Esta española tiene opciones de viajar al espacio

Laura González opta a una de las plazas de astronauta que convoca la Agencia Espacial Europea. De momento cumple con todos los requisitos para despegar


Laura González Llamazares (León, 1995) aspira a ser astronauta. Ella, intenta restarle mérito, pero es consciente de que va a participar en la tercera convocatoria de la historia de la Agencia Espacial Europea (ESA). La última fue hace 11 años. Dice que mentiría si dijera que siempre ha soñado con viajar al espacio, sin embargo, un rápido vistazo por su currículo deja claro que sus aspiraciones van más allá del planeta Tierra. «Siempre he sido muy curiosa, siempre me ha gustado mucho el espacio. Cuando de pequeña ves las estrellas, yo creo que a todos nos pasa, te quedas fascinado, te preguntas cómo será el universo... pero no te creas. Yo tuve una época que quería ser piloto de helicóptero, otra profesora, me gustaba mucho la literatura y la historia, por eso cuando decidí hacer una carrera de ciencias, no estaba al 100 % segura», confiesa esta leonesa enamorada de Galicia, donde ha veraneado muchos años.

Poco a poco fue descubriendo, aprendiendo de aviones aeroespaciales, de satélites, y se dio cuenta de que era algo que le fascinaba, hasta tal punto que con solo 26 años ya ha trabajado en misiones para la Agencia Espacial Europea en el INTA (Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial), una para explorar planetas más allá del sistema solar y otra sobre agujeros negros.

Era algo que siempre le había rondado en la cabeza, por ello, a nadie de su entorno le sorprendió que, llegado el momento, se presentara a la convocatoria. «Era el paso natural», dice Laura y añade: «Sí que es verdad que a mi madre le asusta un poco, pero todos me han apoyado, porque saben que es algo que siempre he querido». Asegura que la emoción supera con creces el miedo, aunque reconoce que sí le preocupa cómo afecta el espacio al cuerpo. «Cuando vas al espacio, los músculos se ven afectados, también el sistema inmunológico, y como tampoco ha habido muchísimos astronautas, estas cosas todavía se están estudiando, y no se sabe muy bien cómo afecta a cada uno. Esa parte sí que asusta un poco», explica Laura.

Precisamente por esto, recomiendan tener en forma el cuerpo, sin pasarse, pero sobre todo la mente. «Los astronautas no tienen que estar muy en forma. De hecho, dicen que no es bueno tener los músculos muy desarrollados, porque como te comentaba, afecta a la musculatura, así que es hasta peor en algunas circunstancias. Lo que es muy importante es la parte mental, porque no solo en el viaje vas a estar en un sitio muy comprimido, sino que vas a estar sometido a situaciones de estrés, cualquier pequeño fallo puede suponer la muerte tanto tuya como de tus compañeros, y precisamente, el trabajo en equipo es también clave», explica esta joven, que este verano ha aprendido a bucear «porque es lo más parecido a estar en el espacio por la sensación de ingravidez que produce».

GANAS Y BUENA SALUD

Para poder presentarse a la convocatoria que arranca el 31 de marzo, aunque hasta octubre del 2022 no se conocerá la selección, solo es necesario tener un grado y un máster en carreras relacionadas con la ciencia y la tecnología, en su caso es Ingeniería Aeroespacial, pero podía ser Medicina o cualquier otra. Además, hay que estar motivado y gozar de buena salud. Si bien no es necesario tener una formación específica, lo cierto es que Laura es especialista en fabricación aditiva, algo que cobra especial relevancia de cara a una posible aventura espacial. «Cuando empecemos a ir a otros planetas, necesitaremos crear nuestros propios recursos, no vamos a poder llevar todo desde la Tierra, tendremos que construir nuestras propias casas, nuestras propias herramientas... Para eso es muy importante poder fabricarlo allí, y con estas técnicas de fabricación aditiva, puedes crear lo que necesites en el momento», explica.

Hace apenas un año fundó en Madrid, junto a otro socio, su propia empresa Radian Systems, una start up de análisis térmico para el espacio. Un trabajo que, gracias a la tecnología, compagina con otro también relacionado con el espacio que la ha llevado hasta el Reino Unido, donde reside desde hace seis meses. Está convencida de que el ser humano es una especie interplanetaria, que se va a ver obligada a salir del planeta Tierra más pronto que tarde. «Este es el momento, creo que mi generación lo va a ver, tanto si soy yo como si es cualquier otra persona. Creo que estamos en un momento apasionante del espacio, no solo a nivel de exploración, hay planes de la NASA para estar en la Luna en el 2024, sino también a nivel tecnológico, estamos lanzando robots a Marte. Hace un mes se posó allí el Perseverance. Es emocionante ver con tanta precisión cómo amartiza una obra de ingeniería como esa... Inspira mucho el ver adónde podemos llegar como sociedad y como humanidad. Y todos estos desarrollos que estamos haciendo para llegar a otros planetas o para explorar el sistema solar, y más allá, también repercuten en nuestro día a día. Desde el velcro, el teflón, termómetros... cosas que se han hecho para ir al espacio o para mejorar la tecnología, las utilizamos a diario. También todos los satélites de comunicación, de observación de la Tierra. Es un sector bastante interesante para trabajar y si puede ser como astronauta, pues ya sería lo más», señala Laura, que aunque si bien apunta a Marte en primer lugar, siendo realista se mostraría encantada de participar en cualquiera de las misiones espaciales que están ahora mismo sobre la mesa, como las que rodean la Estación Espacial Internacional o la Luna. «Todo lo que se aprenda de ahí va a servir para llegar a Marte, que es un objetivo a largo plazo. Hay muchos desafíos para poder vivir en Marte y tener allí una colonia», apunta.

Ella tiene claro, muy claro, que todos los viajes que se plantea son de ida y vuelta, pero asegura que conoce a gente a la que no le importaría no tener billete de regreso. «Creo que no vamos a encontrar nada como la Tierra. Es muy bonito que intentemos ir y mejorar, pero como aquí no se está en ningún sitio», dice entre risas.

Le encantaría ver a un astronauta español seleccionado, en un año en el que la ESA anima a las mujeres a presentarse, sin embargo, le supone un dilema pensar que una de ellas pudiera ser elegida. «Te planteas si lo he conseguido porque soy buena o porque soy mujer», explica Laura, que en el 2017 recibió el premio Mujer Ingeniera. «A mí me gustaría que esto no fuera lo importante, sino que seas realmente bueno en lo tuyo y que por eso llegas hasta ahí. Entiendo que históricamente esto no ha sido así, y quizás estos años nos toca un poco de discriminación positiva y más oportunidades para nosotras, que es bueno, en todos los niveles». Y añade: «Hay estudios que dicen que hay partes del ambiente espacial, por ejemplo la radiación, que afectan más a mujeres que a hombres, pero tenemos trajes que te protegen, la estación también está protegida... hay algunas diferencias pero no son razón suficiente para que no haya el mismo número de mujeres que de hombres. Sin embargo, por el contrario cuanto menos peses más barato eres. Cuanta más masa, más propelente tienes que usar en el cohete para poder subir. Es interesante por qué no hay más mujeres en el espacio».

De momento, quiere tener los pies en la Tierra. Asegura que las posibilidades son mínimas, porque la Agencia Espacial Europea funciona con contribuciones de cada país, y España no está entre los que más aportan. «Es complicado que se elija a un astronauta español, y además, hay muchísimos candidatos y muchísimas pruebas. Las expectativas son bajas, yo tengo muchísima ilusión, pero sé que es complicado», explica.

Ojalá despegue los pies del suelo y consiga ese trabajo tan espacial.

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