Rubén Castro, embarazado de 40 semanas: «Mi parto idílico sería en el agua y sin epidural»

Siempre tuvo claro que quería ser padre y gestar a su bebé. Después de muchas batallas y puertas cerradas, mañana sale de cuentas. «Para mí esto siempre ha ido antes que cualquier otra cosa», dice este joven que ha visto su transición condicionada por la experiencia de la paternidad


Tiene 27 años, y está a punto de vivir uno de los días más importantes de su vida. Rubén desde siempre tuvo claro que el sueño de su vida era ser padre y gestar a su bebé. Una decisión que condicionó, incluso, su proceso de transición, ya que hubo algo que siempre iba por delante, no quería poner en riesgo su fertilidad. No se lanzó a iniciar un tratamiento hasta que congeló sus óvulos, llevaba a cabo revisiones ginecológicas rutinarias, y no se operó de mastectomía porque quiere vivir la experiencia de lactar, importante para él y para su bebé.

-A puntito de hacer historia. No eres el primero, pero sí la historia que más nos ha llegado.

-Sí, por el tema de la visibilidad. Se necesita dar a conocer estas historias y que otras personas que vienen detrás sepan que es posible, que se puede vivir algo así. Hay gente que desiste o que no lo contempla, porque cree que es imposible, cuando en realidad no es así para nada.

-Si no tienes referentes, no te lo planteas.

-Claro, a no ser que sea como en mi caso, que lo tuve tan claro desde el principio. Para mí iba antes que cualquier otra cosa. Condiciona un poco el tema de mi transición, el tema de la identidad, y demás, pero lo que tú dices, al final, si no lo has visto, no tienes ni idea de que puedes llevar a cabo estos procesos.

-Dices que sabías muy bien lo que querías, pero ibas a ciegas…

-Sí. No hay muchos referentes. Yo los que tengo no son de España, también es cierto que, por suerte, he podido conocer a algunas personas de aquí que lo han llevado a cabo, pero, quizás, no he sentido ese acompañamiento porque no hay nadie que lo haya vivido a la vez que yo ni en Madrid. He conocido a gente de Cataluña, de Galicia…

-¿Qué supone para ti lo que estás viviendo? ¿Un sueño cumplido?

-Para mí sí, es algo que he tenido claro desde siempre, y estaba deseando que llegara y que pasase. De hecho, en mi esquema de vida, de cuando era más peque, siempre me planteé que esto llegaría bastante antes, con 22 o 23 años como muy tarde, pero luego creces y te das cuenta de que el mundo en el que te ha tocado vivir no te lo pone nada fácil. Esto era lo más importante de mi vida.

-Lo has puesto por encima de todo, incluso hablando de la transición.

-Sí, eso es, incluso por encima de eso. Siempre explico que toda mi vida he crecido con el mensaje que todos conocemos de que lo común es que quien gesta sea una mujer. Ante este discurso, no había cabida para más. No ha sido hasta que he conocido referentes, que he podido entender que se puede no ser una mujer y gestar. Cuando descubrí esto fue superliberador, vi el cielo abierto.

-¿Qué sentiste cuando supiste que ibas a ser papá?

-Este camino tampoco ha sido fácil, porque ha habido intentos que no han resultado. Y cuando llegó el positivo, no me lo podía creer, solo podía llorar, sentía mucha incertidumbre. Me daba miedo que por cualquier cosa que pudiera hacer, comer o pensar, lo perdiera.

-Cuando decides dar el paso, eres consciente de que no va a ser fácil.

-Sí, lo sabía desde hace muchísimo tiempo. Es un proceso en el que me he encontrado muchísimas puertas cerradas: en el tema de la sanidad, socialmente también; espacios en los que no se contempla esto, incluso se tira por tierra esta vivencia o se niega directamente... Sabía que iba a ser difícil, pero cuando tú quieres algo, no hay nada que pueda con ello.

-¿Cuál ha sido la mayor dificultad que te has encontrado?

-En la sanidad, ligado a la legislación vigente. He tenido «bastante suerte» porque me ha tocado vivirlo cuando se aprobaba la ley de Madrid, y peleándolo un poco, teniendo ese hilo del que tirar, aunque ha habido puertas cerradas, a base de poner alguna reclamación, de ir con la ley, que yo la llevaba siempre impresa en la mochila, lo he conseguido. Cuando no conocían de lo que les estaba hablando, les insistía en que tenía derecho a hacerlo por la sanidad pública, se desconcertaban un poco, y les decía: «Mira, artículo 16...». En algunos sitios no tenían ni idea, me decían que no me podían ayudar, en otras consultas me daban alguna pista: «Mira en este hospital...», y así hice, hasta que finalmente di con una doctora, que aunque desconocía la ley, dijo que lo iban a consultar y que me darían respuesta. Para mí el tema sanitario ha sido el más complicado también por el trato.

-¿Te has sentido incómodo en algún momento?

-Sí, porque no contemplan que una persona trans vaya a consulta, porque no tienen formación, y muchas veces, tampoco información. En mi caso, he tenido que pasar por dos procesos diferentes: primero congelación de óvulos y luego acceder a la Ley de Reproducción Asistida, y han pasado unos años por medio. En el primer tramo yo no tenía el DNI cambiado, en el segundo sí, y esto daba exactamente igual, porque cambiado o no, el trato era en femenino. Cuando tenía que mostrar parte de mi cuerpo para una ecografía, si el trato había sido masculino en algún momento, que era complicado, automáticamente pasaba a ser femenino. O este clima de tensión de: no te nombro porque no sé muy bien cómo. Es algo muy incómodo, sobre todo en una consulta médica. Y luego, el tema de los documentos, los consentimientos, está todo orientado a la mujer, la paciente…

-¡Qué embarazo! Te recomiendan tranquilidad, calma... y más bien poca.

-Sí, la verdad es que llevo todo el embarazo batallando. Una vez que conseguí quedarme embarazado, me pasé a la privada. He dado con un equipo increíble que apuesta por la diversidad. Me tratan genial, entienden que el lenguaje es muy importante, me escuchan... Completamente diferente, así soñaba vivirlo.

-¿Cómo está siendo la experiencia?

-Una montaña rusa, hay de todo. Días que son muy buenos, otros no tanto. He tenido que lidiar con las náuseas y vómitos al inicio. Pasé de dormirme por las esquinas a, en el último trimestre, estar más cansado, ir al baño con más frecuencia, no encontrar la postura, no dormir más de tres o cuatro horas seguidas…

-Ya no queda nada. ¿Cómo te imaginas el día del parto?

-He visto muchísimos vídeos, y tengo como un parto idílico. He escogido este sitio porque tienen un programa de parto respetado en agua, y me gustaría que fuera así. Aparte de todo lo que es un nacimiento consciente y bien cuidado, que pudiese acabar en agua, lo menos medicalizado posible…

-¿Sin epidural?

-Sí. Veremos a ver, esta es la intención pero ya lo que vaya necesitando o viniendo estará bien. Lo importante es que todo salga bien y que nazca bien.

-Estáis grabando todo el proceso para producir un documental, ¿ha sido complicado convivir con una cámara 24 horas?

-No, porque al final conozco desde hace tiempo a las personas que están conmigo en el equipo, Ana y Celia. Ana y yo ahora estamos conviviendo para poder sacar el día a día, y hay mucha confianza. Si en un momento estoy incómodo o no me apetece, no grabamos, o ahora sí...

-¿Cuál es la finalidad?

-Por un lado, visibilidad para la propia comunidad trans, para que sepan y encuentren otras vivencias, y si no las quieren vivir, que sepan que existen. También que sirva en la educación, o en ámbitos más grandes como el laboral o sanitario para que personas que se dedican a trabajar con personas, si encuentran a una persona trans, tengan una base y sepan lo que es importante en estos casos. Se trata de allanar el camino al resto, y darlo a conocer a la sociedad, porque es una realidad muy desconocida.

-¿Cómo imaginas lo que te viene encima?

-Desde una óptica muy bonita, yo además soy educador infantil, y toda mi vida he estado ligado a los peques, y la visión que tengo, por lo menos ahora, es que va a ser sencillo, también cuento con ayuda, obviamente. No es lo mismo verlo que vivirlo, pero no me imagino que vaya a ser algo preocupante en mi vida, todo lo contrario.

-¿Qué valores te gustaría transmitirle?

-Para mí, lo fundamental, la libertad, la diversidad y el respeto, creo que serían los tres pilares más importantes.

-Tengo entendido que vas a apostar por la lactancia, te apetece crear ese vínculo…

-Sí, muchísimo. De hecho, esta es otra de las cosas que he cuidado durante mi proceso, el no operarme porque quería vivir esta experiencia, porque para mí es muy importante a muchos niveles, y también para mi bebé.

-¿Te has imaginado el momento en el que se lo contarás a la criatura?

-Creo que no va a haber un momento, va a ser algo natural que va a saber de siempre, lo va a ver en fotos, lo va a escuchar en su entorno… No tengo que esperar a que pueda entenderme para que le cuente, porque va a crecer con ello. 

-No es el mejor momento… pero ¿repetirás experiencia?

-No lo sé, no tengo ni idea, no podría contestar. Lo dejo en el aire… de momento me centro en esta experiencia.

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