Las gemelas y «mamás guerreras» que revolucionan el mundo del fitness: «Hay que superar el miedo que tienen algunas mujeres a ponerse musculadas»

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Esther y Gemma Pineda, conocidas como «las gemelas Pin».
Esther y Gemma Pineda, conocidas como «las gemelas Pin». cedida

EXDEPORTISTAS DE ÉLITE y «mamás guerreras» son las gemelas más populares del mundo del fitness y el entrenamiento personal en España. Dejaron de aspirar a los Juegos Olímpicos hace años para volcarse en ayudar a la gente a recuperar la energía en su olimpiada cotidiana. Todo va mejor con la sentadilla swing...

28 oct 2025 . Actualizado a las 22:39 h.

Superheroínas no son ni quieren ser, sí un par de guerreras decididas a pelear con actitud desde la cuna. Su arma más poderosa es la disciplina, que consideran incluso más importante que la motivación, «que es solo el impulso, hace falta más para llegar a una meta». Su infancia fue un no parar, confiesan, en parte porque al ser familia numerosa había que moverse para hacer sitio y porque sus padres tuvieron claro desde muy pronto los ingredientes esenciales para sazonar su desarrollo: deporte, deporte y deporte. Son las gemelas Esther y Gemma, más conocidas como las gemelas Pin, exdeportistas de élite que acompañan hoy a decenas miles de mujeres que quieren ponerse a punto, pero no con una dieta puntual, sino con un plan progresivo que les ayude a dejar el «no tengo tiempo» por buscar su bienestar físico y mental.

«Nosotras empezamos siendo deportistas de alto nivel muy pronto, por lo que no tuvimos una infancia al uso, como la de la mayoría de los niños y niñas. Prácticamente, no podíamos ir a ningún cumpleaños de amigos, y hay una parte que es dura, pero cuando tomas una decisión adoptas un compromiso. Cuando eliges una cosa, entiendes que debes excluir otras. Eso lo aprendimos hace mucho tiempo. Disciplina, esfuerzo, trabajo, constancia y seguir cuando los resultados no son lo que esperas son valores importantes para nosotras desde muy jóvenes y es algo que llevamos al trabajo, las relaciones familiares y con las amigas. El entrenamiento para nosotras es también el día a día de la vida», explica Gemma.

Como nadadoras profesionales y deportistas de élite este par de gemelas que te dan un plan de cuatro semanas para desechar excusas y arrancar han aprendido que hay una gran diferencia entre lograr el primer puesto o quedar en séptimo u octavo lugar, que unas veces se gana y otras se aprende, y que todo logro físico tiene un soporte mental.

Sus primeros maestros de natación y vida fueron sus padres, que criaron a cuatro hijos: las gemelas y dos niños más. El valor del compromiso empezaba en su ejemplo y en su propio compromiso. «Si teníamos que levantarnos tempranísimo para ir a natación a las seis de la mañana, se levantaban y nos llevaban, a las seis o a las cinco y media incluso...», cuentan quienes no descuidan nunca el tiempo de descanso y su nutrición.

En el 2008, tras años de forjar día a día su carácter con constancia y disciplina, tras numerosos éxitos en forma de medallas, las gemelas Pin quedaron fuera de los Juegos Olímpicos de Pekín. Tenían 19 años, se les hacía cuesta arriba prepararse a tan exigente nivel para probar suerte al cabo de cuatro años con las siguientes olimpiadas, y tomaron la decisión de dar un giro a la par.

El objetivo de las Pin pasó a ser dedicarse profesionalmente al mundo del entrenamiento personal. Esther y Gemma comenzaron estudios de Magisterio y empezaron a estrenarse como monitoras de natación en el club en el que habían desarrollado su carrera deportiva. A partir de ahí llegaron seis años de volcarse en ayudar a mucha gente (niños, adolescentes y adultos) a nadar. Descubrieron la experiencia de la matronatación («ayuda a que tu hijo o hija aprenda a desenvolverse en el agua sin peligro, y te aporta una conexión con el bebé y un aprendizaje de la confianza que es difícil de olvidar», dicen), se formaron como técnicas en Actividades Físicas y Deportivas, y para no dejar de cultivar la fuerza y la resistencia se apuntaron al gimnasio. «En el gimnasio todos nos miraban raro», confiesan. No se limitaban a usar como el resto, creaban a dúo sus propias rutinas de ejercicio con «entrenamientos muy variados y divertidos, para trabajar todos los grupos musculares». A las Pin las miraban raro en el gym, pero a la vez crecía el número de interesados que les preguntaban por su manera de entrenar. Así fue como Esther y Gemma empezaron a enseñar a otra gente de manera desinteresada hasta que decidieron hacer del fitness y el entrenamiento personal su profesión. Pasaron por varios centros de Madrid y en ellos se dieron cuenta, en el contacto con la gente, de que lo que más valoraban las personas era la atención personalizada y su capacidad de motivación.

¿CÓMO HAY QUE EMPEZAR?

Con esa experiencia sumada a su actitud guerrera dieron el paso, o la zancada, de convertirse a nivel profesional en «el equipo perfecto» para desarrollar su propio método de fitness, que no va de máximos ni es misión imposible. «Comienza con cinco minutos al día, puedes hacerlo en casa. Puedes hacer ejercicio en cualquier momento y cualquier lugar», afirman.

¿Cómo empezar a entrenar sin morir en el intento?, ¿cómo ser «mamás guerreras» sin venirnos abajo a la primera sentadilla? «Lo primero —explica Esther— es que la motivación no sea perder peso o tonificar, que se consigue también. Pero lo primero es: ‘‘Voy a empezar a cuidarme para recuperar la energía, el bienestar’’. Y lo segundo: por favor, no quieras ir de cero a cien, hay que seguir un entrenamiento que debe ser progresivo».

No necesitas una hora al día para cuidarse, aseguran. «¿Tienes 15 minutos? Bienvenidos, aprovéchalos. ¿Tienes 30 minutos? Genial. Al final, se trata de hacer pequeños cambios en tu día a día que se van a notar en tu bienestar».

En redes puedes seguirlas para fortalecer brazos en 7 minutos, mejorar la técnica de crol en la piscina, practicar el remo invertido o hacer 12 minutos de cardio. En su libro Mamás guerreras. Recupera tu cuerpo, recupera tu poder el dúo más dinámico del fitness comparte su plan de entrenamiento y nutrición de cuatro semanas, que empieza con un plan base al que se va añadiendo mayor actividad. Ese primer planito arranca el lunes con una sesión de fullbody (rutina global de las Pin que pone todo el cuerpo a trabajar con ejercicios sencillos que implican coordinación, resistencia, fuerza y movilidad), continúa el miércoles con entrenamiento del tren inferior (piernas, glúteos y pelvis), sigue el viernes con una sesión de tren superior (pecho, espalda, brazos y abdomen) y ejercicio para mejorar la postura corporal y reforzar el core (‘centro’, ese que se resiente si pasas la mayor parte del día sentada delante de un ordenador). Y el domingo... «descanso activo»; es decir, relax sí pero no de ese de mantita y sofá, sino que implique algo de movimiento. Vale caminar.

Si te suenan cosas como «gato-vaca», «patada de burro» o «plancha giro», lo tienes más fácil para empezar con el plan de las Pin frente a la astenia otoñal. ¿En cuatro semanas ya podemos notar los primeros cambios físicos? «No. Los cambios van a aparecer con el tiempo, pero el objetivo es que vas a tener una rutina y un hábito de calidad para el resto de tu vida. Porque te van a entrar las ganas de querer cuidarte y priorizarte», afirman las Pin.

¿Cúales serían esos tres o cuatro ejercicios básicos que debemos empezar a hacer para cuidarnos y hacer fuerza al menos tres días a la semana? «El primer ejercicio es la plancha, especialmente si estás en el posparto, porque te va a proteger el cinturón pélvico y te va a ayudar a aliviar y a prevenir dolores. Si no puedes con rodillas, sin rodillas. En cada ejercicio que aparece en Mamás guerreras hay un QR de vídeo que puedes ver para realizarlo correctamente», señala Gemma. «Y también mostramos los errores, para que veas cómo no hay que hacer», añade Esther.

Aparte de haber sido deportistas de alto rendimiento, estas hermanas llevan mucho tiempo siendo entrenadoras de mujeres, por lo que saben, aseguran, «cómo se sienten, lo que cuesta especialmente al principio, o cuando eres madre o están en la etapa de posparto». Ellas no dudan ni en cómo se ejecuta correctamente una plancha remo ni en cómo se puede ayudar a conseguir un cambio integral. «La sentadilla es otro ejercicio fundamental. Es el ejercicio estrella para trabajar todo el tren inferior», consideran.

Pero «no solo con plancha y sentadilla» se consigue llevar a buen término este plan, advierten. «Es muy importante hacer trabajo de fuerza, superar el miedo que tienen algunas mujeres a ponerse musculadas. El trabajo de fuerza es primordial para el bienestar, junto con el trabajo de cardio. ¿Quién no puede ir a caminar dos días a la semana 30 minutos?», plantean.

«Esta rutina debe ser como lavarse los dientes», dicen las gemelas más populares del fitness a modo de final abierto, que puede ser un principio.