«Nos confinamos juntos casi sin conocernos»

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EL NOVIO DE LA RIANXEIRA. Ariel se fijó en Mari por redes a 11.000 kilómetros y vino volando desde La Plata. Se fue y volvió junto a su rianxeira antes de que estallase la pandemia. El estado de alarma lo pilló en Galicia. Y el billete de vuelta caducó...

27 sep 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Cuando Ariel habla, se escribe un relato. Sus frases son aviones que cruzan la distancia entre el que cuenta y el que escucha, sin perder la línea que conduce a su destino. Él no cumple, asegura, el cliché del argentino «carameloso», él es un «toxo» que en Galicia «otro toxo» encontró. Y ese encuentro dio flor.

La aventura empezó casualmente, por una foto. «Tengo un amigo que se vino de Argentina a Padrón. Vi unas fotos en las que salía ella... Y le dije: ‘¿Y esta chica?’. Me contó que era una compañera de trabajo. Le mandé a ella, Maricarmen, una solicitud de amistad por Facebook. Y me aceptó, y ahí quedó». Ariel estaba entonces al frente de una peluquería en La Plata, cuando conoció por redes a la rianxeira que llamó su atención. En febrero del 2017, tuvieron «la primera charla» por Facebook, a la que siguieron otras puntuales por WhatsApp. «Ella le preguntó a mi amigo sobre mí. Mi amigo, como buen amigo, le contó la parte buena», sonríe él.

La distancia y la diferencia horaria eran grandes. «Pero esta historia tiene muchas coincidencias. Mi padre empezó con problemas de salud y me fui al campo con él. Maricarmen, en ese tiempo, se quedó sin trabajo y disfrutó con sus amigas de las vacaciones de su vida. Pero esas vacaciones se acabaron...», cuenta Ariel. Y se encontraron los dos con tiempo y un estado anímico parecido.