LAS PLANTAS SON SERES FASCINANTES. Han tenido que adaptarse a la vida en la Tierra y aprender a protegerse. Lo saben bien quienes las aman e inundan con ellas sus hogares. Y para cuidarlas cuando están enfermas o sus dueños no están, han nacido servicios como hospitales y guarderías de plantas. En Galicia ya hay
19 ene 2025 . Actualizado a las 05:00 h.Nacidas para hacerse cargo de los niños que aún no han llegado a la edad de escolarización y facilitar la conciliación laboral de las familias, las guarderías no son solo cosa de humanos. Hace tiempo que son una herramienta fundamental para los propietarios de perros que no quieren dejarlos solos todo el día o que buscan un lugar confortable donde puedan campar a sus anchas mientras ellos están de vacaciones en lugares a los que no pueden llevarlos. Poco a poco el servicio se ha ido extendiendo a los gatos y, más recientemente, a las plantas. Popular en grandes ciudades como Madrid y Barcelona, la tendencia también ha llegado a Galicia. Y tiene sus clientes. Porque no todo el mundo tiene quien le vaya a regar las plantas.
Eso es algo que descubrió Lucas Villar Formoso cuando abrió, «en abril fará xa dous anos», la floristería A Chorima en la que trabaja con Nieves Díaz, en A Coruña. Ese vacío fue para este chico al que le encanta moverse entre plantas una oportunidad de abrir una nueva vía de negocio con la que, además, echa una mano a los que temen por el futuro de sus amigas verdes o no saben cómo actuar cuando observan, por ejemplo, que sus hojas comienzan a secarse de repente. O cuando les ataca del pulgón.
«Ao comezo ofreciamos servizo de asesoramento para comentarlles aos clientes como tiñan que regar as plantas, onde ubicalas ou como tratar unha enfermidade ou praga que puidese afectarlles. A xente traíaas tamén para que lles désemos tratamento, pero as plantas ao ter un metabolismo máis lento que o noso precisan máis tempo para que se lles comece a notar o que lles dás. Os clientes empezaron a preguntar para deixalas máis tempo, ata que estivesen recuperadas. Dese xeito comezamos co servizo de hospital e despois xa tamén empezamos co servizo de gardaría para xente que marcha de vacacións ou que non pode ocuparse delas por outras razóns», explica.
Ahora están custodiando unos diez ejemplares, «pero é algo que flutúa bastante. Neste momento na gardería, por exemplo, temos unhas pequenas que son dunha clienta que se está mudando e ata que estea ben instalada prefire telas aquí. Despois no hospital tamén temos algunha», dice.
TODAS SON BIENVENIDAS
No rechazan ninguna planta. Y por eso detalla las medidas de prevención que adoptan cada vez que les llega una nueva paciente o una candidata al servicio de custodia. Porque garantizar la sanidad fitosanitaria de sus clientas vegetales es fundamental, lo mismo que velar por las plantas que tienen en la floristería. «Cando chega unha planta nova, examinámola primeiro. Hai unha sala para deixala illada do resto, en corentena. Temos un microscopio co que podemos ver calquera cousa que poida ter. Pero se xa a priori vemos que ten bicho, xa lle damos tratamento. No caso de non aprecialo, pero sospeitalo, botámoslle un produto máis suave e ecolóxico como preventivo para garantir que a planta non sofre ningún dano», indica.
El precio del servicio no es un problema porque de lo que se trata es de que las plantas mejoren y los clientes no teman por su futuro cuando se van una temporada: «Depende do diámetro da maceta, pero o prezo está entre 3 e 7 euros á semana. Despois o tratamento das que teñen que levar algún coidado específico vai á parte e depende do que haxa que botarlles», comenta. Y para aquellas plantas más voluminosas o para las que tienen dueños que prefieren dejarlas en casa, esta floristería también ofrece cuidarlas a domicilio. Para que no sufran.
Lo que no sabía Lucas cuando comenzó a dar estos servicios es que unos diecinueve años antes el ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón había puesto en marcha el que probablemente sea el primer hospital de plantas de España, una iniciativa en la que ofrecen servicios de consulta, información técnica y formación de los voluntarios encargados de ofrecer tratamiento a las plantas. No conocía tampoco que ese mismo ayuntamiento ofrece en verano un servicio de guardería para que los habitantes del municipio puedan irse tranquilos de vacaciones, sabiendo que sus plantas no van a estar solas. Allí son voluntarios los que se encargan del cuidado de las plantas, pero con la colaboración de los educadores ambientales del Aula de Educación Ambiental municipal y un fitopatólogo. No solo eso porque, además, disponen de un invernadero climatizado para el invierno y una estructura de riego por microdifusión para que las plantas estén hidratadas en verano.
No es la única guardería de plantas pública disponible en España. Otra prueba es la experiencia del Círculo de Bellas Artes de Madrid que, como dice en su web, abrió entre el 11 de julio y 31 de agosto su Refugio Climático «para que puedas dejar a buen recaudo a tus compañeros vegetales durante tus vacaciones». Según dice, «a 31 de julio no había ya espacios disponibles». Lo que no explica es la estancia media.
Ahora solo cabe preguntarse qué pensaría Teofrasto, el autor del tratado Historia Plantarum y calificado como el padre de la botánica, sobre esta tendencia al servicio de los amantes de las plantas de ciudad.