Paloma Alma, educadora menstrual: «Desde que uso la copa se acabaron todas las infecciones»

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A través de Cyclo, un proyecto pensado para que las mujeres se reconcilien con la menstruación, Paloma explica cómo mejorar la visión de la regla: qué productos se deberían usar, qué hay que comer y cómo enfrentarla sin estrés para que no duela

29 may 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Paloma Alma es la creadora de Cyclo, un proyecto pensado para que las mujeres se reconcilien con su menstruación. A través de charlas y talleres, que se pueden seguir en Instagram, se tratan todas las dudas, se habla de los productos higiénicos que mejor funcionan y se intenta que las mujeres analicen su regla para huir de esa imagen triste y dolorosa que hasta ahora solía acompañar a la menstruación.

  

-Vienes a confirmarnos que las mujeres hemos tenido una visión muy negativa de la regla.

-Eso es. Así empezó todo. Yo odiaba mi menstruación como muchas de mis amigas hasta que llegó un momento en que dije: «No puede ser que algo que me va a acompañar la mitad de mi vida suponga un drama y un conflicto constante». Entonces, por salud, descubrí la copa menstrual y me abrió nuevas posibilidades. Me enseñó a entender mi ciclo, que no es solo la menstruación, y empecé a autoeducarme. Ahora mismo puedo decir que a mí me gusta menstruar.

-¿Tienen las niñas la regla antes?

-Hay investigaciones que apuntan que sí, sobre todo en los países industrializados cada vez la edad de la menstruación empieza antes. Se debe al tipo de dieta que llevamos, que tiene más grasa, y también al medio ambiente, a los disruptores hormonales, que están en lo que comemos, en lo que respiramos, en lo que nos ponemos... También es verdad que somos más las madres, las profes, las tías o las hermanas que nos estamos autoeducando para transmitirles otra visión a las niñas. Las redes sociales han influido y han democratizado el acceso a la educación menstrual.

-La regla ha pasado de ser un tema tabú a que le demos una imagen de normalidad.

-Sí y de orgullo. Todavía no estamos cien por cien ahí, aún hay tabú. Pero cada vez se habla de una forma más abierta, con sus pros y sus contras, porque no siempre es maravilloso. Hemos sacado la regla del baño y se entiende que es algo social, e incluso político, cuanto más hablemos de la menstruación de manera honesta, más podremos vivirlo en positivo.

-Los ginecólogos ya han expresado que el «dolor de regla no es normal» y tú quieres ahondar en eso.

-Es muy importante entenderlo. Siempre hemos ido al gine o al médico cuando nos dolía y la respuesta era esa: «Es normal, tienes la regla». La realidad es que una menstruación sana no debería doler. ¿Cuándo nos podemos alarmar? Cuando el dolor que nos provoca nos incapacita para llevar una vida normal: trabajar, estudiar o levantarnos de la cama. Muchas mujeres pasan por eso y hay enfermedades, como la endometriosis, que se tarda entre ocho o diez años en diagnosticar. No ha sido hasta hace poco que se ha llegado a investigar sobre maneras más ágiles para diagnosticarla. Hay que entender que es normal que sintamos molestias, pero es distinto tener un dolor incapacitante.

-Pero no todas tienen endometriosis y sin embargo sabemos que duele.

-Por eso es muy importante saber de dónde viene nuestro dolor: si es lumbar, si es malestar general, si duele el pecho... A partir de ahí podemos tomar acciones. Por ejemplo, la alimentación juega un papel fundamental en la salud menstrual. Hay ciertos cambios que podemos hacer para que disminuya el dolor, o tenemos muchas alternativas, que no son medicamentos. Yo siempre propongo dar pequeños pasos: infusiones específicas, aceites esenciales, cosas como el CBD (un aceite de cannabidiol), la parte legal de la planta de la marihuana, que no te coloca y funciona como antiinflamatorio que calma el dolor de cabeza, muscular o incluso la ansiedad. Porque hay mujeres que no tienen un dolor físico, pero el solo hecho de saber que van a tener la menstruación les genera estrés.

-¿Cuáles son esos alimentos que nos perjudican?

-Habría que reducir, que no eliminar, lácteos, el gluten, algunos alimentos enlatados, como la sardina, que fresca está muy bien, pero en conserva tiene elevada la histamina. Y luego hay algo muy sencillo que es bajar el estrés. Cuando estamos menstruando es muy importante reducir eso que nos provoca estrés, porque desencadena el malestar y el dolor. Son pequeños cambios que ayudan. Es cierto también que puedes llevar una vida muy sana, y un mes puedes tener una menstruación que te duela, eso entra dentro de lo normal. Somos cíclicas, no es lo mismo tener la regla con 20 años que con 40, en invierno o en verano... Es muy importante perdonarnos y no sentir esa culpa que acompaña a la menstruación por no poder hacer aquello que te gustaría porque tu cuerpo te pide que bajes el ritmo.

-En las primeras reglas hay más sangrado, ¿cómo les afecta a las chicas?

-Yo ahora voy a los talleres a los coles y lo mejor de todo es que por fin son mixtos. Cuando tú desmitificas la menstruación y hablas de lo que puede pasar, de los productos que hay, y en esa aula hay chicos, te puedo asegurar que ellos van a ser más sensibles con sus compañeras, tanto si mancha la silla o si ve que alguien le deja una compresa. Van a ser más empáticos con ellas.

-Decías que la copa cambió tu vida. ¿Es tan difícil de poner?

-Es cuestión de práctica, como todo en esta vida. La copa implica conocer nuestra anatomía de una manera más profunda que si usásemos un tampón o una compresa. Por eso causa tanto rechazo, porque implica ver nuestra propia sangre tal y como es. Hay un montón de vídeos en YouTube y nosotras ayudamos a ponerla.

-¿Por qué fue tan positiva para ti?

-Yo he tenido infecciones vaginales y candidiasis de repetición casi desde la adolescencia. No entendía por qué y fueron unos años muy duros. Cuando probé la copa no volví a sufrir infecciones ni alergias. Yo he llegado a ir al hospital por eso, desde que dejé de usar compresas y tampones me pasó. Descubrí por mí misma que los tampones me daban alergia y estaba cansada de ir al ginecólogo y nadie me decía por qué me pasaba eso. Fue un cambio brutal.

-Las mujeres cuando la usan se sorprenden de la poca sangre que ven.

-Es muy curioso, sí, parece que nos desangramos y cuando usas la copa te das cuenta de que no es así. Hay algo que parece un poco místico pero es real, cuando ves el color de tu sangre dices: «Mi sangre es bonita», y además recibes información de ella, si es más o menos clara, si estás hidratada, empiezas a valorar y deja de ser un ‘Ay, ¡qué asco!’ a ‘Es mi sangre, está ahí y es un signo vital’. Si tienes una sangre roja y brillante, estás sana; si está marroncita, también, aunque se trata de sangre más vieja dentro del útero; si tira a verde o grisácea, hay que preguntarse si pasa algo, porque puede ser sintomática de una falta de estrógenos o de algún tipo de infección. Entre rojo y marrón estaría bien.

-¿Qué te preguntan las chicas?

-La copa es una duda muy recurrente, porque es desconocida: si duele (que ya te digo que no duele), cómo me la pongo, cómo me la quito, si puedes manchar... Y luego me preguntan por el ciclo. Nosotras fomentamos mucho que se haga un registro, un diagrama, para que vayas viendo si se repiten cosas. Por ejemplo, si todos los días 21 te apetece llorar, porque así ya sabes qué va a pasar... Así sabes qué día te conviene pedir un aumento de sueldo y qué día no [se ríe].

-¿Y eso de que nos apetezca dulce?

-No te creas, yo soy más de salado. Al final nuestro cuerpo pasa por un proceso de depuración y nos pide lo que necesita: el chocolate tiene mucho magnesio y es muy necesario para la formación de tejidos.

-Reivindicas menos ibuprofeno ¿y más?

-Y más educación menstrual. Hay que tener más cuidado con los productos que usamos. A algunas mujeres que utilizan tampones luego les duele la cabeza, hay que revisar nuestro ciclo y ver de qué manera lo sentimos.

A algunas mujeres que usan tampones luego les duele la cabeza”