Paco León, actor: «La gente me conoció haciendo el tonto, pero siempre he sido serio»

Llevaba mucho tiempo deseando trabajar con Leonor Watling, y por fin lo ha conseguido. Ayer se estrenó «Besos al aire», la primera serie española en Disney+, una comedia romántica que homenajea a los sanitarios y que transcurre en los días más duros del confinamiento. «Soy muy besucón, y el contacto físico se echa muchísimo de menos», señala el actor sevillano


Confiesa que tuvo miedo de no poder seguir trabajando, una vez que se desató la pandemia, sin embargo, sucedió todo lo contrario. En el 2020 empalmó cinco rodajes y dio el salto a Hollywood para rodar una película junto a Nicolas Cage, algo que nunca se había planteado, porque, asegura, no tiene nivel de inglés. A Paco León (Sevilla, 1974), el confinamiento le ha servido para conectar con «las ganas de vivir, de sobrevivir y supervivir». A nivel profesional, no hay duda de que es un superviviente nato. «Nunca he tenido miedo a no dejar de ser Luisma, porque sé que si no me llaman, lo voy a hacer yo», explica.

-Personas como Javi, un auxiliar de enfermería que se implica con los pacientes hasta el punto que los pone en contacto con sus familiares, es de lo mejor que nos llevamos de esta pandemia, ¿no?

-Pues sí, ya estaban trabajando antes y cuando esto pase seguirán trabajando, pero en esta pandemia hemos aprendido a valorarlos muchísimo. Como el contacto entre enfermos y familiares era especialmente complicado, los Javis han sido muy importantes [risas].

-¿Suspirabas por trabajar con Leonor?

-Sí, hace mucho tiempo que nos conocemos y teníamos muchas ganas. Hace tiempo hicimos una campaña, una cosa de publicidad, pero es lo único, de ficción no habíamos hecho nada. Somos amigos, y la verdad es que ha sido guay, porque ahora hemos hecho doblete.

-Ten cuidado con lo que deseas, que te viene por partida doble.

-Y tres, y cuatro... Yo con Leonor siempre.

-Todo el mundo ha sacado algo de lo que estamos viviendo, en tu caso, ¿qué ha sido?

-No lo sé todavía. Yo me he conectado mucho con las ganas de vivir, de sobrevivir y de «supervivir». Cuanto más complicada se pone la cosa, más te obliga a agudizar el ingenio y a ser más intrépido e imaginativo, siempre hay manera. Yo pensaba que no se iba a poder rodar o trabajar, y al final, sí que hemos encontrado la manera. Afortunadamente he tenido trabajo, no he tenido contagios fuertes cerca, no he tenido ninguna pérdida importante, y eso es lo que hay que valorar. Tenemos que celebrar la salud y aprender a hacer las cosas como sea.

-¿Eres muy besucón? ¿Te ha costado renunciar al toqueteo?

-Mucho, mucho. Soy muy besucón, y el contacto físico se echa muchísimo de menos, lo hemos sustituido por los codazos, por los puños, los pies... pero yo, con mascarilla, algún abrazo sí he dado de más.

-No tendrás quejas del 2020... Cinco rodajes y el salto a Hollywood. ¿Es la primera vez que haces de malo? ¿Cómo ha sido la experiencia?

-De este tipo de malo sí, en La Peste, mi personaje era bastante maléfico, pero un malo así, matón, con pistola, era la primera vez. Ha sido una experiencia muy emocionante y rara, porque lo de actuar en otro idioma es muy muy raro, actuar con estrellas del calibre de Pedro Pascal o Nicolas Cage era muy raro, yo decía: ‘Hostia, tengo enfrente a ... ’, y me venían todas las películas de Nicolas Cage, con las que he crecido y al que he admirado muchísimo. Pensaba: ‘Vamos a ver, este hombre es una leyenda, y estoy yo aquí actuando con él...’. Además, en estas condiciones. El rodaje fue entre Dubrovnik y Budapest, y estábamos como confinados, con mascarillas... No me lo he creído, era como una especie de sueño: estar ahí con esa gente, actuando en inglés, con todo el tema del covid... Era todo especialmente raro, pero ha sido una experiencia muy guay.

Soy muy moderno para vestirme en una alfombra, y no tanto para comer, soy más de cuchareo”

 

-Tengo entendido que no era tu objetivo cruzar el charco, pero si te vienen a buscar...

-No, no, yo no tenía intención, sobre todo por mi inglés, no porque yo desprecie el mercado de Hollywood ni mucho menos, es que no tengo nivel de inglés ni ganas de explorar eso. Me mandaron una prueba, la mandé, me cogieron... pues claro que sí, vamos a vivir eso.

-¿Te has vuelto más serio con los años?

-No, siempre he sido serio [risas]. Siempre he sido muy serio, solo que la gente me empezó a conocer haciendo el tonto y se cree que soy así, pero no, la gente que me conoce de siempre te puede decir que soy bastante serio. Actuando igual sí. Aparte de la comedia, que es lo mío y lo que más me gusta, espero hacer personajes más serios. En la percepción, la gente me está viendo o me ha podido ver en personajes con otros tonos, y me pueden ver un poco más serio, pero siempre lo he sido.

-Sorprende...

-A ver... tengo mis momentos como todo el mundo. Si hay que estar divertido, se está. Pero no, no... Yo siempre hago la misma broma: yo cuando me pagan, me pongo divertido.

-¿Alguna vez has tenido miedo de no dejar de ser Luisma?

-No, y de alguna manera tampoco lo voy a dejar de ser nunca. Estar durante diez años en prime time hace que mucha gente me vaya a identificar como Luisma durante toda su vida. Para mí es un orgullo. Nunca he tenido miedo a no hacer más cosas, porque sé que si no me llaman, las voy a hacer yo. Yo genero mi propio trabajo y me invento cosas...

-Si te dieran un premio, te lo tendrías que dedicar a ti mismo, porque más que darte oportunidades, que puede que también, las grandes te las has dado tú. ¿Estás de acuerdo?

-Sí, aunque también me han dado. En esto del trabajo hay un componente de suerte, y yo tengo mucha, pero también he currado mucho y no he esperado a que me llamen. Si me llaman estupendo, pero si no, siempre me he inventado cosas. Cuando estaba disfrutando de ser un personaje de la tele, me he metido a dirigir, a producir... He hecho mis cosas y creo que eso es otra carrera. Yo siempre lo recomiendo, a la gente que está empezando les digo: ‘No te pares, no esperes a que te llamen, haz cosas. Hazte un monólogo, súbete a una caja de cerveza, vete a un bar o hazte un corto, pero no te pares, porque si no, no te llaman’.

-Esa cabeza no para...

-Lo intento, lo intento. Ahora estoy metido en otro proyecto y a ver cómo salgo de esta.

-No te pierde el éxito, ¿no? ¿Sabes frenar a tiempo?

-Procuro. El éxito y la fama es como una marea que te puede tirar, y hay que ir surfeando. Yo lo intento, pero nunca estoy relajado, nunca digo: ‘Bah, ya lo tengo. Esto lo controlo’. Siempre se te puede ir la cabeza mucho.

-Decías en una entrevista que «estás muy jaleao», que te han puesto el ego muy arriba. ¿Son pocos los que te dicen las verdades a la cara?

-Sí, no sé, yo creo que tengo mi gente, mi círculo... Pero creo que son pocos. Ahora... lo agradezco también, porque a mí cuando me paran por la calle y en un alarde de sinceridad te sueltan: ‘No me gusta lo que haces’, digo: ‘Pero, ¿y a ti quién te ha preguntado?’ Me parece bien que opinen los que les gusto, y los que no les gusto, que se lo callen. Ya se sabe que no se puede gustar a todo el mundo, pero también hay un peligro cuando estás ahí y todo el mundo te dice: ‘¡Qué bien, qué no se cuánto...!’. Pero uno sabe siempre, si se sabe mirar. El más exigente con uno, siempre es uno. Yo admiro tanto a la gente, que a mí eso me coloca mucho, voy y veo cosas tan grandes y tan bien hechas que digo: ‘¿Cómo me voy a creer yo algo con lo buenos que son los demás?’. Yo hago mis mierditas, como todo el mundo, pero cuando admiras tanto a compañeros, siempre dices: ‘Tú sabes donde estás’. Tú haces lo tuyo sabiendo que no te lo puedes creer mucho, porque hay gente muy grande.

-Te consideras muy moderno para unas cosas y muy antiguo para otras. Ponme un ejemplo.

-Me considero muy moderno para la vida. Yo intento ser moderno, después me sale o no. Por ejemplo, para vestirme en una alfombra, me puedo poner muy moderno, me puedo poner cosas que nadie se pone. En cambio, no soy tan moderno para comer, soy más de «cuchareo», más tradicional.

-Has hecho de la naturalidad una bandera. ¿El ejemplo lo tienes en casa?

-Sí, la verdad es que he tenido y sigo teniendo muy buen ejemplo. La Carmina es un ejemplo... El hecho de traerla al mundo del espectáculo me ha hecho conciliar esos dos mundos y aceptar quién eres, sin tener mucha pose. De decir: ‘Esto es lo que soy, y siendo natural se llega más lejos’.

-Te defines más por lo que tapas que por lo que desnudas. Esto es como lo de «valgo más por lo que callo que por lo que digo».

-Yo solo enseño mi cuerpo. [Risas]

-¿Solo?... pero enseñas mucho.

-Qué va, nada que no se pueda ver en una playa o en una película.

-Hablando de desinhibirse, tengo entendido que de pequeño eras una persona que tenía complejos, que te costaba ponerte hasta en camiseta... ¿Hay un trabajo interior muy grande?

-Interior, y exterior también, que me voy al gimnasio, no te creas tú que... Sí, sí, hay que celebrar tu cuerpo, sea el que sea, es un trabajo que debería hacer todo el mundo. ¡Ojo!, sea el que sea, más flaco, más gordo... creo que los cuerpos hay que celebrarlos, yo siempre he tenido muchos complejos y creo que hay que celebrar porque, además, me queda un cuarto de hora. Esto va a ir a peor, es estadística.

-Si todavía no le has dado la vuelta al jamón.

-Sí, ya se la he dado.

-¿Cuántos tienes?

-47 voy a cumplir.

-La vuelta es a los 50.

-Hostia, ¿en serio? ¿No era a los 40? Me acabas de subir el ánimo.

-¿Te gusta jugar mucho en las redes sociales?

-Sí, claro. Me gusta jugar en todo, y las redes sociales si no son para eso, ¿para qué son? Es el único sentido que tienen. Liarla un poquito parda, jugar... Me parece que es lo que hay que hacer.

-¿Tú sabes cuándo viene la ola?

-No, nunca te lo esperas. A veces lo buscas un poco y piensas: ‘No me importa’, pero otras, me sorprende. Por ejemplo, con los desnudos, siempre me sorprende. Digo: ‘¿Va en serio? Pero si es que no...’. El primero que hice que enseñé la churra sí, pero ya después que se me vea... o que igual estoy en bañador... ¿Cuál es la gracia? Pero sigue sorprendiendo. O de repente me bloquean fotos que yo, que me maten, que no le veo dónde está la cosa, la obscenidad. En fin, las redes siempre te sorprenden.

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