Tres de los gerentes de las discotecas «top» de Galicia: «Fin de Año es una noche más tranquila que cualquier sábado»
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¿Qué hay detrás de las sesiones del 1 de enero? Tres gerentes de algunas de las discotecas más «top» de Galicia hablan sobre la noche en la que todo el mundo luce sus mejores galas, aunque no haga falta. «Dejar a alguien fuera por no llevar traje no es legal», cuenta Nino, jefe de Blaster
22 dic 2025 . Actualizado a las 08:50 h.¿Traje negro o azul? ¿Corbata o pajarita? ¿Me pongo tacones o no? ¿Me hará falta abrigo? Preguntas que se repiten año tras año entre los jóvenes (y los que no lo son tanto), que empiezan a pensar con semanas de antelación sus planes para la Nochevieja, lo que no es de extrañar, si tenemos en cuenta que los establecimientos del ocio nocturno empiezan cada vez antes con la venta de entradas. «Nosotros vendemos los tiques por tramos de precio. Los clientes pueden empezar a hacerse con ellos un par de meses antes del evento», relata Nino Blanco, jefe de la discoteca Blaster, en Santiago de Compostela.
La mayoría de las grandes salas de Galicia adoptan la misma estrategia de venta que Blaster, una de ellas es la discoteca coruñesa Pelícano, la más grande de Galicia. Luis Diz, uno de sus propietarios, explica que en Fin de Año, curiosamente, se venden menos tickets, pero a un precio mayor, para que el local no se sobremasifique y que los asistentes puedan disfrutar sin agobios: «Esta es una noche en las que no somos partidarios de cargar. El aforo suele ser de unas 2.000, 2.200 personas, mientras que en una sesión normal puede ser de hasta 3.000. Si tú estás pagando 45-50 euros por entrar, tendrás una mayor expectativa que cuando pagas 12, así que debemos cuidar mucho los detalles y que el servicio ofrecido sea ágil». Los tres locales están cerca de poder colgar el cartel de sold out, algo que, según Luis, anuncian casi siempre a finales de diciembre, pero que se consigue con más o menos antelación en base a factores externos fuera de su control. «A veces se terminan en una semana y otras hasta los días previos, nada. El clima influye mucho en el último arreón de venta de entradas, hay personas que no se la quieren jugar y si vienen a Pelícano, se garantizan estar en un sitio amplio y cómodo, sin importar si hace mucho frío o llueve».
NO SE PUEDE FALLAR
«Una de las claves para que todo salga bien, es hacer una preparación previa adecuada. Tener las cosas claras y un equipo bien dirigido, que todo el mundo sepa qué hacer en todo momento», opina José Luis Asenjo, jefe de la discoteca Tokyo, en Vigo. José y su equipo —conformado por unas 15 personas normalmente, pero en esta celebración aumenta a unas 17-18— deben apretarse las tuercas para que todo salga a pedir de boca: «Tiene trabajo, la verdad. Hay que montar un ropero más grande, ya que la fiesta, además de en Tokyo, tiene lugar en The Great G. Luego hay que cortar toda la fruta necesaria para los combinados, que es muchísima, tener el botellero y las neveras llenas... Es algo que normalmente hacemos en la propia noche, pero ese día hay que dejarlo hecho antes». Otro detalle en el que ninguno de los propietarios quiere sorpresas es en la música, ya que los tres contarán con sus DJ´s residentes, y los géneros musicales alternarán entre el reguetón, la electrónica y el urbano.
La forma de afrontar la velada, aunque similar a la hora de ofrecer una experiencia acorde al precio, varía según el establecimiento. Por ejemplo, en Pelícano, consideran el Fin de Año como «una noche más». «No es una fecha con la que te vuelvas loco, como sí era hace dos décadas. Para nosotros, Halloween es más importante», indica Luis Diz. Por ello, la sala coruñesa no aumenta el número de trabajadores, pero tampoco lo reduce, a pesar del menor aforo: «En total, normalmente somos unos 50 o 60, y ese día será igual, porque, aunque haya menos gente, queremos que esté bien atendida en todo momento». En Blaster tampoco se cuenta con más personal en Nochevieja, pero, al contrario que en Pelícano, (aunque sí que se han preparado visuales con temática relacionada con el evento, que se proyectarán en la gigantesca pantalla del local) se opta por tratar el evento de forma distinta a un sábado cualquiera. «Desde que Abel Caballero enciende las luces, nosotros ponemos la decoración navideña, ja, ja, ja, ja. El 1 de enero, además de darle cotillón a todo el mundo, a las cuatro de la mañana celebramos unas segundas campanadas. Cerca de esa hora, unos 10 minutos antes, repartimos una bolsita con 12 gominolas a todos, que sirven a modo de uvas. Es uno de los puntos álgidos de la fiesta», cuenta Nino Blanco, propietario de la sala santiaguesa.
TODOS DE ETIQUETA, ¿O NO?
¿Cuántos de vosotros habéis aprovechado el Black Friday para compraros la vestimenta perfecta y así salir inmaculados en Fin de Año? ¿Pero realmente hace falta? Los jefes de estas salas responden de forma rotunda. «Le damos libertad a la gente. Nosotros solo tenemos un código de acceso con las normas típicas que tiene cualquier local de ocio nocturno. No quieres que nadie entre con una vestimenta abandonada, pero no se exige que vengan de traje ni nada de eso», aclara Luis Diz. Los responsables de Tokyo y Blaster dicen lo mismo, y este último, añade que dejar a alguien fuera por no llevar traje es ilegal.
Aun así, en Fin de Año es extraño ver a alguien que desentone por ir poco arreglado entre la multitud. Una multitud entre la que nos podemos encontrar a personas de muchas edades, sobre todo el grupo de 21 a 35 años. «Es una fecha en la que hay un ambiente bastante variado. Nosotros tenemos la particularidad de hacer la fiesta en dos locales distintos, que de normal suelen estar dirigidos a un público objetivo distinto, pero que en esta noche se mezclan», detalla José Luis, jefe de Tokyo. Esto indica, que Nochevieja es una cita marcada en los calendarios de millones de personas, sin importar la edad, como un momento para salir a celebrar, tanto que semeja como si una especie de mente colmena provocase que la mayoría de asistentes acudan a estos eventos a la misma hora. «Abrimos las puertas a la una de la madrugada, pero el grueso de la gente llega entre las 2.30 y las 3.00, hasta esa hora apenas hay movimiento», apunta Nino. La fiesta dentro de los locales se alarga hasta altas horas de la madrugada, Pelícano, por ejemplo, cierra a las ocho de la mañana, y, para los que se atrevan, cinco horas después, organiza una sesión llamada Wake up, para los amantes de la música tecno.
NOCHE DE AMOR Y DE PAZ
«Llevamos 31 años abiertos. Te puedo decir que en Fin de Año, nunca hemos tenido ningún problema», revela Nino Blanco. El propietario de Blaster relaciona esta tranquilidad con la época del año en la que estamos: «Tenemos las mismas medidas de seguridad que tenemos, por ejemplo, un viernes, o un sábado, es exactamente igual. Normalmente, en las fiestas navideñas, estamos todos en modo happy, ¿sabes? Habitualmente tampoco solemos tener problemas, pero en estas fechas todavía menos». Luis Diz va un paso más allá y asegura que esta es la noche más tranquila del año: «No puede haber ningún problema. No suele. Cualquier día normal puede tener más complicaciones. Este fin de semana, por ejemplo, con las cenas de empresa, los que no están habituados a salir se van de fiesta y se ponen a mezclar vino con otras bebidas espirituosas de alta graduación, lo que nos deja con dos posibilidades: o la borrachera los tumba o los pone violentos, y estos últimos son los que te pueden poner en algún aprieto. Sin embargo, nadie quiere que le estropeen la Nochevieja, así que todo el mundo se suele comportar». José Luis, gerente de Tokyo, comparte el sentimiento de Luis Diz y Nino: «Los clientes suelen venir de buen rollo».
Con todo, esto no significa que no se tome alcohol esa noche, todo lo contrario, al menos en la discoteca Tokyo. «La gente paga una entrada más cara que de lo normal y tiene tres consumiciones, así que, en general, es un día en el que se bebe más. El ron y el whisky son los más pedidos», explica José Luis, el gerente del local. No obstante, también existe un porcentaje de asistentes que optan por la abstinencia, algo que señala Luis Diz: «Algunos se toman un refresco o un agua.No tenemos que poner el sambenito de que son alcohólicos a los que salen de juerga». Decidas beber o no, lo importante es ser respetuoso con los demás y empezar el 2026 de la mejor forma posible con tus seres queridos. Y, para lograrlo, Nino Blanco da unas sencillas claves: «Lo mejor es que cada uno salga de fiesta y disfrute la velada. No se necesita nada más».