Marcelo y Raúl: «Nos conocimos en la línea 21 del bus urbano y nos casamos en limusina»

De la línea 21 al altar. YES contó cómo se conocieron en el bus urbano de A Coruña hace ya tres años, y acaban de celebrar su matrimonio en María Pita. Ni el covid ni las restricciones han podido con un amor, que sigue, sobre ruedas


El 10 de octubre, tal y como estaba previsto desde hace más de un año, Raúl y Marcelo se dieron el sí quiero en una emotiva ceremonia en María Pita. La pareja, que como ya relató YES en septiembre del 2019 se conoció hace más de tres años a bordo de la línea 21 del bus urbano de A Coruña -que une el barrio de Novo Mesoiro con el centro-, mantuvo sus planes de boda a pesar del covid. Eso sí, a la ceremonia no llegaron en el medio de transporte en el que surgió su amor. «Nos regaló mi madre por sorpresa una limusina para llevarnos al Ayuntamiento. Nos vestimos en casas diferentes, pero quedamos para ir juntos. Si hubiésemos ido en bus no habríamos llegado a tiempo ni de broma», dice Raúl, que aprovecha para reclamar más servicios. «Ya lo he pedido en varias ocasiones, en Mesoiro vive mucha gente y con un solo bus cada 20 minutos no es suficiente. Se lo dijimos también a Diana Sobral, concejala de Comercio, Mercados y Barrios, además de amiga, que fue quien nos casó».

Para lo que sí fue suficiente la existencia de una sola línea de transporte fue para que surgiera el amor entre la pareja, que una mañana, después de varios días con intercambio de miradas, se sentaron juntos y comenzaron a hablar. Poco después perdieron el contacto, ya que Marcelo se mudó a la zona de la plaza de España, pero la casualidad hizo que se encontraran de nuevo en una cafetería. «Nos dimos los teléfonos, y desde entonces comenzamos a quedar y al poco tiempo nos mudamos juntos», explican los recién casados, que a los nervios habituales que genera una boda, sumaron el estrés de la pandemia. «Aumenta la presión porque estás pendiente de los cambios de normativa. Luego el día de la ceremonia me traicionaron los nervios, y de todo lo que tenía pensando decir dije cuatro palabras», confiesa Raúl. «Fue muy bonita, porque Diana también la hizo especial y nos trató de forma muy cariñosa», añade Raúl.

En marzo, con la llegada del coronavirus, la pareja no se planteó posponer el enlace. «No barajamos nunca aplazarla. Lo que pasó, lógicamente, es que hubo unos meses, después del confinamiento, que no conseguíamos avanzar nada. Primero, con todo el tema de la ropa, ya teníamos los trajes elegidos, pero en mi caso la camisa me la hice a medida y fue lo que más se retrasó. Después, con los restaurantes, tardamos en lograr organizar la mesa dulce, pero los últimos tres meses le dimos caña a tope y fue cuando cerramos todo», relata Raúl, que pensó que tras el confinamiento podrían retomar los planes. «Pero no. Nos sorprendió que este agosto, que pensábamos que tras el parón todo funcionaría, muchas cosas estaban paradas por vacaciones».

En cuanto al temor por contagios en la boda, la pareja tiene claro que el coronavirus no puede parar la vida. «No tenemos miedo en ese sentido, sí respeto, pero hay que vivir siguiendo las medidas sanitarias y ya. Además, en mi caso, trabajo en un supermercado y más expuesto que allí ya no puedo estar,», apunta Raúl. En cuanto a la celebración, en el hotel Zenit, recalcan el buen trato. «Se les tomó la temperatura a los asistentes y había gel hidroalcohólico, las mesas estaban separadas, pero éramos 34 en un salón en el que caben 110. Salió todo genial y quedamos encantados».

DE ELVIS A LA JURADO

Por supuesto, como en toda boda, no faltó el baile. «Elegimos ente los dos los temas, y el disyóquey nos hizo un remix. Primero empezamos con la de Elvis Presley, Love me tender, y después cambiamos a la de UB40, (I Can’t Help) Falling In Love With You». Para ese momento, la pareja no ensayó casi nada. «Algunos días en casa nos decíamos el uno al otro: habrá que ensayar algo, ¿no? Pero por una cosa u otra, no nos poníamos. Para nosotros salió bien. Somos muy espontáneos, fue muy enxebre todo». Tanto, que Raúl no dudó en cantarle a Marcelo. «A los dos nos encanta Rocío Jurado y preparé un remix para darle la sorpresa. Hice un vídeo con momentos de ella de joven y lo proyecté al fondo mientras cantaba. Al final, Marcelo se unió y terminamos los dos a dúo en plan Raphael y la Jurado, o más bien, la Bella y la Bestia», bromea Raúl.

Después de toda boda, como tiene que ser, llegó la luna de miel. «Ahí sí que cambiamos los planes. Teníamos previsto un viaje por París, Venecia y otros sitios de Italia, pero ya en marzo decidimos dejarlo para más adelante por el tema del covid. Finalmente nos fuimos por las Baleares, y encantados, aunque allí estuvimos escapando de la gente, porque mucha iba sin mascarilla», relata el matrimonio, que seguirá paseando su amor por todos los medios de transporte.

 
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