Este es el duelo del verano en Galicia: los heladeros declaran el empate técnico entre dos sabores

ANDRÉS QUINTIÁN / M. V.

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El helado de pistacho es uno de los más vendidos de la heladería La Ibi, en A Coruña.
El helado de pistacho es uno de los más vendidos de la heladería La Ibi, en A Coruña. ANGEL MANSO

Después de contactar con nueve de las heladerías más populares y concurridas de Galicia, dos novedades de los últimos años se disputan el título del sabor del verano, aunque los clásicos siguen en la terna

01 sep 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

En los últimos años el sector de la heladería ha sufrido una auténtica revolución en cuanto a sabores se refiere. Los clásicos chocolate, vainilla y fresa han dado paso a nuevos tipos —lo que no significa que estos no se sigan vendiendo, todo lo contrario— como la menta, el Kinder, la avellana, la tarta de queso o incluso la cerveza... En YES hemos hecho un recorrido por nueve heladerías repartidas a lo largo de Galicia para saber cuáles han sido los más vendidos de este verano. El resultado es sorprendente.

Hoy en día, entrar a cualquier heladería es sinónimo de tener decenas de sabores para escoger. Desde los más clásicos hasta los más innovadores. Por ejemplo, Carolina, la dueña de la heladería Stromboli, en Pontevedra, destaca dos que han irrumpido con fuerza estos últimos meses: el chocolate Dubái [que lleva un relleno con una base de chocolate de calidad, un interior cremoso de pistacho y una capa crujiente elaborada con masa kadayif] y el queso mascarpone con frambuesas.

Daniel Reboredo, propietario de la Heladería Colón, una de las más famosas y con más clientela de A Coruña, también desvela algunos sabores sorprendentes: «Este año estamos vendiendo muchos helados de stracciatella rosa, guayaba y queso de Nabiza». Aun así, precisa que lo que sigue dominando las ventas con puño de hierro son los clásicos: «Al chocolate, el limón y la fresa no los desbanca nada». En la heladería Copacabana, de Santiago sucede un poco lo mismo: «Los más vendidos son los de chocolate, vainilla y fresa», comenta Begoña Rodríguez, responsable del lugar.

En el resto de establecimientos consultados, aunque los clásicos siguen teniendo tirón, se empieza a observar demanda por nuevos sabores. Por ejemplo, Ana María Vázquez, responsable de marca en Bico de Xeado, que cuenta con 30 tiendas por toda Galicia y 50 a nivel nacional, dice que los más exitosos, haciendo una media entre todos los locales de la marca, son el de avellana, el de dulce de leche y el de pistacho. También menciona algunos frutales como la fresa, el limón o el mango. Este último también se cuela en el ránking de los helados que más tirón están teniendo este verano. María, encargada de Helados Gamela, en Baiona, también coloca al pistacho como el sabor del verano: «A mí, personalmente, me encanta el que hacemos aquí. Lo piden todo tipo de personas, desde mayores hasta niños. Este verano está de moda». Volviendo a A Coruña, Gonzalo, jefe de La Ibi, situada en La Marina, habla sobre el éxito de su pistacho salado y relata cómo lo preparan: «Nosotros lo hacemos vegano, es decir, sin nada de leche. Utilizamos una bebida de arroz para la parte líquida, y después intentamos aplicar al máximo la receta. Usamos sacarosa, dextrosa, maltodextrina, que son azúcares, y después una fibra vegetal, una inulina, y por supuesto, el pistacho. Al nuestro le añadimos un poco de sal. Mezclamos los ingredientes, lo dejamos macerar y como no lleva lácteos no necesita pasteurización. Después lo dejamos homogenizar 24 horas antes de elaborarlo y mantecamos». Confiesa también que es un sabor más solicitado por la gente mayor, pero que la combinación con otros más dulces lo hace apetecible para todo el mundo. «Los niños lo prueban y les gusta mucho. Ese toque salado combina muy bien con lo dulzón, con otros como el chocolate o el Kinder, o el dulce de leche, pero también con el mango u otras frutas», dice. Por último, la heladería Via Veneto, en Pontevedra, también indica que el pistacho es uno de sus baluartes, pero no el único... Este recorrido por algunos de los establecimientos con más demanda de Galicia concluye con un empate técnico entre el pistacho y el otro gran triunfador: el Kinder.

HASTA 5 KILOS EN UN DÍA

Precisamente, Adelaila Rocha, de Vía Veneto, habla sobre cómo este sabor es uno de los más pedidos y también sobre la receta que utilizan para prepararlo: «Realmente, no tiene mucho secreto. La preparación es muy similar a la del resto de helados. Aun así, es de los que más vendemos. Los días más flojos solemos acabar tres cubetas de un kilogramo cada una y los días buenos podemos llegar hasta las cinco. Gusta mucho a los niños, pero también a los adultos, que piden combinarlo con fresa, vainilla o incluso otro chocolate, aunque hay bastantes que lo prefieren solo», precisa Adelaila. A su vez, las heladerías Stromboli, Gamela y la Varicci Artigianale, esta última en Vigo, también destacan el Kinder como uno de los más demandados.

El sabor Kinder triunfa como pocos en la heladería Via Veneto, en Pontevedra.
El sabor Kinder triunfa como pocos en la heladería Via Veneto, en Pontevedra. ADRIÁN BAÚLDE

Además, algo que ha ido cambiando con el paso del tiempo es la forma en la que comemos el helado, o mejor dicho, el recipiente. Tradicionalmente, lo más pedido siempre fue el cucurucho, pero durante los últimos años la tendencia ha variado: «Nuestro formato más vendido es la tarrina, en la que el sabor tiene más presencia y, además, para los niños resulta más práctico y cómodo. Sin embargo, quienes prefieren comerlo con cucurucho son muy fieles a esa experiencia, y difícilmente la cambian, ya que para muchos es la forma más auténtica de disfrutar de un helado», comenta Ana María Vázquez. En esto también coincide Manuel Arias, del local Xeou, en Portomarín, que otorga un porcentaje del 55 % a la tarrina y 45 % al cucurucho. El resto de heladerías consultadas señalan que el consumo de cualquiera de los dos envases está realmente igualado y son incapaces de decantarse.

Otro apunte interesante que han dejado los distintos maestros heladeros es que no todos los clientes tienen los mismos gustos, y que estos pueden incluso variar en función de su lugar de procedencia: «Los que son de aquí ya nos conocen bien y suelen tener sus sabores favoritos, esos a los que vuelven una y otra vez, aunque a veces también se dejan sorprender. Los turistas suelen vivir una experiencia de descubrimiento», relata Ana María. El duelo está servido.