Claudio Serrano es la voz de Christian Bale en España: «Sin los actores de doblaje, ¿qué habría sido de las series turcas?»
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Ha dado voz a Ben Affleck, Patrick Dempsey o Paul Ruud. «Tú oías a Bruce Willis en versión original y luego escuchabas a Ramón Langa y decías: "Es que se lo ha comido"», señala
26 jul 2025 . Actualizado a las 07:19 h.«O mueres como un héroe o vives lo suficiente para verte convertido en un villano». Seguro que la mayoría reconocen esta mítica frase que dice Batman al final de El caballero oscuro. Una gran parte de los espectadores asocian este momento a Christian Bale, independientemente de en qué idioma vean la película, pero la verdad es que quien le da voz al héroe de Gotham en la versión doblada al castellano es Claudio Serrano. Nacido en Parla el 15 de abril de 1970, el madrileño es uno de los actores de doblaje más prestigiosos de este país. Sus andaduras en este mundillo comenzaron hace más de cuatro décadas, cuando con tan solo 12 años, fue con su grupo de teatro a doblar una película. Entrar en esa sala de cine enorme y oír las voces de los actores de doblaje y ver cómo trabajaban le despertó el gusanillo. No fue, sin embargo, hasta los 17 años cuando comenzó a dedicarse profesionalmente a ello. En su larga carrera ha tenido la oportunidad de coincidir con muchos de los actores a los que ha dado voz e intercambiar unas palabras con ellos: «Tuve la suerte de poder conocer a Jensen Ackles un fin de semana en Barcelona, le enseñamos nuestro trabajo en Sobrenatural y flipó, nos felicitó. También conocí a Patrick Dempsey [Anatomía de Grey] en un evento aquí en Madrid. Un tío encantador, me pidió una foto y me quedé flipando».
—Cuando vas a alguna tienda y hablas con el dependiente, ¿hay veces que se te queda mirando como si le sonases de algo?
— He de confesar que me pasa esto cada vez más. Pero, bueno, es por las redes sociales y también porque ya llevo muchos años. Si veo que hay buen rollo, cuando me dicen eso de «Tío, me suenas de algo», les digo la coña que es de la portada de Men's Health del año pasado, ja, ja.
—¿Qué actor es tu favorito para doblar?
—Yo soy mercenario. Todo lo que me pongan por delante es mi favorito en ese momento. Sí que es verdad que Christian Bale es un actor tan completo y tan diferencial al resto que es un reto de los de gozarlo, es como «guau, qué gusto». Luego hay otros como Paul Rudd con el que me lo paso muy bien, Jensen Ackles, que ha cogido ahora un carrerón impresionante, y Ben Affleck, que ojalá pueda seguir doblándolo muchos años.
—¿Es Christian Bale el más difícil de doblar?
—Es uno de ellos. Christian Bale, por su forma de hablar y por la intensidad de la interpretación, pero también Paul Rudd, que es un actor muy de comedia y usa muchas expresiones faciales, ruidos y muecas. Hay veces en las que parece que habla, pero que no habla, lo que hace preguntarte si ha dicho algo ahí, y no, no ha dicho nada, pero parece que está hablando, él tiene esa complicación.
—¿Cómo te preparas para las grabaciones? ¿Cómo cuidas tu voz?
—Procuro no tomar bebidas con gas, no tomar picante, no comer mucho entre grabación y grabación, ni tampoco antes de empezar, y calentar un poquito, según voy de camino, haciendo trabalenguas, escalas… Cuando terminas, la garganta te pide que, por Dios, no la hagas hablar.
—¿Es el cuidado de la voz lo más desafiante como actor de doblaje o hay alguna cosa que consideres más complicada?
—Sobrevivir [risas]. Sobrevivir como actor de doblaje es lo más complicado.
—¿Deberíais tener más presencia en galas como los Goya en forma de premios o nominación?
— No estaría mal reconocer que somos una parte de la industria y que merecemos estar ahí. Lo que pasa es que después del repaso que le dio Sigourney Weaver a la Academia del Cine cuando recogió el Goya de Honor, yo creo que no van a levantar cabeza con nosotros. No saben dónde esconderse ya. Pero no podemos hacer nada, este mercado es así y ojalá haya un reconocimiento, pero por decencia y por compañerismo, somos actores, no dobladores.
—¿Hay algún actor que mejore en su versión doblada respecto a la original?
—Hay alguno que para nosotros suena mejor. Tú oías a Bruce Willis en su versión original y luego escuchabas a Ramón Langa y decías: «Es que se lo ha comido». Suena mejor para nosotros, no es que mejore. Creo que esto pasa por la forma de interpretar o por la voz, incluso, que te puede resultar más agradable. Alguno habrá que mejore, seguro. Hay gente muy mala y luego, si a ti te llega una peli terrible, tú intentas hacerlo lo mejor que puedes.
—¿Qué opinas de eso de que si ves una película doblada no estás contemplando la obra de la forma en la que la concibió el autor?
—Si esa peli en versión original la ven sin subtítulos también, pues están viendo la obra original. Ahora, si es una película iraní, que se atrevan a verla sin subtítulos, a ver qué logran apreciar. Es verdad que el cine es casi una composición fotográfica en la que hay un tipo de plano, varias acciones sucediendo al mismo tiempo, un color que tiene cierto sentido y que nos cuenta cosas y, si estás leyendo, eso no te da tiempo a captarlo todo.
—¿Hay algo que el doblaje puede ofrecer al espectador que la versión original no?
—Acercarle un montón de proyectos y de productos a la gente que, si no, no estarían en difusión. Tú, imagínate, si no se doblara, ¿qué habría pasado con las series turcas? La gente no sería capaz de leer a esa velocidad a la que hablan a veces. Cuando hablas con los actores americanos y les preguntas, ellos dicen que, mientras hagas un buen trabajo, tu labor es genial porque haces que su trabajo llegue a más gente. Saben que la gente no va a ver esa peli porque sea de Claudio Serrano, van a verla porque es Paul Rudd o Christian Bale.
—¿Crees que ahora hay menos nivel que antes en el doblaje?
—Esta es una discusión que siempre está ahí, como cuando hablas con tus padres y te dicen lo de que los jóvenes no sabéis lo que hacéis ahora, ¿no? Y eso te lo dirán a ti y tú se lo dirás a tus hijos, es repetitivo. En el doblaje, hay cosas muy buenas, hay cosas no tan buenas y hay cosas que son muy malas. Ha cambiado todo: la gente, la técnica, cómo suena, la forma de hablar, el producto y la difusión.
—¿Cuál es tu actor favorito de la nueva generación?
—Un compañero que me encanta es Nacho Hijas [voz de Luke Skywalker en The Mandalorian o El libro de Boba Fett]. Cada vez que lo oigo, más me gusta, le auguro un presente y un futuro espectacular, es el que más me ha sorprendido últimamente y me encanta lo que hace. También quiero mencionar a Luis Bajo [pone voz a Michael Keaton y a Mel Gibson], que es una máquina.
—En TikTok hay vídeos con tu voz recreada. ¿Crees que la inteligencia artificial es una amenaza o puede serviros como herramienta para vuestro trabajo en algún momento?
—La inteligencia artificial es algo que ha llegado para quedarse, hay que descubrir la forma en la que te puedes beneficiar de ella. Mucha gente la emplea de forma ilegal, me refiero a que mi voz es una parte inalienable del derecho de imagen y, si la usas sin mi permiso, estás cometiendo un delito. Eso a la gente hay que reexplicárselo. Yo, todas las semanas, tengo que desactivar a algún usuario y decirle: «Oye, que esta es mi voz». No solo gente aleatoria de internet, también me ha pasado con una marca que usó mi voz sin mi consentimiento y hablé con un abogado especialista de estos temas. Les pedí diez veces lo que habría sido la tarifa normal y lo pagaron, pero quitaron el vídeo.
—¿Cómo ves el sector del doblaje en España estos próximos años?
— Muy diversificado. En Galicia, por ejemplo, se está doblando a unos precios muy baratitos. El doblaje de serie B está muy dividido entre Galicia, Valencia, Sevilla, el País Vasco y parte de Cataluña, ese doblaje de salir del paso, que es el que antes se va a comer la IA. En el doblaje de una serie en prime time o de una película de cine importante aún nos queda un camino por recorrer, pero es verdad que va a haber mercado A, B y C. Lo malo de esto es que a las plataformas les da igual el nivel de lo que suene mientras puedan poner audio en castellano. Si el proyecto es baratito, lo llevan a los mercados más baratos, entonces el doblaje afronta un reto de supervivencia a base de calidad, porque, si no, no hay futuro.
—¿Hay mucha diferencia entre el doblaje en videojuegos y en el cine?
—En ficción, empiezas por el principio y acompañas al personaje durante todo el viaje. Tienes referencias visuales, a veces pocas, porque si nos dan una copia de muy mala calidad apenas se ve nada, pero, bueno, vas construyendo el personaje con su mirada, la música de fondo, el entorno, otros personajes… En el doblaje de videojuegos estás doblando unas líneas en el Pro Tools [estación de trabajo de audio digital] con un sonido original y un contexto que a veces lo tienes y a veces no. No sabes con quién estás hablando ni por qué, los videojuegos requieren muchísima más concentración.