La pasta, «al dente», para que no engorde (tanto)

¿Boloñesa o carbonara? Sin salsa y poco hecha. Así debe comerse la pasta si no quieres pasarte de peso. Si no eres deportista, limítala. Pero no hace falta que te la quites si la tomas con moderación. El nutricionista Saúl Sánchez te explica cómo tomarla y el porqué


«La buena pasta nunca cansa». La frase no es mía. Se la copié a la bellissima Sophia Loren. Esa mujer que, cuando los españoles empezábamos a experimentar con la pizza en los ochenta, nos descubría que la pasta había que tomarla al dente. Y, claro, fue ahí cuando nuestras madres, que hasta ese momento cocían los macarrones hasta que se deshacían, empezaron a darle un punto de dureza que, en algunos casos, había que tener dentes fortes para poder masticarlos.

Nadie sabía por qué había que tomarlos así, pero si Sophia, que era italiana, lo decía, para qué dudar. Lo que nunca nos contó la actriz es lo que engordaban. Décadas después, Saúl Sánchez, que no es bambino pero sí nutricionista, nos lo aclara y añade el arroz a su discurso de alimentos que son más sanos y engordan menos cuando están poco hechos que muy pasados.

No es una invención suya. El secreto en este caso no está en la masa, como sucedía con la pizza sino en los carbohidratos: «Ambos productos están formados por carbohidratos compuestos, que si cocemos mucho, se transforman en simples. Esto provoca que su digestión posterior sea más sencilla y, por tanto, los azúcares entren más fácilmente en nuestro cuerpo», adelanta el responsable de nutrición de la Deporclínica.

Así, aunque podría considerarse que la pasta fresca, como cualquier producto, es mejor que la empaquetada, en este caso no. «Es más difícil dejarla durita. Pierde esa posibilidad, por lo que estamos ante el proceso que tratábamos de evitar de prolongar el tiempo de digestión. Así que, como excepción, diremos que en este caso es mejor la pasta seca», reflexiona.

Boloñesa, carbonara, en salsa cuatro quesos, a la marinera... Son numerosas la formas en las que nos comemos tanto la pasta como el arroz. Pero, aun al dente, no debemos abusar, sobre todo si hacemos vida sedentaria. Diferentes son los deportistas, que necesitan mucha gasolina para su maquinaria.

«La pasta, incluso al dente, engorda mucho más que otro tipo de carbohidratos. Si haces vida sedentaria, es mucho mejor optar por tubérculos, legumbres, arroces integrales...», adelanta nuestro experto, que no solo nos da malas noticias, porque nos abre la vía de tomarse unos buenos tallarines.

«Los hay elaborados con legumbres, como guisantes, garbanzos o lentejas. Son una opción mucho mejor que la tradicional forma de consumir la pasta. Ahora bien, no debe sustituirse por la ingesta de legumbres. Aunque su sabor no es idéntico al que conocemos, combinado con otros alimentos puede tener su aceptación. Incluso, si no eres sedentario, con una salsa casera», nos tranquiliza Saúl Sánchez.

Eso sí. Cuidado con las salsas, porque las que compramos las carga el diablo: «Suelen contener mucho azúcar y eso es malísimo. Si no formas parte de la población sedentaria, puedes consumir salsas con moderación, en contextos determinados». Pero acuérdate: evita las que contienen azúcares. Y, si la haces tú en casa, pues ni tan mal.

Además, como se trata de no ganar peso, ahora que comenzamos la operación verano, el arroz y la pasta integrales son también una opción que recomienda nuestro nutricionista. Y, sea cual sea el tipo que elijamos, debemos de tener claro que el momento de la zampada debe ser siempre con la comida. «Volvemos a la reflexión de que cada persona es un mundo y tiene unos condicionantes, pero por norma, la pasta debemos comerla al mediodía, porque es la comida más fuerte.

Pues ya lo sabes, lo decía Sophia y lo confirma Saúl: la pasta, al dente.

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