Ella es así. Una mujer divertida. Organizó una fiesta con el lema «no hay pena que no quite esta verbena». «Soy muy marchosa y siempre me gustó hacer cosas diferentes, fuera de lo normal», asegura Liliana Herrero Alfeirán, Lyli para sus muchos amigos, y lyliseyes en su faceta de influencer en redes sociales. En la gran fiesta de 45 años de esta mujer-terremoto solo había una premisa clara: disfrutar. «Bienvenido a mi verbena. Si estás recibiendo esta invitación es porque tu presencia en mi fiesta de cumpleaños es importante para mí. ¡Tú solo tienes que venir y divertirte!», indicaba. A continuación, unas cuantas instrucciones para la vestimenta. Al tratarse de una recreación de una verbena no fue muy exigente con el dress code. El color protagonista fue el blanco, tanto para ellas (vestido, falda, top, blusa, camiseta y pantalón blanco) como para ellos (camiseta, polo o camisa blanca y pantalón vaquero). Contrató dos autobuses desde el centro de A Coruña para desplazar al centenar de invitados hasta el espacio de eventos Makkan, ubicado en Santa Cruz (Oleiros). «Lo reservé hace un año porque es justo lo que buscaba, un lugar con carpa donde recrear una verbena de pueblo», explica con la voz un poco ronca fruto de los rigores de la celebración que empezó a la una de la tarde y concluyó de manera oficial a las nueve y media de la noche. Después, muchos continuaron brindando por Lyli.
LOS DETALLES DE LA VERBENA
Esta funcionaria e influencer, a la que conocí hace muchos años cuando hacía sus pinitos como modelo, reconoce: «Siempre me gustó más regalar que que me regalen». «La fiesta también fue un homenaje a mi gente, que vino de mi pueblo, Malpica, de otros puntos de Galicia y de Madrid», asegura. Por ellos tiró la casa por la ventana. No faltó detalle. Contrató a la cantante Judith Cundíns, a la que había visto en una sesión vermú en Malpica, a los de la Duendeneta, que van por los principales festivales aportando su música y alegría, o Cousa Rica, que ofrecen un divertido servicio de coctelería, por citar solo algunas de las colaboraciones. Pero hubo más, desde una meiga que echó la cartas a los presentes, a una recena a base de hamburguesas de McDonald’s. Y, para inmortalizar todos estos momentos y detalles de la fiesta de su 45 cumpleaños, llamó a Carmen Martínez Torrón, Superkarmen. Las imágenes que obtuvo son espectaculares. Lyli nació en mayo de 1980 y tenía pensado celebrar por todo lo alto los 40, pero en el 2020 estábamos confinados y lo de juntar a gente era complejo. «Lo normal sería esperar a cumplir los 50 para una fiesta así, pero nunca sabes qué puede pasar y, además, quería algo diferente, por eso celebré a lo grande los 45», relata. Una vez pasado este aniversario y, en vista del éxito de la convocatoria, los amigos le preguntan qué va a hacer cuando decida celebrar otro cumpleaños. «Lo tengo complicado para pensar algo nuevo, como no sea meterlos en un barco o en un avión y llevarlos a todos a algún lado», reflexiona. Lyli es capar de hacerlo. Me envía por WhatsApp distintos vídeos de la fiesta y en todos aparece ella feliz rodeada de amigos y con una decoración en la que cada rincón está tratado con mimo. Está claro que no todos los días una funcionaria e influencer como ella cumple los 45. Lyli es una caja de sorpresas.