David Calvo, odontólogo: «La ortodoncia invisible es tan efectiva como los brackets, pero imperceptible»

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MARCOS MÍGUEZ

Es la corrección dental que arrasa, y el especialista asegura que tiene muchas más ventajas que la  meramente estética

01 feb 2021 . Actualizado a las 09:23 h.

Desde los famosos que las exhiben en las redes sociales hasta los muchísimos pacientes que van corriendo la voz, las ortodoncias invisibles son tendencia. El odontólogo David Calvo (A Coruña, 1980), de la clínica DC Calvo, lo confirma tras varios años trabajando con ellas. «Fácilmente puedo decir que desde el 2016 las he triplicado en la clínica», asegura el especialista.

-¿Por qué el furor de la ortodoncia transparente?

-Están cada vez más demandadas por varias razones. La primera, la estética. Es prácticamente imperceptible, incluso en la corta distancia. Los alineadores, que son como un sistema de férulas transparentes, son prácticamente invisibles. Luego tienen la comodidad de que facilitan la higiene al no haber nada pegado a los dientes. Se quita para comer y para lavarse los dientes, mientras que los brackets no son algo que te puedas poner o quitar, y siempre favorecen la retención de alimentos. Además, el alineador es un elemento muy finito, pulido y sin cuerpos extraños que sobresalgan y te puedan rozar, como los brackets.

-¿Y el hándicap?

-Pues que el paciente tiene que cumplir y poner las férulas durante las horas necesarias, que son 22 al día. Salvo las comidas, el resto del tiempo hay que ponerlo y dormir con él. Si no lo colocas las horas necesarias, el tratamiento no va a surtir efecto.

-¿Cómo es el seguimiento?

-Generalmente, los alineadores se cambian cada 15 días, aunque dependiendo del caso a veces puede acortarse o alargarse su uso. Nosotros trabajamos con Invisalign, que utiliza un software en el que el ortodoncista y los técnicos programan todos los movimientos que van a llevar a cabo en la ortodoncia, de forma que el paciente también lo ve todo de antemano. La odontología, como la medicina, camina cada vez más hacia un ejercicio mínimamente invasivo, con una recuperación mejor y más rápida.

-¿Es tan efectiva como los brackets?

-Sí, es igual de efectiva, pero imperceptible . Sobre cuándo empezamos a notar los resultados, depende. Hay tres modalidades. La Full, que está reservada para los casos más complejos o severos; la Lite, que es una versión más reducida en cuanto al número de alineadores para casos más sencillos; y la versión Teen para adolescentes, con alguna característica específica para ellos y algunos complementos como los indicadores de uso, para que los padres puedan controlar que se emplean las férulas durante el tiempo adecuado.

-¿Resulta mucho más cara?

-Sí que tiene un coste más alto que la ortodoncia convencional. Pero dentro de los brackets existen variantes, la clásica con brackets metálicos y la de los estéticos, que son blancos con arcos estéticos. Entre los metálicos y esta ortodoncia invisible hay más diferencia, pero depende tanto del tratamiento en sí como de los honorarios del propio profesional. Yo el tratamiento normal de unos 18 meses los tengo a unos 4.600 euros. Sin embargo, el tratamiento de 18 meses con brackets metálicos ronda los 2.200 euros. Claro que con bracket metálico lo más habitual es irse hasta los 24 meses. Siempre hablando de mi centro, la diferencia suele ser de unos 2.000 euros entre un tratamiento y otro. El coste de las férulas invisibles es mucho más alto.

-Cada vez más gente, e incluso famosos, se la ponen. ¿Tú haces más ortodoncias de este tipo que antes?

-Empecé a trabajar las ortodoncias invisibles cuando abrí la clínica, en el 2016. Desde entonces, creo que fácilmente se han podido triplicar las que hago. Cada vez ponemos más. La digitalización le añade mucha precisión al proceso, y esto también avanza. Es una tendencia que no para y el incremento va a más, también por la gente que habla de ellas por su propia experiencia de uso.