa de sus padres». Las declaraciones de Fernando Suena (A Coruña, 2001) son las de alguien que lleva ya más de cinco años viviendo lejos de O Temple, lugar donde vivía con sus padres. «Mi primer año de universidad lo hice en A Coruña, pero no me convencía y decidí cambiarme. En febrero del 2020 me metí en la UNED a hacer un grado en Física, pero vino el covid y nos dieron la oportunidad de dejarlo y de que nos reembolsasen la matrícula, opción por la que me decanté», relata. El destino llevó a Fernando a Vigo, ciudad en la que sigue a día de hoy, donde cursa el grado de Ingeniería de Telecomunicaciones y trabaja como consultor de seguridad. «Comencé viviendo en una residencia de estudiantes, pero al año de estar allí me cambié a un piso», dice. Fernando fue saltando de inmueble en inmueble —e incluso de comunidad autónoma, ya que hizo un intercambio a Valencia en el 2022—, alternando convivencias con y sin compañeros: «Ahora vivo solo. Este año estuve en un estudio y ahora me mudé a otro sitio más grande por el que pago 680 euros de alquiler, pero cuando tuve que vivir con compañeros siempre fui afortunado, coincidí con personas muy agradables. Llegamos a ser siete en un piso y todos nos llevamos bien».

La ayuda de sus padres fue clave durante los primeros años en Vigo, ya que suponían un apoyo económico imprescindible para su estancia allí. No obstante, durante el último año y medio Fernando comenzó a trabajar y a hacerse cargo de sus gastos, lo que provocó un cambio de mentalidad a la hora de percibir el valor del dinero. «Cuando te toca pagar un alquiler y otro tipo de facturas, ves que esos 20 euros que te gastabas antes en una cena con tus amigos no eran tanto. Ahora ves de primera mano lo cara que es la vida y que hay gastos mayores, así que los de ese tipo pasan a ser algo secundario». Su estancia en la ciudad olívica está asegurada por dos años más, pero al coruñés le gustaría ir visitando varios lugares, aunque tenga una casa comprada. «Mi tipo de trabajo me permite poder moverme por ahí sin demasiados problemas, por lo que aunque compre una vivienda, me encantaría vivir en sitios diferentes», concluye.

Brais Klein, independizado a los 22 años: «Nunca valoré la opción de volver a casa de mis padres después de acabar la carrera»

Irse a estudiar lejos de casa de sus padres fue una gran oportunidad para este joven gallego de experimentar por primera vez la vida adulta, a la que ya nunca renunció. «En el 2019 me fui de Lugo a A Coruña para hacer una ingeniería y en el 2023 ya me pagaba yo el piso», comenta

Brais cambió Lugo por A Coruña en su etapa universitaria y, al terminar sus estudios, se quedó allí a vivir.
Brais cambió Lugo por A Coruña en su etapa universitaria y, al terminar sus estudios, se quedó allí a vivir. LAURA LEIRAS

ANDRÉS QUINTIÁN / S. F.

Abandonar la casa de tus padres siempre resulta complicado. Sea por el apego sentimental a tu familia o por el evidente coste económico que supone, a la gente le cuesta, cada vez más, emprender su propia aventura. No obstante, siempre hay excepciones y una de ellas es Brais Klein. Este lucense de 24 años abandonó el hogar que le vio crecer con la mayoría de edad recién cumplida, para comenzar sus estudios universitarios en A Coruña. «En el 2019 empecé la carrera de Ingeniería de Datos en la Universidade da Coruña. Los dos primeros cursos estuve en una residencia, pero al tercero, me cambié», relata.

El cambio supuso todo un golpe de efecto para Brais en varios sentidos. El primero fue cambiar Lugo por A Coruña. «El ambiente era muy distinto. Ya no están tus amigos de toda la vida, pero tuve suerte de conocer a gente nueva maravillosa. También se me abrió un abanico de posibilidades respecto al ocio. Aquí hay más actividades para hacer que en Lugo, y además, me parece una ciudad muy completa y bonita, aunque no me gusta su equipo de fútbol», detalla entre risas. El segundo fue vivir en una residencia: «Estaba muy bien, la verdad, pero sí que quería un poco más de libertad. Allí tienes que seguir unas normas y un horario que cumplir, así que a los dos años me puse a buscar piso».

Encontrar el sitio ideal para vivir se puede tornar una tarea complicada, y más en A Coruña, pero Brais y su compañero de clase con el que se mudó lo hallaron rápidamente: «Acudimos a una inmobiliaria y nos quedamos con el tercer piso que nos enseñaron. Nos encajaba la distribución, la localización y el precio, así que no dudamos». Las diferencias entre la residencia y el piso se hicieron notar, sobre todo al principio, ya que en el segundo tenían muchas más cosas por las que preocuparse, lo que definitivamente, le ayudó a madurar. «El Brais de ahora es un adulto hecho y derecho. Tareas que al principio se me hacían cuesta arriba como organizar la casa, hacer la comida o estar al día con los recibos son cosas que ahora salen de forma automática», relata. Durante el primer año y medio, eran sus padres quienes pagaban su parte del alquiler, pero a partir de mediados del 2023, él se hizo cargo de sus propios gastos: «Firmé un contrato indefinido en la empresa en la que todavía sigo a día de hoy y ya empecé a pagarme el alquiler y demás cosas. Ese es el momento en el que verdaderamente pienso que me independicé».

Este ingeniero de datos nunca miró atrás y, aunque vuelve con frecuencia a Lugo, tiene claro que A Coruña es la ciudad en la que quiere estar. «Nunca valoré la opción de volver a la casa de mis padres después de acabar la carrera. Siempre que regreso de visita me tratan como un rey, pero ya he echado raíces en A Coruña», explica. Si bien la ciudad herculina es donde Brais se ve viviendo a largo plazo, tiene pensado vivir en el extranjero durante una temporada: «Esa ha sido siempre mi intención y mi objetivo principal ahora mismo. Desde que era un chavalín quise trabajar fuera de España, al menos durante un tiempo».

EL PASO DEFINITIVO

El plan del veinteañero, una vez que termine su soñado tour laboral por tierras internacionales, es volver a A Coruña, pero esta vez, para vivir solo, y, a poder ser, en una vivienda en propiedad. «Esa es mi opción ideal. Todas mis convivencias durante mi estancia en el piso han sido muy buenas, pero sí lo veo como el siguiente paso natural que me toca dar, aunque por el momento no es mi prioridad. Además, comprarse un piso en A Coruña está complicadísimo ahora mismo, sobre todo para los de nuestra edad, así que por mucho que nos queramos meter en una hipoteca, estamos muy lejos de eso», indica.

A su alrededor, Brais no puede encontrar muchos espejos en los que mirarse, ya que pocos de sus amigos están siquiera independizados: «La mayoría de mis conocidos que tienen mi edad siguen en casa de sus padres. Al final, si quieres ahorrar, es la mejor opción. Si has vivido en un mismo lugar durante toda la vida, no tienes esa necesidad de irte fuera, sobre todo si estás cómodo con tu familia. No es fácil dejar todo atrás, es un paso muy importante de nuestras vidas».