Ana Novo, psiquiatra: «Las fobias se suelen desarrollar entre los 7 y los 11 años»

Javier Villaverde / M. V.

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Nuria Gómez

La doctora advierte de que hay que diferenciarlas de los temores: «Cuando desarrollas conductas evitativas, es una fobia»

14 ago 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Con la reactivación del turismo, vuelven los miedos asociados a los viajes. Una de las fobias más recurrentes es la de volar. Ana Novo, psiquiatra en Clínica Vitalia, comenta que es situacional y de tratamiento sencillo. Además, explica que «puede ser muy limitante», aunque aclara que no es un motivo principal de consulta: «pocos piden un tratamiento enfocado».

—¿A qué se debe el miedo a volar?

—En el caso de las fobias específicas, tiene que ver mucho con condicionantes previos. La fobia a volar es una fobia situacional, es la situación de volar la que genera el temor. En muchos casos, se ha relacionado con estímulos previos de corte traumático. Luego hay condicionantes propios de temperamento, en personas con más tendencia a tener ansiedad, y ambientales, como situaciones previas de violencia o riesgo, que pueden condicionar el desarrollo de otras fobias.

—¿Cuál es el perfil de afectados por esta patología?

—Creo que no hay un perfil como tal. Podríamos hablar de personas más ansiosas, pero cualquiera puede tener esta fobia. Depende mucho de los recursos personales frente a esta situación.

—¿Es habitual empezar a desarrollarla desde la infancia?

—En general, la mayoría de las fobias específicas se producen entre los siete y los once años. La de volar es un poco más tardía, se da en la adolescencia. Muchas de estas fobias desarrolladas en la infancia y en la adolescencia persisten en la edad adulta.

 —¿Es lo mismo el miedo a volar que la fobia?

—Los miedos son algo natural y necesario para la adaptación en la vida. Cuando se excede de tiempo y se desarrollan conductas evitativas, es cuando estamos hablando de una fobia. Los temores no son problemas psiquiátricos. Si yo ahora cojo un avión y me siento nerviosa, pero la siguiente vez que lo coja voy a estar bien, no es una aerofobia y no voy a necesitar ningún tipo de ayuda enfocada. La persona que ha desarrollado evitación, se expone a esta situación porque no le queda otra y tiene una crisis de angustia inmediata, sí que necesita una ayuda competente enfocada a poder solucionar su situación.

 —¿Pueden aparecer otros temores relacionados con la aerofobia?

—Dentro del miedo a volar, podemos distinguir varios temores, como el miedo a que hubiese una catástrofe aérea y muriésemos, el miedo a las alturas, al espacio cerrado... Pero hay que diferenciar. Cuando el temor se produce por el espacio cerrado, estamos hablando de claustrofobia y esa persona no solo va a tener miedo a volar, sino también a verse en un ascensor. Lo mismo con la agorafobia o el vértigo. El miedo a volar se define más por el tipo de miedo a la catástrofe aérea. Los otros temores son previos y, aunque la forma de tratamiento va a ser similar, estamos hablando de otras fobias.

—¿Cuáles son los posibles efectos?

—El condicionamiento que genera en esa persona y las conductas evitativas asociadas. En estos momentos, en los que desplazarse es, en muchos casos, necesario por motivos laborales o familiares, puede ser muy limitante.

—¿Requiere un tratamiento complejo?

—Es sencillo. En general, la mayor parte de los casos van bien con terapia cognitivo-conductual. Es un tratamiento muy sencillo de exposición progresiva en vivo para producir una desensibilización y que el estímulo que genera esa crisis de angustia, deje de generarla.

—¿Algún consejo para controlar la ansiedad una vez en el avión?

—Sin conocer el caso en concreto, es complicado. Consejos, los básicos: aprender a hacer ejercicios de relajación, de respiración, estilos de vida saludables, hacer ejercicio físico... Pero son estrategias básicas de salud que daría a cualquier persona que tuviese un trastorno de ansiedad.