Ahora llena grandes recintos y Camilo le invita a cantar, pero él sigue siendo aquel chaval que se crio en los parques de Leganés, el mismo que grabó dos discos que pasaron con más pena que gloria
28 nov 2025 . Actualizado a las 12:45 h.Cinco millones de reproducciones tuvieron en total sus anteriores discos. Más de 50 millones lleva Gato negro, su último álbum. Y lo curioso es que ahora tampoco es que haga nada demasiado distinto a lo que hacía antes. Pero allí donde va, arrasa. También en Galicia, donde actúa por primera vez este fin de semana. El viernes en A Coruña (Garufa) y el sábado en Vigo (Masterclub). «Lo estoy gozando mucho porque no esperaba ni de coña que viniera tanta gente a los conciertos», comenta.
—¿Alguna vez se ha preguntado «por qué a mí»?
—Me lo pregunto todo el rato. También a veces digo: «Pues será porque te lo has currado mucho». Que también es verdad. Llevo 20 años peleando para que pase algo.
—¿Y por qué cree que ha sido ahora?
—A ver, no soy yo mucho de creer en Dios, pero a lo mejor ha llegado el momento en el que ha dicho: «Pues ahora te toca, tío, que ya estás preparado y lo tienes todo para hacerlo bien». Supongo que es eso.
—¿Y se sigue conformando con poco, como dice en una de sus canciones o ya se ha vuelto más ambicioso?
—Con poquito estamos bien, de verdad. ¡Si es que vengo de no tener nada!
—También dice en esa canción que ya nunca volverá a ser el que era. ¿Qué echa de menos?
—Echo un poquito de menos la inocencia aquella de empezar. A ver, sigo teniendo mucha ilusión, pero no es lo mismo que cuando tienes 20 años, cuando haces tus primeras canciones, tus primeros conciertos... Eso, como que se va perdiendo un poquitito.
—Supongo que habrá cosas que ahora le asustan.
—Me acojonan un montón de cosas. Sacar un disco nuevo y que le guste a la gente... Eso antes no me preocupaba, ¿sabes? Y no sé por qué ahora me he hecho eso encima, no me gusta. Voy a intentar quitármelo. También me acojona que en los conciertos deje de ser yo de la manera más natural. No me gustaría transformarme en nada, ni tener una careta, ni un personaje.
—Creo que hay una cosa que lo demuestra y es que no haya buscado un nombre artístico y utilice el suyo propio, Javi Medina.
—Claro, tío. Y bien orgulloso que estoy de mi nombre y de mi apellido, que me lo han dado mi papa y mi mama, imagínate. Ahora todo el mundo quiere tener un nombre que mole mucho, pero yo creo que tu nombre propio es el que más mola, porque es el tuyo
—¿Cómo son los conciertos de Javi Medina?
—Son las canciones que he hecho yo solo en mi habitación y pasa por un montón de fases. Puedes desde llorar hasta echarte un baile o gozar mucho. Son como una montaña rusa.
—¿Sus canciones son reflejos de emociones que han pasado en su vida?
—Exactamente, son emociones, total. No me invento nada. Todo lo que cuento en las canciones son mis cosas, no hay nada de ficción.
—Ha tenido, entonces, una vida bastante intensa.
—¡Uf! A mí me pasa de todo todos los días. Me enamoro 350 veces y me desenamoro otras 350. Me gusta mucho sentirlo todo a tope, vivirlo a muerte, para lo bueno y para lo malo.
—Que le llame Camilo para decirle que quiere grabar con usted, ¿cómo se lo toma?
—Pues flipo porque pienso «no tendrá Camilo gente para llamar»... Pero me lo tomo diciendo: «Tío, pues a lo mejor es que te lo has ganado también».
—Aunque en sus canciones fusiona distintos estilos, ¿lo que manda siempre es el flamenco?
—Sí, porque es que soy flamenco. El flamenco es una manera de vivir. Yo soy flamenco de corazón, aunque no cante por seguiriyas ni por soleás, pero yo me siento flamenco.
—¿Quiénes son o quiénes fueron sus maestros?
—He escuchado mucho a Camarón, a Parrita, Niña Pastori, La Barbería del Sur, Los Chavis, Los Calis, Los Chunguitos... De ahí he bebido yo. De lo nuevo no escucho casi nada. Siempre me voy para atrás, para la música de antes. Es lo que me gusta a mí.
—Ahora hay muchos músicos flamencos que están apostando por fusionarlo con lo urbano. ¿No le interesa ese camino?
—Cada uno haga lo que quiera. Y quien lo sienta de verdad, me parece que te cagas que haga reguetón, pero hacerlo porque es una moda me parece una mierda. Porque no estás dando la verdad de ti. Para mí, eso es como vender tu esencia.
—Sin embargo, su look sí que es muy urbano.
—Yo siempre me he vestido como me ha dado la gana. Me pongo mi chándal o me pongo mi gorra porque la llevo desde hace 15 años. Pero no lo hago por moda, ni por parecerme a nadie. Yo es que siempre he sido urbano porque soy de Leganés. Yo nací en el parque y me crie en la calle, con los chavales y la guitarra.
—¿Cómo explicaría quién es Javi Medina y cómo suena su música a alguien que no le ha escuchado nunca?
—Le diría que soy un chaval que hace sus canciones, que le gusta escribir, que le gusta cantar, que le gusta tocar un poquito la guitarra, que hace un poquito de todo y nada lo hace bien, pero aquí está el tío echándole dos huevos para tirar para adelante. Eso le diría.