El vintage, una tendencia que nunca pasa de moda

Polaroids, vinilos, sillas retro, pantalones de campana...Objetos fetiche convertidos en iconos de moda por arte y magia de la querencia por lo vintage. Estos son algunos de sus templos en Galicia

Orzán 76 (A Coruña). Ropa de segunda mano y pequeña decoración.
Orzán 76 (A Coruña). Ropa de segunda mano y pequeña decoración.

Decir que lo vintage está de moda ya suena demodé. Porque ya no se trata de una tendencia sino de un statu quo. De una manera de entender el consumo, la decoración o la moda que, aunque pudiera parecer paradójico, nada tiene que ver con la nostalgia.

Cuentan los que indagan en los mecanismos emocionales del asunto que los objetos del pasado tienen un aura especial, son piezas singulares, únicas. Hablan de consumir anteponiendo la conciencia social, de «dejar de ser vulgares en una sociedad uniforme y globalizada». Y que algo de cierto hay en todo ello lo corrobora Fran Gómez, propietario de la tienda de ropa de segunda mano Orzán 76. «Cada vez hay más gente que huye de las tendencias, que lo que busca son piezas que no va a encontrar en ningún otro sitio».

Vladimir Alvaroff (Lugo). Lámparas únicas creadas con piezas retro
Vladimir Alvaroff (Lugo). Lámparas únicas creadas con piezas retro

Y ahí es donde entran en juego este tipo de establecimientos, para cuya gestión es tan o más importante saber comprar que saber vender. Jacobo Ansín lleva seis años al frente de su tienda de antigüedades en Vigo. Antes de que la pandemia se lo impidiera dedicaba al menos tres o cuatro meses al año a recorrer mercados y almacenes de Centroeuropa a la procura de esa pieza exclusiva que ofrecer después a su clientela. «Es como una enfermedad. De hecho antes todo lo que compraba era porque me gustaba a mí. Ahora ya pienso también en si puede o no ser vendible», reconoce.

La Teresesiña (A Coruña). Mobliliario y complementos vintage.
La Teresesiña (A Coruña). Mobliliario y complementos vintage.

Alba Díaz, propietaria de La Teresiña, reafirma que «lo vintage lleva mucho tiempo de moda», pero añade un interesante y novedoso input: «Lo que está cambiando es el perfil del cliente. Cada vez viene gente más joven. Gente que se independiza y que cuida muchísimo más la estética de su casa».

Jacobo Ansín (Vigo). Antigüedades y decoración vintage.
Jacobo Ansín (Vigo). Antigüedades y decoración vintage.

La búsqueda de esa pieza única se hace realidad en Lugo de la mano de Vladimir Alvaroff, un espacio recién creado que combina un taller de creación de lámparas únicas con su exposición y venta. Su propietario, Álvaro Pardo, le da una segunda vida a objetos antiguos de lo más inverosímil, convirtiéndolos en lámparas. Un manillar de una bici, una plancha, un maniquí, un secador, un teléfono, un candil de carburo, un giradiscos o un proyector de diapositivas se transforman en originalísimas lámparas de estética vintage tras pasar por el taller de este alquimista de la luz. Incluso puede ser el propio cliente quien aporte el objeto que sirva de soporte y el maestro Alvaroff hará la magia de convertirlo en una lámpara exclusiva. El nuevo espacio lucense cuenta también con una sección dedicada a espejos y otra a aparatos hi-fi.

Carnaby. (Pontevedra). Moda retro, vinilos y complementos de decoración.
Carnaby. (Pontevedra). Moda retro, vinilos y complementos de decoración.

LO QUE TE DÉ LA GANA

Inma Ferro, que lleva desde el 2002 al frente de la tienda de moda retro Carnaby, en Pontevedra, niega la mayor en lo referido a la vinculación de lo vintage y las tendencias. «Para mí es un estilo de vida», expone. «Tiene que ver con tu libertad de expresión, con llevar lo que te dé la gana y que te sientas identificado». En su oferta, Carnaby combina prendas escogidas de las colecciones retro de grandes marcas con las creaciones de jóvenes diseñadores. A lo que suma la venta de tocadiscos, vinilos de soul, rock y funk y desenfadados complementos. «Desde una taza de Star Wars o un póster de Banksy a una camiseta de Naranjito».

Y dentro de la decoración vintage, ¿existen tendencias? «Es difícil definirlas porque ahora mismo lo que prima es el eclecticismo. Mezclar un mueble vintage único con una estantería de Ikea», apunta Jacobo Ansín, quien sitúa sus preferencias a nivel estético en los años 20. «Todo el diseño de los 50 a los 70 viene de ahí». El anticuario vigués apunta como tendencias la vuelta de los aparadores y el mueble nórdico, al tiempo que vaticina que no tardará en retornar el mueble clásico inglés.

Alba Díaz también apunta que los principales gustos de la clientela miran hacia los 60 y 70: muebles para la televisión, espejos o aparadores.

Tanto La Teresiña, que deriva de una empresa de organización de eventos, como Jacobo Asín se dedican, además de a la venta, al alquiler de mobiliario para eventos o para producciones audiovisuales. Y ahí entra un nuevo factor que marca las preferencias de la clientela. «Cualquier pieza o mueble que salga en una película o en una serie desata la locura», cuenta el anticuario vigués. «Pero no te la compran porque sea icónica. Te la compran porque la vieron en la tele».

EL FACTOR SOTENIBILIDAD

Sea por una razón u otra, lo cierto es que las tiendas enfocadas al vintage viven un momento dulce.

Las que se dedican a la decoración reconocen que «en el confinamiento se vendió más que nunca», a pesar de las dificultades que tenían para renovar la oferta. «Mucha gente viene semanalmente para ver qué novedades nos llegan», confiesa Alba Díaz, que en La Teresiña ha creado un espacio especialmente acogedor.

Orzán 76 (A Coruña). Ropa de segunda mano y pequeña decoración.
Orzán 76 (A Coruña). Ropa de segunda mano y pequeña decoración.

También cuenta con visitantes fieles y recurrentes Orzán 76 gracias a su estrategia de renovación constante. «Cada día incorporo por lo menos 20 prendas de segunda mano. En torno a 150 por semana», indica Fran Gómez, quien además aporta su compromiso y garantía de que antes de ponerlas a la venta las lava, las plancha y comprueba que están perfectas.

Son varias las razones que hacen que el comprador se decante por una prenda de segunda mano. El propietario de Orzán 76 apunta entre ellas la búsqueda de la originalidad, el prestigio del diseño de determinadas marcas pero la imposibilidad de pagar lo que costaría esa prenda nueva y una renovada conciencia de reutilización.

También Inma Ferro, de Carnaby, advierte ese nuevo sentir. «Me dedico al retro, pero he tenido que actualizarme e introducir el factor de la sostenibilidad en mi oferta», comenta.

Y nada más sostenible, por ejemplo, que reutilizar algo que ya no servía y convertirlo en otra cosa, dándole una nueva luz. «Los objetos de ahora se hacen para que se rompan. Ya nadie arregla nada. Y yo soy totalmente contrario a eso», sentencia, certero, Álvaro Pardo. El concepto de su fascinante espacio de creación es el mejor ejemplo.

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